Qué ver en Alicante

Como suele ocurrir, uno mira atrás y se da cuenta de que lleva años escribiendo sobre remotos lugares a los que ha ido viajando a lo largo de su vida pero casi no lo ha hecho sobre su lugar de origen. Es lo que me ha pasado a mí. La cosa tiene tela, sobre todo cuando has nacido en una provincia que vive, precisamente, del turismo.

Intentemos arreglar este desaguisado.

Cuando la gente me pregunta sobre Alicante, siempre digo lo mismo: “no tiene mucho que ver pero la calidad de vida es muy buena, tenemos playas de bandera azul, buenas montañas, bonitos pueblos y no vas a comer una paella mejor en toda España“. Creo que esta opinión se ajusta bastante a la realidad.

Aunque creo que es cierto que los millones de turistas que visitan la provincia de Alicante cada año no vienen atraídos por nuestros monumentos, museos y demás, lo cierto es que sí existen lugares y pueblos que bien valen la pena una visita o excursión, haciéndote abandonar la playa por unas horas.

Empezando por la capital de provincia, aquí os dejo algunos de los lugares que ver en Alicante:

Playa del Postiguet

postiguet-alicante

Alicante vive por y para el mar. El centro de la ciudad se halla a unos 5 minutos andando de la mítica playa del Postiguet, una franja de arena de menos de 700 metros que es conocida como la playa de Alicante.

Su nombre le viene de los tiempos medievales, cuando se podía acceder desde ella, por un pequeño postigo que atravesaba la muralla, a la ciudad.

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El Postiguet, aunque no sea muy grande, tiene bandera azul. El gran hotel Meliá, situado sobre el mismo espigón, es uno de los iconos de la misma, pero nada supera a la imagen del Castillo de Santa Bárbara, apareciendo magistral tras la playa cuando la miras desde el mar.

Hay un chiringuito en la arena y dos o tres bares con terraza en el paseo marítimo del Postiguet. Como no podía ser de otra manera en Alicante, el paseo está custodiado por palmeras y cada tarde, durante todo el año, se llena de deportistas que practican el running y gente paseando.

Cuando llegan los meses de verano, se masifica. Su fácil acceso hace que sea la playa elegida por muchos de los turistas que están alojados en el centro de la ciudad y muchos locales que no quieren coger el coche para ir a otras playas, como San Juan o Albufera. Aprovecha la primavera y el otoño, cuando gozamos de un clima espectacular, para disfrutar del Postiguet.

Castillo de Santa Bárbara

Vista de la playa del Postiguet desde el espigón cercano

Vista del Castillo de Santa Bárbara

Es el icono de Alicante.

Ubicado sobre la cima del monte Benacantil, el castillo de Santa Bárbara domina toda la bahía de Alicante y desde sus almenas se puede contemplar, prácticamente, toda la ciudad.

Los alicantinos lo conocemos, coloquialmente, como “la cara del moro”, porque su perfil así lo parece. Además, su origen data de la época de dominación árabe. Ellos fueron los primeros en levantar una fortaleza en condiciones en este lugar de gran importancia estratégica.

Más tarde, pasaría a manos cristianas y sufriría, ya en el XVI, una profunda remodelación por orden de Felipe II. Fue castigado por los bombardeos en la guerra de Sucesión y otros conflictos, hasta que sus cañones fueron retirados a finales del siglo XIX.

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Tras ser utilizado como prisión por los dos bandos durante la Guerra Civil, en la época contemporánea ha pasado a ser un lugar para acoger exposiciones variadas  (el año pasado estuve en una muy buena sobre El Señor de los Anillos), banquetes especiales, actos oficiales, y desde aquí se lanza la mítica palmera alicantina en los fuegos artificiales de la noche de San Juan, justo antes de que comiencen a arder todos los monumentos fogueriles repartidos por Alicante.

Para acceder a él se puede hacer en coche, andando o en ascensor (se coge en la ladera que da a la playa del Postiguet). No puedes marcharte de Alicante sin ver un atardecer desde el castillo de Santa Bárbara.

El barrio de Santa Cruz y la concatedral de San Nicolás

El interior de la Concatedral de Alicante

El interior de la Concatedral de Alicante

El barrio de Santa Cruz conforma el casco histórico de Alicante.

Ocupa parte de las faldas del castillo de Santa Bárbara y está formado por un laberinto de estrechas callejuelas a las que se asoman pequeñas casas antiguas en las que se mezclan paisanos de toda la vida con estudiantes y artistas bohemios.

El Barrio (como le llamamos aquí) fue, durante largos años, la zona de marcha por excelencia de la ciudad. Está lleno de garitos de todo tipo donde encontrarás música variada y donde ahora se juntan gentes de todas las edades. Cada grupo generacional tiene su bar en el Barrio.

La mejor época para visitarlo es durante la fiesta de las Cruces de Mayo, cuando aparece totalmente cubierto de coloridas flores.

Entre sus calles encontrarás la concatedral de San Nicolás de Bari, la construcción eclesiástica con más solera en Alicante. Su exterior es renacentista (siglo XVII) mientras que el claustro es gótico (siglo XV). Aquí se realiza la ofrenda de flores durante a la Virgen del Remedio (patrona de Alicante) durante las Hogueras y es el lugar donde toda alicantina quiere casarse.

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Explanada de España y Puerto de Alicante

Puerto de Alicante

Puerto de Alicante

Si quieres pasear por Alicante, debes hacerlo por la Explanada.

Caminarás sobre más de 6 millones de teselas rojas, azules y blancas que conforman un mosaico parecido al oleaje del Mediterráneo. Cuatro filas de palmeras te cobijan mientras miras los puestos de ropa y objetos de decoración artesanales, escuchas música en vivo, te quedas prendado de artistas callejeros varios o te tomas una horchata en la terraza del mítico Peret.

Cruzando la carretera hacia el mar, se encuentra el Puerto de Alicante. Hace unas tres décadas, se hicieron obras y multitud de bares, restaurantes y pubs le dieron a la zona una vida que no tenía.

Hoy en día son las zonas más transitadas de la ciudad un domingo o día de verano cualquiera.

 

Y bueno, hay mucho más de Alicante que queda por descubrir. Si vienes, te lo enseño.

 

 

 

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