Subiendo al peñón de Ifach en Calpe, Alicante

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Las vistas desde la cima hacia el Sur

Las vistas desde la cima hacia el Sur

Suele ocurrir muchas veces que acabas conociendo mucho mejor zonas que están a miles de kilómetros de casa que lo que te rodea en tu misma provincia. Ése es mi caso. Me puedes preguntar cómo es la mejor manera de atravesar Mozambique y te la sabré decir, pero cuando me preguntes sobre las rutas de montaña de mi escarpada provincia –Alicante es la segunda provincia más montañosa de toda España– me quedaré totalmente en blanco. Es triste y me he propuesto remediarlo.

La semana pasada me junté con mi amigo Manu y su amigo Pedro -alias Palenco- y nos fuimos a subir uno de los iconos de la Costa Blanca alicantina: el Peñón de Ifach.

El Parque Natural del Peñón de Ifach se encuentra a unos 65 kilómetros al Norte de Alicante, en la comarca de la Marina Alta.

Para llegar a él desde la capital, podéis elegir entre tomar la nacional 332 o la AP-7. Si elegís la autopista llegaréis más rápido pero a un precio de 5,10 euros por vehículo. Nosotros nos sentíamos espléndidos, como el Sol que lucía aquella mañana, y decidimos coger la autopista hasta dejarla en la salida que nos llevaría a Calpe, la población que se halla a los pies del peñón.

El peñón visto desde las primeras rampas por su cara Oeste

El peñón visto desde las primeras rampas por su cara Oeste

Calpe -como tantos otros de la zona- es un pequeño pueblo agitado en Verano y dormido en Invierno cuyos residentes permanentes hablan idiomas nórdicos o centroeuropeos y chapurrean algo de español. Son recomendables sus restaurantes del paseo marítimo, famosos por los frutos del mar. Sin embargo es una pena el excesivo desarrollo urbanístico que se ha cargado un paraje natural que debió ser bellísimo 60 años atrás.

Aparcamos el coche en un pequeño descampado justo al lado de la pequeña rampa que lleva a la entrada del Parque Natural. Hay un torno por el que hay que pasar para acceder a él, pero que nadie se preocupe porque sólo sirve para contabilizar el número de visitantes y no se debe pagar nada.

Comenzamos a ascender las primeras rampas bajo la sombra proyectada por aquella enorme roca calcárea de 332 metros de altura. Yo quería aumentar un poco el ritmo en ese primer tramo para conseguir alcanzar la zona bañada por el Sol de mediodía lo antes posible, pero reconozco que caí en la tentación de pararme en varios lugares que ya ofrecían unas vistas extraordinarias. Tomé varias fotos que después quedarían descartadas en favor de las que tomé un par de cientos de metros más arriba.

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Algunos pinos carrascos se intercalaban con distintas variedades de arbustos que se agarraban a la roca como temerosos de caer al Mediterráneo.

También existen yacimientos arqueológicos en el peñón

También existen yacimientos arqueológicos en el peñón

Vistas hacia el lado Norte

Vistas hacia el lado Norte

Este primer tramo de subida es sencillísimo. Al poco llegamos a un túnel excavado en la roca que te lleva a la otra cara del peñón. No tendrá más de 20 metros de longitud y no llega a haber oscuridad total pero la roca por la que pisas está realmente desgastada y han puesto cuerdas a lo largo de ambas paredes para facilitar la tarea.

Cuando cruzamos al otro lado recibimos con alegría los rayos del Sol sobre nuestros cuerpos. Los múltiples gritos de gaviotas nos indicaban que entrábamos en su territorio y el camino se volvía algo más complicado. La ruta deja de ser lisa para dejar paso a un sendero irregular que te hace mantener la vista en el suelo. Para las veces que sea necesario para contemplar la bonita vista a tu izquierda.

La roca cubierta de verde se precipita hacia un mar de distintos tonos azulados. No sólo encontrarás gaviotas sobrevolando esa visión idílica sino que el peñón también es casa de halcones y cormoranes. Se han censado 80 especies distintas de aves, entre nidificadoras, errantes y migratorias.

Corniseando a media altura

Corniseando a media altura

Hay otro tramo donde han tirado una cuerda para ayudarte pero no tiene ninguna dificultad. Hasta ese momento apenas existía verticalidad y nuestro día seguía siendo un bonito paseo al Sol rodeados de naturaleza viva.

A pesar de ser un simple Jueves de Febrero existía un tráfico de gente nada desdeñable. La proximidad a Calpe, la facilidad del camino y las impresionantes vistas como botín final, hacen que sean muchas las personas que pasan por aquí cada año. De todas las edades, sexos y condición física.

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Tras algo más de 40 minutos -tomándonoslo con muchísima calma y parando a sacar fotos- llegamos a una bifurcación del camino. Seguimos recto hacia un mirador para dejar la cima para el final. Allí sí que nos encontrábamos solos. El viento soplaba más fuerte en ese descubierto orientando hacia el Este. Los días totalmente despejados se puede divisar -al igual que desde la cima- la isla de Formentera y el puerto de Santa Pola, pero una ligera bruma hacía que no lo pudiéramos ver. Aún así las vistas merecían la pena y las gaviotas nos acompañaban posadas aquí y allá o planeando sobre nuestras cabezas.

Queriendo bajar de la manera más rápida del mirador

Queriendo bajar de la manera más rápida del mirador

Gatos y gaviotas comparten vivienda en el peñón de Ifach

Gatos y gaviotas comparten vivienda en el peñón de Ifach

Caminamos hacia atrás los 200 metros que nos devolvían a la senda de subida. Quedaban los últimos 600 metros hasta la cima y aquí sí que la cosa se vuelve una subida de verdad. De nuevo verás una cuerda para un tramo en el que deberás ayudarte de manos y pies para escalarlo. No es complicado, pero lo escarpado del peñón hace que te lo pienses un poco antes de ir muy a lo loco. Más de una persona ha perdido la vida aquí por asomarse demasiado al precipio de la cara Sur en un momento de fuerte viento.

Ya casi llegando a la cima por fin puedes asomarte al lado Sur. Se podía apreciar toda la costa. El urbanizado Calpe y la bonita Altea. Más allá, el famoso Benidorm y el resto de la Costa Blanca. Lo curioso de la situación fue que nos acompañaron unos animales inesperados en esos parajes. Si el peñón de Gibraltar tienes sus famosos monos, aquí tenemos una pequeña legión de gatos que siguen al turista en busca de alimento y agua dulce.

Coronamos los 332 metros sobre el nivel del mar cerca de las 2 de la tarde. Descansamos un rato admirando las distintas vistas y comiendo algo de fruta antes de iniciar un descenso que no tuvo más historia.

Una de las excursiones de un día más bonitas de la provincia de Alicante. Si venís por aquí, os llevo yo mismo.

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3 Comentarios
  1. Manuel 7 marzo 2014
  2. David 8 marzo 2014
  3. Martín 8 marzo 2014