Pueblos de Vitoria: Laguardia y Labastida

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Briñas

Briñas

Vitoria, la capital de Álava, es una ciudad señorial e histórica que bien merece una visita de fin de semana para descubrir sus perlas a ritmo tranquilo, mientras disfrutas de su estupenda gastronomía. A su alrededor se extienden bellas campiñas y viñedos, enmarcados por montañas y jalonados de pequeños pueblos de raíces medievales que parecen haberse quedado atrapados en el tiempo.

Alarga tu fin de semana y dedícate a explorar estas villas históricas. Yo lo hice el pasado mes de diciembre y lamento no haber tenido días suficientes para profundizar algo más en el conocimiento de esta bella región.

Labastida

Labastida

Labastida

Recorrimos menos de 50 km desde el centro de Vitoria hasta llegar a Labastida. En el camino realizamos una breve parada en el pequeño pueblo de Briñas. Con menos de 300 habitantes en la actualidad, cabe resaltar la iglesia barroca de la Asunción. Fue construida entre los siglos XVII y XVIII y ocupa la única plaza del pueblo.

Tras echar un vistazo a la iglesia bajamos una cuesta y caminamos por un bonito paseo que discurre a la vera de un ancho río. La quietud era total y los patos y gansos apenas repararon en nosotros mientras tomaban su baño matinal.

Seguimos nuestra ruta y entramos en Labastida.

Este municipio alavés es famoso por las bodegas que se extienden por los campos de alrededor. Marqués de Carrión, González Teso y Amurrio Barroeta son algunas de ellas. Si eres un aficionado al vino, puedes concertar visitas a las bodegas y deleitarte con la alta calidad de los caldos que se cultivan en esta región.

La ermita de Labastida

La ermita de Labastida

Como no era nuestro caso, nos centramos en los paisajes y la arquitectura de Labastida. Aparcamos el coche en una calle cercana a la plaza principal del pueblo y pagamos una visita a la oficina de turismo para que nos orientaran un poco. La mujer que nos atendió fue de lo más amable. Así da gusto.

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En la misma plaza habían plantado unos pocos puestos improvisados en los que se vendía casi de todo. Se trataba de una especie de rastro para recaudar fondos para ayudar a comprar material en el colegio y la biblioteca del pueblo.

La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, construida a principios del siglo XVII, preside la pequeña plaza. Vimos extrañados como, junto a ella, la gente apilaba palés, muebles viejos, sillas y otros objetos de madera. Un local nos comentó que esa noche tendría lugar una fiesta en la que se encendían hogueras por todo el pueblo.

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Ascendimos otro par de cuestas para poder llegar a disfrutar de las magníficas vistas que ofrece la Ermita del Santo Cristo, que corona la pequeña colina sobre la que se asienta el municipio. Desde allí pudimos contemplar las vastas extensiones de viñedos antes de regresar a nuestro vehículo y poner rumbo a nuestra siguiente parada, Laguardia.

Laguardia

Laguardia

A menos de 70 km al sur de Vitoria, en plena Rioja Alavesa, se encuentra uno de los pueblos medievales más bellos de España.

El rey Sancho VI de Navarra concedió a Laguardia la condición de villa en 1164. Después, se levantó una muralla que, aún a día de hoy, rodea la ciudad. Se conservan cinco de las puertas de la misma y pasamos bajo la arcada de una de ellas para acceder a la ciudad.

Cuando caminas por Laguardia, pareces haber retrocedido en el tiempo.

Piérdete por el laberinto de calles estrechas y descubre sus principales atractivos:

[alert-note]Iglesia de Santa María de los Reyes[/alert-note]

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Esta iglesia de fachada gótica y bello pórtico policromado (uno de los pocos que quedan en España) es una de las dos iglesias icónicas de la ciudad. Se encuentra en la parte norte, justo al lado de la torre Abacial y fue levantada en piedra entorno al siglo XIV.

[alert-note]La Torre Abacial[/alert-note]

Torre-laguardia

Se dice que esta torre de estilo románico pudo llegar a pertenecer al monasterio de San Benito para después convertirse en una construcción militar de defensa.

[alert-note]Iglesia de San Juan[/alert-note]

Esta iglesia muestra una combinación de estilos (gótico y románico) muy propia de la época. Está integrada, junto a su torre-campanario, en la muralla de la ciudad, habiendo sido utilizada como pieza defensiva en más de una ocasión.

[alert-note]Reloj de la Plaza Mayor[/alert-note]

laguardia-reloj

Es el mayor reclamo turístico de la villa. A las horas estipuladas (12, 14,  17 y 20), un gentío se agolpa en la pequeña plaza para llegar a ver el baile de los muñecos animados que tiene el reloj. Se trata de “El Cachimorro” y dos danzarines vestidos con el atuendo típico de Laguardia, quienes a las horas programadas y tras la melodía inicial (un son típico de la villa), salen al balcón y comienzan el baile.
La música que suena es el pasacalles de San Juan, interpretado por los gaiteros y dulzaineros de Laguardia. Nosotros tuvimos la suerte de ver la de las 5 de la tarde.

[alert-note]Cuevas subterráneas[/alert-note]

Tras la Reconquista, llega un período de paz que trae la prosperidad a la villa de Laguardia. Durante el siglo XVI las familias nobles prosperan gracias al vino y se construye un entramado de cuevas donde guardar el preciado líquido. Hoy en día se organizan visitas guiadas.

Sólo estuvimos una tarde en Laguardia pero nos quedamos con ganas de más.

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