5 lugares donde escapar de las flechas de San Valentín

 

Con mi amigo de Zimbabwe Ronald y su amigo Jeff y Leila y su amiga alemana de fiesta

Es mitad de febrero y el frío parece que por fin ha llegado a las calles de tu ciudad. Además, es miércoles y te apetece ir al cine. Echan la última de Tarantino y a ella le gustaba tanto ese director… Pero ahora tendrás que ir solo, porque ella se marchó.

Haces acopio de una fuerza de voluntad casi tan titánica como la de Leónidas en las Termópilas y enfilas hacia vuestro cine favorito. Es el destino: ya no la ponen en otro. Avanzas casi con los ojos cerrados, por no recordar aquel paseo con ella. Cuando el olor a palomitas anuncia la proximidad de la sala más vieja de la ciudad – pero también las más entrañable -, abres los ojos y ves el escaparate de la tienda de dulces contigua al cine.

Un inmenso corazón rojo ocupa la mayor parte del mismo. Lo atraviesa una flecha hecha de bombones de chocolate puro. Sobre ellos, bombones de chocolate blanco componen la siguiente frase: “¡Feliz San Valentín!. El amor te acompañará siempre”.

Mientras tanteas si tienes algún tipo de navaja o cuchilla afilada en tu bolsillo que te ayude a acabar con tanta miseria, maldices a San Valentín, el angelito y el malnacido que le enseñó a usar su maldito arco.

Quieres huir lejos, donde ese inmisericorde ángel satánico no te encuentre.

Pues como soy buena gente y he pasado por esa situación más de una vez, aquí os dejo algunas ideas para esconderos de las flechas de Cupido:

Koh Phangan, Tailandia

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Atardecer en Koh Phangan

Los días de luna llena todos los habitantes de la isla tailandesa de Koh Phangan se convierten en algo más que hombres-lobo.

La famosa Full Moon Party de esta isla del golfo de Tailandia atrae cada mes a decenas de miles de mochileros de todo el mundo que buscan olvidarse de todo -hasta de quiénes son- y farrearse sin fin en la pequeña playa de Haad Rin.

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El kilómetro de playa da cabida a una larga barra donde se vende comida, pero sobre todo bebida en esa especie de cubos de playa que te llenan con alcohol y refrescos o bebidas energéticas.

Espectáculos con fuego, música electrónica, tarimas, alcohol, drogas, sexo y total desenfreno. En los viejos tiempos (yo estuve en 2003) sólo era una vez al mes, pero ahora se celebra también la luna nueva y los días previos a la llena. Vamos, que cualquier excusa es buena para hacer que la gente se ponga hasta las trancas y lo den todo.

¿Novia?. ¿Novio?. ¿Corazón partíooo?. ¿Qué es todo eso?. Si Cupido sobrevuela esta playa con su arco, lo más normal es que le prendan fuego con un lanzallamas y vuele incendiado para sumarse al espectáculo en Haad Rin.

Ojo, la fiesta no es el único reclamo de Koh Phangan. Densa selva, templos, bellas playas y aguas cristalinas te servirán para descansar y desconectar después del jaleo.

Las Vegas, Estados Unidos

viajar, las vegas

Las débiles alas de Cupido no podrán soportar el calor del desierto de Nevada. Allí, en medio de la nada, aparece Las Vegas, también conocida como “la ciudad del pecado”.

Casinos, hoteles que parecen ciudades, bares, discotecas, etc. Parece que todo está permitido en este reino perdido en los Estados Unidos de la doble moral.

Necesitarás un poco de dinero para arrancar pero después ya nadie te podrá parar. Sin duda, es un viaje para hacer con amigos. Pasea por los famosos Bellagio, Flamingo o Caesars y deslúmbrate con el neón que hace resplandecer la ciudad, haciéndola visible desde kilómetros de distancia.

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Pero cuidado, quién sabe si entre blackjacks, copas y demás, te encuentras a una mujer que te deslumbra y de la que caes profundamente enamorado. Cupido a veces llega hasta donde menos te lo esperas. Si es así, no te preocupes, ríndete y déjate llevar: un tipo disfrazado de Elvis te puede casar en una de las muchas capillas de Las Vegas.

Bahir Dar, Etiopía

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Etiopía es un país perfecto para huir de un amor occidental que se ha fijado en tu recuerdo. Hombres y mujeres etíopes destacan por su belleza de rasgos y es muy fácil que el Cupido negro te alcance con una de sus lanzas (lo del arco no se lleva tanto aquí).

La ciudad de Bahir Dar, a orillas del mítico lago Tana, es una de las más vibrantes del país al tratarse de uno de los destinos vacacionales preferido por la clase media-alta etíope. Visita las múltiples iglesias centenarias que se hallan en las islas que salpican el lago, tómate un injera -plato típico etíope- acompañado de una cerveza en cualquiera de las terrazas de los muchos restaurantes que dan al Tana y, al caer la noche, date una vuelta por los bares y centros culturales de Bahir Dar.

En estos bares la música africana retumba en un ambiente oscuro sólo iluminado por tímidos neones. Da igual que no puedas bailar como ellos (créeme, NADIE puede), el simple hecho de intentar sus movimientos hará que te acojan como a un hermano o hermana más. Te invitarán toda la noche a cervezas y lo pasarás en grande. Los etíopes son gentes increíbles. Aquí te olvidarás de todo en febrero.

Ilha de Moçambique, Mozambique

El vendedor de dulces dejando la playa para acudir al partido de cada tarde en Ilha de Moçambique

Otro buen lugar de África donde no recordarás qué significa en otros lugares el 14 de febrero es Mozambique. Mi país favorito en África (hasta ahora) – y uno de mis top en el mundo – ofrece una combinación de buen rollo, aventura y actividades que hará que te olvides de esas ñoñerías.

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Ve hacia el interior de Mozambique y piérdete en las montañas de Gurué, después sube hasta Nampula y coge una chapa que te lleve a Ilha de Moçambique. Este reducto colonial portugués aún conserva edificios decadentes y un fuerte del siglo XVI. Por la noche, en la parte sur de la minúscula isla, puedes irte de fiesta y bailar hasta el amanecer. Su gente es mozambiqueña e isleña, dos características que elevan a la máxima potencia su simpatía y su tranquilidad.

Isla grande de Chiloé, Chile

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A este lugar inhóspito del Pacífico chileno no llega Cupido, y si llegara se lo llevaría cualquiera de las brujas o fantasmas que pueblan la rica vida mitológica chilota.

Los chilotes (pobladores de Chiloé) son gentes fuertes y ariscas, endurecidas por las difíciles condiciones climatológicas que tienen que sufrir durante casi todo el año. Son amantes de la tradición oral. Te recomiendo que te alojes en casa de alguno de ellos y pases unas cuantas noches sentado junto al fuego mientras te cuentan historias increíbles.

Te hablarán del Caleuche, ese barco fantasma que se lleva a los incautos en las noches más oscuras, o la Voladora, la mujer mensajera de los brujos que tiene el poder de transformarse en pájaro.

Recorre la naturaleza salvaje de una isla que tiene mucho que ofrecer a los amantes de la vida al aire libre. Febrero es el mejor mes para visitarla. Si te sigue Cupido hasta aquí, se lo llevará el Caleuche.

 

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