¡Qué bonito es Bariloche!

San Carlos de Bariloche, o simplemente Bariloche, es la ciudad de turismo invernal más importante de Sudamérica y la ciudad más poblada de los Andes Patagónicos.

Me encontraba en Mendoza, otra fantástica ciudad de la magnífica Argentina. El Festival de la Vendimia estaba a punto de finalizar, y había que ir planificando el próximo destino.

Fue entonces cuando me acordé de Mario, un joven argentino que conocí en Tailandia mientras realizaba mis cursos de submarinismo.

Tras apróximadamente un mes de buceo en las costas de Koh Tao, quedaba poco para terminar las prácticas y conseguir mi última licencia, cuando me tocó hacer de asistente de un instructor que estaba a punto de iniciar un curso para un grupo de personas de habla hispana. Durante aquel curso de iniciación al submarinismo que duró 3 días, entre inmersión y inmersión compartí bastantes ratos con Mario en la cubierta del barco hablando de Sudamérica, de su querida Argentina, y cómo no, de Bariloche, su pueblo natal.

Desde aquel momento Bariloche quedó señalado en mi mapamundi imaginario.

Así es como funciona amigos. Si viajas sin un itinerario totalmente preparado y programado, las mejor manera de moverse es a través de las referencias de las personas que vas conociendo en los distintos lugares por donde pasas.

De modo que, estando en Mendoza como os decía, con el mapa de Sudámerica frente a mí, después de acordarme de Mario fue muy fácil tomar la decisión, me iba a Bariloche.

Ubicada dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi, en el sudoeste de la provincia de Río Negro, junto a la cordillera de los Andes, en la ribera sur del lago Nahuel Huapi, Bariloche, con sus reservas naturales, que incluyen lagos, bosques y montañas, su estilo arquitectónico, y sus destacados centros de esquí, lo tiene todo para dejar a cualquiera que pase por allí totalmente encantado.

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Cuando uno viaja con la mochila a la espalda con la intención de conocer el mayor número de lugares y vivir el máximo de experiencias posibles, tres, cuatro, cinco días, es posiblemente la media de tiempo que uno acostumbra a quedarse en un lugar. Dependiendo de los atractivos de la zona, el tiempo se alargará o se reducirá. En Bariloche creo que me quedé 10 días.

Mi primera noche en Bariloche, al no conseguir hospedaje en ningún hostal, la pasé en el interior de la tienda de campaña que, junto a mi mochila, fielmente me acompañaron durante todo mi viaje alrededor del mundo. Encontré un camping instalado en medio de un bosque a las afueras del pueblo, y nunca jamás olvidaré aquella noche; fue la más fría que recuerdo en toda mi vida.

Creo que me llegué a poner unas mallas deportivas, calcetines largos, unos tejanos, un pantalón de chándal, tres camisetas, un forro polar, la chaqueta, gorro y bufanda, y metido en el saco de dormir. Pues aun y así, no había forma de pegar ojo durante aquella fria noche. Finalmente, un par de botellas de buen vino tinto que habían viajado conmigo desde Mendoza, solucionaron el ‘problema‘. Cayeron las dos, y dormí caliente y profundamente hasta que el sonido de los pájaros me despertó poco después del amanecer.

Al día siguiente, por suerte, una habitación quedaba libre en La Bolsa del Deporte, un hostal muy recomendable si te pasas por Bariloche y buscas alojamiento.

Excursiones en bicicleta por el “circuito chico“, paseos por las riberas del lago, visitas al mercadillo, buenas cenas en el Boliche de Alberto, o simplemente compartir un buen ‘mate‘ con los locales, son algunas de las infinitas actividades que te ofrece Bariloche, un pueblo rústico y muy acojedor, que sin lugar a dudas, será capaz de robarte el corazón.

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Bariloche, ¡qué magnífico lugar!

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Una respuesta
  1. yhljamz 22 julio 2011