Småland: descubriendo la isla de Öland

Las vistas del extremo sur de la isla de öland desde el faro Långe Jan

Las vistas del extremo sur de la isla de öland desde el faro Långe Jan

Separada de Kalmar por el estrecho que lleva el mismo nombre de la ciudad, se encuentra la isla de Öland.

Es la segunda isla más grande de Suecia y sus menos de 30.000 habitantes se encuentran esparcidos por esta estirada geografía de más de 137 kilómetros de largo por tan sólo 16 de ancho. La construcción, en 1972, del puente de 6 kilómetros que cruza el estrecho provocó un boom turístico que llega hasta el día de hoy. Durante la mayor celebración anual de Suecia -el midsommer-, medio millón de turistas arrasan con la isla, famosa por su cálido verano.

Cruzamos el puente en la furgoneta conducida por Karin y nos encontramos con el gran Christian Cedernoth en la oficina de turismo. Este vikingo sueco se reveló, a los pocos minutos, como un personaje de mucho mundo, sentido del humor ácido, amante de la naturaleza y espíritu libre. Había viajado y vivido en países como Gambia, Costa Rica, Nueva Zelanda, Kenya… Conocía casi cada país que salía en nuestras conversaciones.

Mientras nos llevaba a ver la parte Sur de la isla nos contó que él la visitaba cada año desde el 74 -siendo un niño-, pero en 1994 se quedó sin alojamiento y encontró una vieja casa de 1884 que estaba bastante bien cuidada. Era un Jueves. El Lunes había firmado el contrato de compra y puesto a la venta su apartamento en Estocolmo. Según él, la mejor decisión de su vida.

Uno de los cementerios milenarios de la isla de Öland

Uno de los cementerios milenarios de la isla de Öland

Cementerio de Ottenby

El día era muy gris y la primera parada la hicimos en un lugar que añadía un toque lúgubre al asunto: un cementerio vikingo de Ottenby.

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Hay muchísimos repartidos por toda la geografía de Öland. No están acotados de ninguna manera y grandes piedras suelen marcar las tumbas. El gobierno ha tenido bastantes problemas debido al tema de los saqueos realizados por gente que busca hacerse con las riquezas que los muertos pensaban llevarse a la otra vida.

El muro de Carlos X , de finales del XVII, tiene más de 4.5 kilómetros de largo

El muro de Carlos X , de finales del XVII, tiene más de 4.5 kilómetros de largo

Muro de Carlos X

Desde allí caminamos para observar el famoso muro levantado por Carlos X a finales del siglo XVII. Los reyes suecos siempre habían tratado con desdén a los habitantes de Öland y la utilizaban como coto de caza desde el siglo XVI. El muro serviría, oficialmente, para impedir que los ciervos y alces se metieran en los cultivos privados pero se cree que en realidad era para demostrar la autoridad monárquica a sus súbditos isleños.

El faro de Långe Jan -Juan el Alto- es el más alto y antiguo de Suecia

El faro de Långe Jan -Juan el Alto- es el más alto y antiguo de Suecia

Faro de Långe Jan

Llegamos al extremo sur de la isla para subir al privilegiado mirador situado en los balcones del faro de Långe Jan.

Es el faro más alto y antiguo de Suecia al ser construido en 1785 y levantarse 42 metros sobre el suelo. Carece de ascensor, así que si decidís subir las escaleras, al menos no hacerlo como nosotros: justo después de comer en el restaurante del edificio contiguo.

Las vistas del confín meridional de Öland eran bonitas, y a su vez melancólicas, desde las alturas. Sin embargo, muchos de los visitantes no vienen para contemplarlas, sino en busca de observar muchas de las 420 especies distintas de aves que se pueden encontrar de paso por la zona.

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Usamos uno de los potentes telescopios de Christian -uno de los ornitólogos más renombrados del país- para divisar tanto focas, que retozaban cerca de las rocas de la orilla, como pájaros de distintos plumajes.

El amigo Christian muestra a Isra algunas especies de aves

El amigo Christian muestra a Isra algunas especies de aves

Castillo de Eketorps

La lluvia hizo imposible que nos quedáramos mucho más tiempo allí y salimos con la furgoneta camino de una de las joyas de la corona de la isla: el castillo de Eketorps.

Durante el camino encontramos una forma de comercialización que dudo que triunfara en un país como el nuestro. Se trataba de tenderetes bastante básicos situados a los lados de la carretera. En ellos se encontraban expuestos tarros de miel, frutas, conservas, zumos, etc… El funcionamiento es sencillo: paras, miras, coges lo que quieras y dejas el dinero en una caja. No hay personas atendiéndolos.

Eso lo pones en cualquier carretera española y en dos horas no queda un solo producto. Y las huchas llenas de aire.

El castillo de Eketorps

El castillo de Eketorps

Bajo la lluvia no sentimos tentación de pararnos a comprar nada y así llegamos a la tienda de souvenirs del castillo de Ekertops antes de las 4 de la tarde.

La construcción que se aprecia hoy en día no es la original pero sí está emplazada en el mismo lugar en el que, hace unos 1000 años, sus primeros habitantes cuidaban del ganado y comerciaban en su vida diaria.

Lo sé...pero no pude evitarlo..

Lo sé…pero no pude evitarlo..

Tours guiados muestran cómo vivían esas gentes, las casas de piedra donde dormían, establos, pajares y demás construcciones de la época. Para darle mayor realismo a la recreación, cerdos, vacas, ovejas e incluso gansos campan a sus anchas dentro del recinto circular del castillo.

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Hay un pequeño museo en la entrada que muestra planos del lugar y multitud de objetos de la época que se encontraron en las excavaciones arqueológicas. Lo que más me atrajo fue las armas expuestas y, como buen semiadolescente que soy, no dudé en ponerme un yelmo y empuñar mi escudo, aunque eché de menos una buena espada con la que medirme a los enemigos u orcos que pudiera encontrar por la isla.

Después realizamos la actividad más divertida y original del día: disparar una catapulta. Los cinco guerrreros cogimos una cuerda cada uno, nuestra guía cargó una gran piedra en la cuchara y todos tiramos a una cuando nos dieron la señal. Es increíble la distancia que recorre un proyectil. Y eso que nosotros no éramos muy diestros, pero los guerreros de la época la debieron convertir en un arma de gran potencia destructora.

Marchamos de Eketorps rumbo al puente que cruzaba el estrecho que conecta Öland con la tierra firme.

Nos despedimos de Christian no sin antes dejarnos la última perla sobre su original vida. Pasamos por un edificio que solía ser el único club de striptease de Öland. Estaba situado entre una iglesia y un colegio y se llamaba Mc Dragans. El lugar no tuvo mucho éxito entre los habitantes de la isla pero el bueno de Christian fue el encargado de publicar un reportaje sobre el club en el periódico local. Dice que el tipo que lo llevaba era muy simpático…Y las chicas muy guapas.

Christian nos demostró pertenecer a Öland con pleno derecho. Era tan original y natural como la isla en la que vivía.

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  1. Oscar Herrera - Marketing con Redes Sociales 19 septiembre 2013