El día que salí a pescar cangrejos de río en Suecia y acabé cantando

Jan Evanson con cangrejos de río en Ramoa, Ramkvilla Jonkoping

Jan Evanson con cangrejos de río en Ramoa, Ramkvilla (c) Avistu

A Jan Evanson no le llenaba su puesto directivo en una importante empresa sueca, por bien pagado que estuviera. Como tanta gente a la que uno envidia cuando la conoce, lo cual suele ir de la mano con que te caigan estupendamente, decidió darle un giro de 180 grados a su trayectoria profesional, arriesgarlo todo y lanzarse a la aventura. Así fue como nació Ramoa (Ramkvilla Outdoor Activity), para ofrecer a empresas y particulares actividades en la naturaleza, en los bellos paisajes de Småland.

Suecia no es sólo suecas guapísimas (que también) y suecos simpáticos (para romper tópicos, que hay que hacerse el sueco). Suecia es, sobre todo, naturaleza y todo lo que se puede hacer al aire libre, como por ejemplo, pescar cangrejos de río en la zona de Ramkvilla, en uno de esos centenares de lagos que, rodeados de bosques, parecen ser el paisaje más frecuente de la provincia histórica de Småland.

A hora y media en coche al sur de Jönköping (que, para situarnos, está a mitad de camino entre Estocolmo y Malmö, la ciudad sueca que mira de frente a Copenhague), se encuentran las instalaciones de Ramoa, a unos pocos centenares de metros del pueblo de Ramkvilla.

Jättekåtan o Tipi gigante donde dormí en Ramoa

Jättekåtan o Tipi gigante donde dormí en Ramoa (c) Avistu

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Todo un Jättekåtan o Tipi gigante para mí solito en Ramoa (c) Avistu

¿Qué se puede hacer en Ramoa? Pues desde alojarse en cabañas o en un tipi gigante, disfrutar de un baño caliente en un spa al aire libre, hasta alquilar kayaks o botes para navegar por el lago Klockesjön. También descubrir los alrededores subido a una bicicleta o a pie alguna de sus rutas de senderismo o tomarse un delicioso bollo de canela en el Café Mangelboden, probablemente el café más pequeño de Suecia.

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Y, claro, pescar cangrejos.

Café Mangelboden en Ramoa, probablemente el café más pequeño de Suecia

Café Mangelboden en Ramoa, probablemente el café más pequeño de Suecia (c) Avistu

Con paciencia y sin perder la sonrisa, Jan nos explicó a Mikaela, Emilia (ambas de VisitSweden, la organización oficial de turismo de Suecia, que nos había invitado), Pilar (periodista española) y a mí cómo era el proceso desde que a la mesa de trabajo llegaba el cebo hasta que a la mesa de la cocina llegaban los cangrejos.

En primer lugar troceamos los peces que se usan como cebo y los metemos en una pequeña caja de plástico, con paredes de rejilla de tal manera que los cangrejos vean la comida y puedan lanzarse a por ella, pero no sacarla y llevarla a otro sitio.

Troceando cebo para cangrejos de río en Ramoa

Troceando cebo para cangrejos de río en Ramoa (c) Avistu

Preparando el cebo para cangrejos de río en Ramoa

Preparando el cebo para cangrejos de río en Ramoa (c) Avistu

Cada caja de cebo va a ir en el interior de una trampa para cangrejos, una nasa alargada con una abertura por la que es fácil que el cangrejo acceda pero con un diseño en forma de embudo que le impide la salida.

Salimos al lago Klockesjön a poner las trampas en una lancha a motor porque éramos cinco personas, lo habitual es salir en un bote de remos más pequeño. En los lugares en los que Jan nos indicaba, íbamos tirando las nasas – todas con una pequeña boya de circunstancias – confiando en que la mala suerte de algún cangrejo sería la buena suerte de nuestro estómago.

El lago Klockesjön desde Ramoa en Ramkvilla

El lago Klockesjön desde Ramoa en Ramkvilla (c) Avistu

Echando las trampas para cangrejos en el lago Klockesjön en Ramkvilla

Echando las trampas para cangrejos en el lago Klockesjön en Ramkvilla (c) Avistu

El truco más importante a la hora de pescar cangrejos es no hacerlo el mismo día que quieras comer cangrejos. En primer lugar porque el cangrejo es conveniente que repose un día y en segundo lugar porque ¿qué comemos si no pescamos un solo cangrejo?

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Después de lanzar las nuestras, Jan nos llevó a los sitios en los que el día anterior había dejado otras trampas. Esas fueron las que fuimos recogiendo, comprobando si estaban vacías, y cuando no, soltando en la cubierta del barco su contenido.

