Timos de viaje que debes evitar a toda costa

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A base de viajar te endureces la espalda con la mochila, si sales de casa con cara de no haber roto un plato puede que vuelvas con la cara un poco más dura. En los viajes siempre aprendes, para bueno o para malo. Y las anécdotas, aunque algunas sean para olvidar, las recuerdas con más fuerza que los platos del menú del día anterior.

A lo largo de mi viajes me he encontrado con varios timos, en algunos casos he picado, en otros no tenía otro remedio y en algunos he podido escaparme de las zarpas del verdugo.

A continuación repasamos las timos de viaje que he encontrado por el mundo y que deberías evitar a toda costa.

Fila de taxis en Mumbai

Fila de taxis en Mumbai

El clásico timo del taxista

El gremio de los taxistas deben estar hartos de ser considerados los sospechosos habituales en todo viaje. La gran mayoría, ya sea en un rickshaw en la India como un taxista en Nueva York, nos trataran correctamente y nos pedirán un precio lo más cercano a la realidad. No obstante, son muchas las malas experiencias con taxistas y es por ello que debemos ir prevenidos. Si existe el taxímetro aseguraros de que lo ponen en marcha, si estamos en un aeropuerto preguntad si existe un sistema de prepago y si te encuentras en el sudeste asiático o Sudamérica pregunta antes a un local por los precios habituales y tenlos presentes a la hora de regatear.

Sin ir más lejos y para espolvorear la mala fama que tienen en los países menos desarrollados, como anécdota recuerdo una vez en el aeropuerto de Girona -en esa época en que Ryanair todavía no había aterrizado a Barcelona y parecía un aeropuerto de verdad- un taxista les pidió 60 euros a una familia inglesa para llevarlos a Lloret de Mar, estamos hablando de un trayecto de 25 minutos con apenas una salida de autopista de distancia.

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Timo del ayudante en el aeropuerto

Un clásico en aeropuertos o en las estaciones de tren es caer torpemente en las fauces de alguien con traje oficial que se ofrece para llevarte las maletas. Son tan buenos a veces que se anticipan a tus dudas y eres tú quien se les acerca para preguntar donde queda tal terminal o la parada de taxis. Te acompañarán con una sonrisa y al llegar a tu destino no se van a despegar de ti hasta que les sueltes una propina.

La última ocasión que recuerdo fue en Caracas al llegar al aeropuerto y con escala hacia Ciudad Bolívar. Los vuelos transoceánicos son ideales para pillar a las víctimas desprevenidas y muertas de sueño.

El timo de los tours al mismo precio

Nos ocurrió en Vietnam, el país con más listos por metro cuadrado que he visto en mi vida. Tanto en los hoteles como en las agencias ofrecen el mismo tipo de tours -en este caso para visitar las espectaculares islas de Halong Bay– a variados precios. Nosotros optamos por el más barato de ellos y estuvimos de suerte. Más tarde nos subieron al barco y descubrimos que cada turista había pagado un precio distinto para acabar todos en el mismo barco, comer lo mismo y dormir en el mismo hotel en la isla. Eso sí, la maravilla de la bahía de Halong no tiene precio.

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El timo del cambio de moneda

Acostumbra a ocurrir en puestos fronterizos, donde no tienes otra que cambiar el billete que sea para salir de ese infierno y montarte en el primer autobús que salga de ahí con destino a una ciudad con cajeros. La frontera de Tailandia con Camboya es un clásico, la de Sonauli entre Nepal y la India es otro.

La mejor solución en esos casos donde te ofrecen un cambio de moneda insultante es llevarte unos billetes de dólares pequeños (de 10 por ejemplo) y usarlos en esas situaciones. Te permitirá comerte una samosa, subirte al bus y, con suerte, pagar la primera noche de pensión.

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El timo del taxista que te lleva a otro hotel

Los bienaventurados taxistas vuelven a aparecer. Te subes a uno de ellos, compruebas que el taxímetro funciona correctamente, le das la dirección del hotel donde has reservado y de repente te dice que lo conoce pero por desgracia se encuentra en remodelaciones y cerrado en esos momentos. Para ayudarte, te llevará a otro hotel donde obviamente el taxista recibe una comisión a cambio.

Nos pasó en Estambul. En ese caso no habíamos reservado el hotel, simplemente le habíamos pedido la dirección de uno de los hoteles que parecían interesantes en la guía. Testarudo como él solo, acabamos a la puerta del hotel donde nos mandaba. Una vez en la recepción, nos pedían el doble de nuestro presupuesto, así que nos tocó hacer un largo paseo hasta llegar a la zona que le habíamos pedido al taxista desde el principio.

