Tres planes alternativos en Verona

Un Lancia espectacular en el museo Nicolis

Un Lancia espectacular en el museo Nicolis

La ciudad de Verona es una perla algo desconocida, al contrario que sus cercanas hermanas “mayores”, Venecia y Milán. Sin embargo, sus estrechas calles rebosan historia y mito, con el Arena de Verona como segundo anfiteatro más grande y mejor conservado del antiguo Imperio Romano y la leyenda de Romeo y Julieta enamorando a cada visitante.

Además, su aeropuerto está estratégicamente situado para visitar lugares como el bello lago di Garda, Venecia o los montes Dolomitas. Desde Madrid, Iberia Express tiene tres vuelos semanales, presentándola como una buena opción de escapada veraniega.

Pero además de poder disfrutar del lago y los encantos de la buena cocina y la historia de Verona, yo tuve la suerte de realizar otras actividades menos turísticas e ideales para pasar un buen rato de lo más inesperado.

Aquí te dejo tres planes alternativos para completar tu visita a Verona.

Visita al museo Nicolis

En el pequeño pueblo de Villafranca de Verona, a no más de 10 kms de la capital, me encontré con un original museo que me cautivó como pocos otros.

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Imagino que, en parte, se debió a no saber lo que me esperaba. El museo Nicolis – bautizado como “Museo dell’Auto, della Tecnica e della Meccanica” –  no es más que la obra de una vida entera de alguien que fue un devoto del coleccionismo.

Luciano Nicolis, un empresario que se hizo a sí mismo y amasó una gran fortuna con empresas dedicadas al reciclaje de papel, comenzó a coleccionar cosas a la temprana edad de 4 años. El chaval volvía a casa con los bolsillos llenos de chapas, cromos, piezas de coche, etc. Imagino que su madre no estaría muy contenta, pero no debería haberse quejado porque fue su mujer la que se llevó la peor parte, cuando el sueño del coleccionista siguió en su vida adulta.

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Nicolis comenzó a comprar coches antiguos para repararlos y restaurarlos. También bicicletas, motocicletas, cámaras fotográficas, máquinas musicales, máquinas de escribir, cascos de pilotos de todo tipo de vehículos, … Incluso aviones.

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Una muestra de todo ello se encuentra en el museo, donde los coches destacan especialmente sobre todo lo demás. Hay autos que datan de principios de siglo XX: Fords, Benzs, Lancias, Ferraris, un Delorian como el de Regreso al Futuro, Bugattis, etc. Una de las mejores muestras mundiales de coches clásicos.

Todos están impolutos y, lo mejor de todo, en perfecto estado de funcionamiento. Nuestro guía nos comentaba que aún son utilizados en algunos vídeos musicales y películas y que todos ellos podían ser sacados del museo encendiendo el motor y conduciéndolos.

En la sala contigua nos esperaban algunos juguetes, máquinas de escribir y fotográficas y los volantes originales de varios campeones de Fórmula 1.  Las Lambrettas y Vespas compartían la planta de abajo con algunos recuerdos de las dos Guerras Mundiales y antiguos pertrechos de viajeros del siglo pasado.

Nos marchábamos del lugar con la sensación de haber realizado un viaje en el tiempo. Mirando por la ventanilla de la furgoneta tuve la última sorpresa: tres aviones militares se encontraban en la azotea. No sé si serían reconstrucciones a escalas, pero conociendo a Nicolis, serían de verdad.

El coleccionista de los coleccionistas.

Conociendo las Bodegas Zeni

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Federica (nuestra anfitriona), Fausto y Elena son los actuales herederos de esta pequeña bodega familiar del norte de Italia, que lleva elaborando deliciosos vinos desde 1870.

En las suaves colinas de la comarca de Bardolino, situada en la orilla este del lago Garda, se extienden los viñedos que darán unas uvas de tres tipos (Corvina, Rondinella y Molinara), cuidadosamente seleccionadas, de las que se obtendrán estupendos vinos, tanto tintos como rosados y blancos.

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Federica nos mostró parte de los terrenos de la bodega Zeni, así como las salas donde se realiza el proceso de embotellamiento y empaquetado, dejando las cajas listas para la venta. La mayor parte de ellas van a parar al propio mercado italiano, siendo los alemanes, suizos, holandeses y otros países nórdicos, los mejores clientes extranjeros, con los chinos despuntando como consumidores de la variedad con mayor graduación del alcohol: el Amarone della Valpolicella.

Acabamos la visita de la mejor manera posible, catando cinco ó seis variedades distintas de vino acompañadas de un salami y varios quesos de exquisito sabor.

Una clase de cocina italiana

Dándolo todo con el rodillo para hacer mi propia pasta fresca

Dándolo todo con el rodillo para hacer mi propia pasta fresca

Durante una tarde, nos pusimos el delantal y aprendimos a cocinar dos de los platos insignia de la cocina italiana: tiramisú y pasta con salsa boloñesa.

Fue una actividad organizada por la empresa Veronality, dedicada al entretenimiento del turista que decide visitar Verona.

La bella y simpática Chiara fue nuestra profesora para que este grupo de torpes aspirantes al premio de Masterchef local consiguieran hacer este par de platos.

Para crear el plato de pasta comenzamos desde lo más básico, mezclando harina, agua, huevo y sal para hacer pasta. Es un trabajo más cansado de lo que parece pues hay que darle un buen tute con el rodillo.

El tiramisú tampoco es mucho más sencillo. Tras mucho batir y equilibrar las cantidades de huevo, azúcar, mascarpone, café y polvo de chocolate, conseguimos un resultado más que decente.

Es una actividad ideal para pasar un buen rato en grupo y aprender algo de cocina italiana. Os la recomiendo.

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Espero que disfrutes de estos planes en Verona, una ciudad que tiene mucho que ofrecer al viajero.

 

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