Túnez (9): Travesía por el desierto de Douz

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Llegué a Douz siguiendo la carretera que atraviesa el sensacional y vastísimo Chott El Djerid. Gracias a la insólita combinación de agua, sal y el contacto con el aire se pueden vislumbrar espejismos a través de él. La carretera corta el lago de sal en dos y en sus lados se almacena una gran cantidad de sal que va apilándose con el tiempo.

En Douz me instalé en un hostal llamado Le Tent donde conseguí una habitación con cama grande por muy buen precio. Compartía una bonita terraza con Rika, una japonesa que llevaba tres años circulando por Europa y tenía que escaparse un tiempo de Europa para poder volver al viejo continente de nuevo por tema de visados. Llevaba días instalada en el hostal pintando cuadros que luego pensaba vender en París. Compartimos unos cuantos días en Douz-yo también decidí descansar un poco y aparcar la mochila por un rato- paseamos bajo las arcadas de la plaza de Souk, visitamos las tiendecitas del pueblo, desayunamos cada mañana en nuestra terraza con vistas al oasis, todo fluía de manera soñada y romántica… hasta que decidí pegarle un buen bocado al desierto y me fui con un par de camellos y un tal Naser que solamente sabía hablar árabe pero que cocinaba un cuscús de maravilla!

Douz es el último reducto de vida antes de que el Sahara abra sus fauces y devores cualquier signo vital con sus olas de arena. Históricamente ha sido el lugar de despedida y encuentro para muchos beduinos antes o después de embarcarse en una larga macha por el desierto.

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Y el lugar está claramente señalado. La última palmera del oasis de Douz agita sus ramas en señal de despedida y tras ella se levanta una puerta blanca, fría, sin detalles. Tras ella se abre el desierto ya sin palmeras y apenas vegetación.

Douz es muy turístico. Tiene todo lo que puede poseer Túnez: Desierto, oasis y buena comida. Aquí encontrareis multitud de agencias y particulares que os podrán enseñar el desierto. Podéis hacer travesías en quads, en 4×4, en motos, en camello, a caballo y lo que os venga en gana. Hay multitud de agencias que se dedican así que el regateo es la nota predominante. Antes de casarte con uno conviene preguntar a otros turistas por el precio que han pagado para así hacerte una idea de la realidad del precio que te piden.

Os aconsejo que os quedéis al menos dos o tres noches en el desierto. Saliendo de Douz y durmiendo la primera noche al raso –siempre y cuando lo hagáis en camello- la luz de la ciudad os va a robar la espléndida noche que esperabais rodeados de estrellas. Además os vais a encontrar bastante maleza por el camino y las grandes dunas no hacen su aparición hasta pasadas unas buenas horas de travesía. Así que para tener una buena idea del desierto del Sahara es conveniente pasar un par o tres de noches para así llegar a esas dunas gigantes, a esos lugares de soledad infinita en un silencio abrumador.

Si te encuentras en diciembre en Douz, no te pierdas el festival del Sahara. Un importante festival que se celebra en la ciudad donde se realizan carreras a camello, hay demostraciones acrobáticas e incluso peleas entre camellos estilo pressing catch!


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Una respuesta
  1. Chet Brown 3 septiembre 2010