El timo de las tentaciones en la mesa

No es un timo exactamente. Tienes una serie de platos en la mesa de un restaurante que sirven a modo de aperitivo y, como el pan en España, te piensas que van incluidos en el precio del servicio. Así que te dispones a zampar esos trocitos de embutido, ese pan, esa naranja o esas galletas que parecen estupendas. Cuando recibes la cuenta te sorprendes al ver que ese embutido te sale más caro que un pata negra y esa naranja parece venida de Valencia en Business Class.

Nos ocurrió en Lisboa y al segundo día ya estábamos preparados para no caer en la tentación.

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El timo de la agencias de alquiler de coches

Llámame desconfiado pero cuando puedo escoger, siempre suelo ir a por el caro conocido que a por el barato por conocer. He escuchado de tasas de devolución prematura que te cobran por traer el coche antes del tiempo estipulado. De gente que les han dejado la visa oro hecha una piltrafa por desperfectos que nunca causaron. De otros a quiénes les cobraron el depósito de gasolina entero cuando lo habían rellenado apenas 10 kilómetros del destino.

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Antes de alquilar un coche, aunque te dé pereza, léete bien el contrato antes de seguir adelante. En algunos casos se añaden tasas o impuestos de circulación, recambio de ruedas usadas a partir de cierto kilometraje.

De fiesta en Blantyre con las alemanas y Ophir

De fiesta en Blantyre con las alemanas y Ophir

Las chicas seductoras y la botella de Moët & Chandon

Aunque quede sospechoso decirlo, este timo me lo han contado, no lo he sufrido. Sucedió en Praga y la verdad es que no me extraña que este tipo de cosas ocurran en la República Checa o cualquier otro de los países bálticos.

Vas con tu colega a tomarte una buena cerveza por el centro de esta maravillosa ciudad por decubrir, mientras saboreas la pivo se os acercan un par de pivones que amablemente piden sentarse en vuestra mesa. Obviamente no te vas a negar. Os ponéis burro palote pensando que habéis ligado. Acabáis de poner vuestros pies en Praga y os sentís como el Casanovas latino que estas chicas andaban esperando. Las chicas cambian la cerveza por un sofisticado champán y no te importa gastarte unas coronas checas de más. Al cabo del rato se van al baño y pasa el tiempo y todavía las seguís esperando. Una hora más tarde ya sólo quedáis vosotros dos, vuestros palos -un poco menos palotes- y el dueño del bar. Este último se acerca a vuestra mesa y os da la dolorosa más sangrienta que habéis visto en vuestra vida. Si os negáis o queréis ir a la policía tiene un par de colegas en la puerta con cara de buenos amigos.

El pesado de turno y su hotel 15 estrellas

Los encontrarás en todos lados. Desde un pueblecito en medio del Himalaya, en un barco en el lago Toga de Sumatra y sobre todo en la mayoría de estaciones de trenes y autobuses.

Nada más llegar al destino, apenas te dan tiempo de bajar, se amontonan frente a ti y te cuentan las maravillas de su hotel, del extraordinario precio y que no estarás mejor en el mundo que en su casa. En algunos casos incluso tratarán de agarrarte la mochila y de metérsela en la moto, en el coche o en el primer taxi que pase.

Trata de evitar a toda costa estas situaciones. Es cierto que con tiempo y paciencia, especialmente en temporada baja o en destinos de capa caída, podrás regatear y llegar a precios inmejorables. No obstante, en general lo mejor es seguir con vuestros planes anteriores. Si eres fumador olvídate de sacar el cigarrillo al llegar porque lo primero que debes hacer es avanzar unos metros y salir de la estación lo antes posible.

He sufrido unas cuantos timos más en mis viajes. Algunos más sofisticados que otros. Algunos en los que volví a caer y otros que los pude ver de lejos. Así que en breve, para evitar llegar a las 2000 palabras, publicaremos unas cuantas anécdotas más de viaje en otra entrega. Y vosotros, ¿habéis sufrido un timo distinto durante vuestros viajes que deseéis compartir?

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10 Comentarios
  1. katy 27 enero 2016
  2. Raul illa 27 enero 2016
  3. Sofía 27 enero 2016
  4. fernando viajarmepon 27 enero 2016
  5. Quique 27 enero 2016
  6. ambar 27 enero 2016
  7. Quique 27 enero 2016
  8. Ricardo 28 enero 2016
  9. Quique 1 febrero 2016

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