Picadura de garrapata en Chiang Mai

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Al igual que nosotros, los humanos, sabemos reconocer y valorar el placer de degustar un buen vino , los insectos chupasangres no se contentan con cosechas de baja calidad cuando se trata de sacarnos nuestro fluido vital. Y yo, para mi desgracia, soy el equivalente a un gran viejo Rioja o un Burdeos escondido en las oscuras bodegas de un bonito castillo francés. Mi sangre es sólo para los mosquitos, pulgas y garrapatas más entendidos, pero además la menos pura sirve como Don Simón para toda la plebe parásita. Todo sumado, aún no sé cómo aún me queda algo por las venas.

Cualquier persona que viaje conmigo sabe que tiene un escudo de protección porque mosquitos y pulgas vienen prácticamente sólo a mí. Habiendo sido víctima de pulgas en Chile y Tailandia -cientos de picaduras cada vez- y mosquitos en todos lados, en Chiang Mai le tocó el turno a un nuevo parásito, más peligroso que ninguno de los anteriores: la garrapata.

Estando de trekking por Chiang Mai saltó sobre mí desde algún arbusto. Cometí la estupidez de quitarme la camiseta por estar sudando como un cerdo y la garrapata aprovechó para clavarse justo debajo de mi pecho izquierdo. Ellas tienen un compuesto químico en las mandíbulas que hacen la picadura indolora así que sólo lo noté cuando miré hacia la zona. Era tan pequeña que no supe qué era. Tras ver que no salía de un manotazo intenté quitármelo haciendo pinza con los dedos pero sentí un dolor punzante. Alarmado, llamé al guía y él confirmó que era una garrapata.

Aun así el tío parecía no tener ni idea de cómo quitarla correctamente, lo cual me parece extraño porque parecía conocer muchas cosas sobre las plantas y árboles que nos rodeaban. Al final lo hizo a lo bruto, estirando fuerte hasta que el bicho cedió. Se me quedó un poco de sangre y un agujerito en el lugar, me aplicó un desinfectante y el famoso bálsamo de tigre. Aunque siguió doliendo algo por unos 3 días, después me olvidé del tema hasta que conocimos a nuestras amigas israelíes en Burma.

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Ellas me comentaron que en el ejército siempre había una persona por pelotón que sabía quitar garrapatas de forma adecuada. Resulta que esto es importantísimo porque si no lo haces correctamente, la mandíbula del bicho queda enterrada en tu cuerpo.

Espero equivocarme pero todo parece indicar que esto es lo que ha pasado en mi caso. A día de hoy, casi 2 meses después de que me mordiera, aún la piel no es lisa cuando paso la yema de mi dedo. Al menos la zona no está roja ni tengo ninguno de los síntomas de las graves enfermedades que he leído que pueden provocar. Pero me aconsejaron ver un médico.

Las garrapatas son vectores que transmiten enfermedades que afectan al ser humano. Alguna, como la de Lhyme, son realmente serias afectando a los sistemas nerviosos del cuerpo humano, incluido el cerebro. Estuve leyendo mucho sobre el tema en internet y mi hermana -que es médico- también investigó por su cuenta y agravó mis miedos.

Las garrapatas hay que quitárselas de manera que no se quede nada dentro de tu cuerpo. Esto se puede hacer untándolas con vaselina antes de tirar de ellas. Lo de quemarlas es una vez que ya la sacaste, pero obviamente no puedes quemarla cuando se encuentra entre los pelos de tu pecho.

Parece que la transmite la enfermedad de Lhyme tiene que estar prendida de ti por más de 24 horas y, aun así, las probabilidades de contraer la enfermedad son realmente bajas. Está más desarrollada por la zona de América del Norte, donde campan a sus anchas saltando de ciervo a ciervo. Pero no es la única enfermedad transmitible por este odioso parásito.

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Fui un idiota y no visité a los buenos médicos de Bangkok cuando regresé de Burma. En una farmacia de Krabi me comentaron -tras contarles lo que pasó y examinar mi piel- que no tenía de qué preocuparme pero de nuevo en Malasia una persona que trabajaba con niños pobres me comentó que tenía que ir a un médico y sacar lo que tuviese dentro, si de verdad quedó algo.

Así que miraré dónde puedo hacérmelo.

Recordad que en los trekkings es bueno llevar pantalones largos, calcetines, botas o buen calzado de deporte y siempre, siempre la camiseta puesta. Yo soy de los que enseguida suda muchísimo y siempre iba sin camiseta. Quizá no lo haga más cuando esté por un bosque desconocido.

Ya os contaré qué me dicen del tema pero ¡seguro que no es nada!.

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4 Comentarios
  1. Javier Perez- Navarro Bienzobas 13 mayo 2011
  2. Luis 13 mayo 2011
  3. Blanca 13 mayo 2011
  4. Albert Chai 13 mayo 2011