Ruta por los pueblos del interior de Córcega


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Partimos de Ajaccio y tras visitar las estupendas islas Sanguinarias algo nos dijo que debíamos abandonar la costa por unos días e internarnos en los misterios del interior de Córcega.

El perfil montañoso de Córcega deslumbra a uno y conduciendo por las sinuosas carreteras del interior de la isla uno se olvida fácilmente que se encuentra a escasos kilómetros del mar. Los picos nevados te rodean incluso a finales de abril y muchos pueblos del interior tienen más en común con perdidas aldeas del Pirineo que con sus hermanos de la costa. Estoy seguro que muchos abuelos de Poggiolo, Guagno le Bains, Orto o Soccia jamás habrán visto una medusa de mar en su vida.

Desde Ajaccio tomamos la carretera N194 en dirección al noreste. Costó lo suyo sortear las congestionadas rotondas que proliferan en las afueras de la urbe y una vez alejados de edificios y grandes supermercados volvimos a la naturaleza de Córcega con sus mejores colores primaverales.

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Uno de los muchos pueblos de interior en Córcega. Posiblemente Vico

¿He dicho ya que conducir por Córcega es una pasada? Pues sí, lo es y me repito las veces que haga falta. La naturaleza parece sujetar el asfalto con un guante y en cada curva descubres un nuevo regalo que la isla ofrece a modo de panorámica.

Tras la N194 tomamos la D81 para volver al mar y volvimos a adentrarnos al interior por la D70 que nos llevo finalmente a Vico, Murzo y finalmente a nuestro destino final del día: la población de Guagno le Bains y a su estupendo Auberge des Deux Sorru.

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Encontramos el alojamiento por casualidad y estaba vacío. Por fortuna habían abierto sus puertas y nos enamoramos de las vistas a los picos. El hotel se trata de una gran casa de pueblo con varias habitaciones dobles, una amplia sala de estar y terrazas con vistas a las montañas.

Desde Guagno le Bains parten muchas rutas de senderismo por la zona y es un buen aliciente para muchos franceses que practican este deporte. En el mismo hotel también ofrecen comida y aprovechamos para cenar. Estábamos cansados para dar vueltas por unos pueblos probablemente fantasmas y la cocina y la mujer nos acabaron por seducir. Disfrutamos de una buena cena compuesta de ensalada con panceta y huevo hervido, carne de cordero y unos deliciosos postres.

Noche para dos, cena y desayuno nos salió por 104 euros.

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Por la mañana preguntamos qué ruta senderista nos podían recomendar por el parque natural. Existen dos localidades cercanas a Guagno le Bains –Orto y Soccia– desde donde parten diferentes sendas para contemplar las vistas y la naturaleza interior de las montañas.

Tras las sugerencias, nos decantamos por realizar un trekking hacia el Lac du Cran. Se trata de un recorrido que parte desde la pequeña localidad de Orto, cubre un collado y desde ahí un sendero se une en la cima del valle con el pueblo de Soccia y ambas siguen hasta llegar a los pies de un bonito lago llamado du Cran.

El tiempo estimado para realizar esta ruta es de unas cuatro horas incluyendo la vuelta. Con el coche llegamos a lo más alto de Orto y eso es mucho. El pueblo parece construirse en la montaña a niveles casi verticales y da un poco de respeto dejar el coche aparcado con el freno de mano levantado al máximo. Por si las moscas puse un par de piedras tras las ruedas y así que quedé más tranquilo.

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Lac du Cran

Emprendimos la marcha en dirección al Lac du Cran por la ladera de una montaña frondosa y donde encontramos multitud de castaños, algo que siempre asegura que en otoño el paisaje debe ser todavía más bonito. Al cabo del rato llegamos a zonas más erosionadas de la montaña y donde no podíamos resguardarnos del sol que arremetía con justicia. La subida desde Orto es algo penosa y recomiendan hacerla desde Soccia, algo más larga pero mucho más vistosa.

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Llegamos al lago. En algunas épocas del año los nenúfares decoran sus aguas pero no tuvimos esa suerte. El lugar era bonito pero por la cabeza recorría la duda si el esfuerzo y las horas invertidas habían merecido la pena. Con esos pensamientos, nos relajamos, comimos unos bocatas y emprendimos rumbo al coche siguiendo la misma vía.

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