Sicilia: visita a Modica


La zona de Ragusa y sus alrededores está repleta de barroco y sorpresas para el viajero.

Durante casi toda la semana en mi primer viaje a Sicilia me dediqué a conocer esta zona al sur de la isla.

Me alojaba en casa de un amigo en la preciosa Ragusa Ibla y por la mañana decidí visitar la vecina Modica que se encuentra a apenas media hora de transporte. A través de la compañía AST podréis conocer los horarios y las tarifas.

Modica es una de esas ciudades históricas donde da gusto pasear. Cuando uno se acerca a través de la serpenteante carretera puede ver la ciudad emergiendo a sus pies, con sus campanarios de la iglesia de San Jorge y los tejados de las antiguas casas tratando de escapar de las profundidades del valle.

Modica fue un centro importante durante la edad media en Sicilia y los monumentos que han perdurado a través del tiempo cuentan la historia con sus bellas fachadas y adoquines en las calles.

La ciudad está dividida geográficamente en la parte baja y la parte alta. Lo suyo en Modica es dejarse el mapa en la mochila y ponerse a andar por sus callejuelas y respirar el legado histórico de la ciudad. Caminar sin rumbo, dejarse llevar y parar en alguna de las tiendas donde venden el famoso chocolate de Modica; una curiosa forma de realizar el chocolate herencia de los primeros españoles que trajeron el chocolate del nuevo mundo a Sicilia. Hoy en día, lo siguen elaborando de la misma forma primitiva que hacían los aztecas. El tiempo ha traído nuevas mezclas como el picante o el pistacho. Probar el chocolate que se hace en Modica es verdaderamente recomendable.

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Una vez hemos solventado nuestro antojo chocolatero proseguimos el camino siguiendo el corso Umberto o encaramándonos a lo alto de la ciudad para llegar al castillo en ruinas donde se tienen vistas privilegiadas de Modica a nuestros pies.


Si queréis dormir en Modica sólamente encontraréis B&B. Aunque no muy caros -al menos unos 30 euros por persona la noche- son la única oferta que encontraréis en la ciudad a tenor de algún hotel.

Como tenía un sofá de lujo esperándome en Ragusa, tomé el autobús AST que me dejó de vuelta a Ibla para tomarme la última Moretti y disfrutar del bello paseo.

Sin ningún aumento de precio te facilitamos la reserva de tu viaje:

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