Poznan: Viajando sin guía por Polonia

El centro histórico de Poznan en Polonia

El centro histórico de Poznan en Polonia


Cuando uno viaja de lo único que tiene que preocuparse es de encontrar alojamiento y punto. Lo demás viene por sí mismo. Iba en tren por Polonia sin guía y ni falta que me hacía. Bien, hasta entonces no había tenido la imperiosa necesidad de tener una Bibli Planet en mis manos. De Gdansk tomé un tren en dirección a Poznan. Parecía un destino interesante a caballo entre el norte y el sur del país y a su vez parecía ser una ciudad importante.

El trayecto fue largo y pesado. En Polonia la mayoría de trenes circulan durante el día y paran donde les apetece. Estuve el día entero perdido dando vueltas por los vagones y llegué a Poznan pasadas las 10 de la noche sin mapa de la ciudad, sin la menor idea de polaco y con un objetivo en mente: encontrar hostal.

Poznan es una de las ciudades de negocios más importante de Polonia y poco tiene de turismo. Eso lo descubrí más tarde. Al llegar a la estación el puesto de información estaba cerrado así que me quedé sin mapa para explorar la ciudad. Estuve dando vueltas por la ciudad y al primer hotel que encontré les pedí un mapa y una de esas guías de la ciudad donde aparecen listados los hostales, bares, restaurantes y todo los comercios dedicados al ocio y al turismo. Me sirvió de bien poco. No existía ningún hostal en la ciudad. Al menos, listado en aquellas páginas. Deambulando por la ciudad hablé con unas chicas que me indicaron una casa de residencia para estudiantes –lo más parecido a un hostal según ellas-. Llegué al lugar pero no me abrieron ni la puerta.

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Finalmente, tras hablar con un inglés expatriado que encontré por la calle y, observar que ya era medianoche, vi que la única opción posible para dormir esa noche era sacar la visa. Así que hicimos acopio de fuerzas y me dirigí a un tres estrellas del centro. Tampoco fue para tanto: 50 euros, ducha calentita y cama en condiciones.

Viajar sin guía y al tun-tun a veces tiene esas cosas. Es muy posible –de hecho es totalmente cierto- que en esos momentos te cagas en la leche y en el día que se te ocurrió la magnífica idea de plantarte en Polonia sin guía en las manos y sin planear el viaje en absoluto.

Pero ahora, mirando atrás esos momentos; las sorpresas que aguarda la calle menos sospechada, la sensación de libertad que ofrece parar en una estación de tren o en la otra -¡da igual!-, apuntar con el dedo un mapa para saber cuál será tu destino al día siguiente y, en definitiva, cada una de las oportunidades que se te abren ante ti y aprovechas felizmente porque no le pides nada al país. Todo ello hace que cuando vuelves a casa esos sean finalmente los mejores recuerdos que atesoras de tu viaje.

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