El ojo experto de Jan nos guiaba a la hora de devolver al agua los cangrejos más pequeños, los que no se deben capturar.

Cuando en el caldero llegamos a acumular una decena de cangrejos de río, y visto que el tiempo estaba desapacible (nubes y una llovizna ligera escondían a ratos las orillas pobladas de árboles), decidimos volver a tierra para cocinarlos.

Si estáis pensando que diez cangrejos entre cinco personas tocan a poco, por mucho que los acompañemos de bollos de canela, tenéis razón.

Un cangrejo que vuelve al lago en Ramoa por ser demasiado pequeño

Un cangrejo que vuelve al lago en Ramoa por ser demasiado pequeño (c) Avistu

La decena de cangrejos que pescamos en Ramoa

La decena de cangrejos que pescamos en Ramoa (c) Avistu

El embarcadero de Ramoa, con la sauna a la derecha y el comedor a la izquierda

El embarcadero de Ramoa, con la sauna a la derecha y el comedor a la izquierda (c) Avistu

En el Café Mangelboden nos esperaba una e-n-o-r-m-e bandeja llena de cangrejos cocinada la noche anterior y que serían parte de nuestra cena. Los cangrejos que habíamos pescado hoy serían cocinados (en agua con sal y eneldo) para que alguien los disfrutara al día siguiente.

Jan los fue metiendo en el agua hirviendo, siempre de cabeza para que la muerte del animal fuera casi instantánea y minimizar su sufrimiento, y en pocos segundos adquirían el mismo color rojizo de los que estaban en la bandeja.

Cangrejos de río, del caldero a la cazuela en Ramoa

Cangrejos de río, del caldero a la cazuela en Ramoa (c) Avistu

Cangrejos de río, de la cazuela a la bandeja en Ramoa

Cangrejos de río, de la cazuela a la bandeja en Ramoa (c) Avistu

En la misma zona donde habíamos (es decir, Pilar y Jan, porque yo estaba ocupando haciendo fotos y vídeos…) preparado los cebos sería donde cenaríamos. Allí había varias mesas alargadas de madera, con bancos del mismo material, unas estupendas vistas al lago, leña ardiendo en la chimenea y unas mantas para cubrirnos si hiciera falta.

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Sobre las mesas fue apareciendo todo lo necesario para disfrutar y acompañar a una cangrejada: un pan tipo focaccia, varias quiches, quesos de distintos tipos, una cesta con cervezas, varias botellas de snaps…y la tremenda bandeja de cangrejos.

En Suecia es tradicional celebrar en verano lo que se conoce como kräftskiva, una fiesta donde el plato principal es el cangrejo del río y hay tanto jolgorio como es de suponer cuando se mezcla buena comida, amigos y familia y bebida.

Como estábamos a finales de Septiembre, nos tocó abrigarnos con mantas en cuanto cayó la noche pero estoy seguro de que en verano debe ser una fiesta de lo más divertida.

Fuente de cangrejos y cerveza en Ramoa

Fuente de cangrejos y cerveza en Ramoa (c) Avistu

Cenando cangrejos de río en Ramoa

Cenando cangrejos de río en Ramoa(c) Avistu

Tanto en una kräftskiva tradicional como en la celebración de nuestra particular cangrejada en Ramoa, no podían faltar las snapsvisor, las tradicionales canciones para beber.

De las gargantas de Jan, Emilia y Mikaela, salieron melodías con palabras que Pilar y yo desconocíamos pero que hablaban con rotundidad de los placeres de la bebida. Y después de cada canción tocaba beber un snaps, un chupito de licor.

Cuando terminamos la cena – nos lo tomamos con calma, comer cangrejos de río es una lucha por arrancar cada pedazo de carne -, y antes de retirarnos a domir, el frío no impidió que probáramos otra tradición sueca, el baño caliente al aire libre.

Piscina de agua caliente al aire libre en Ramoa, junto al lago  Klockesjön

Piscina de agua caliente al aire libre en Ramoa, junto al lago Klockesjön (c) Avistu

En Ramoa, como no podía ser menos, hay varias saunas pero también varios baños de agua caliente al aire libre, como los sentō (銭湯) de Japón.

Venciendo el reparo de ser uno de los pocos asturianos frioleros, cambié el forro polar por un bañador y me fuí a disfrutar, junto con Emilia y Mikaela, de la tranquilidad de la noche sumergiendo mi cuerpo en agua caliente mientras de fondo sonaba una relajante música.

El final perfecto para una tarde estupenda para todos, menos para los cangrejos.

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4 Comentarios
  1. Judithtiral 18 octubre 2013
  2. Avistu 21 octubre 2013
  3. Viajes Toyolba 7 noviembre 2013
  4. Avistu 7 noviembre 2013