Persiguiendo delfines en Funchal, Madeira

La isla de Madeira, al igual que las Azores o las islas Canarias, es un auténtico oasis para todos aquellos mamíferos marinos que se desplazan a lo largo del océano Atlántico. Algunas ballenas y especies de delfines han hecho de Madeira su habitat natural y permanecen largas temporadas a pocos kilómetros de distancia de la isla.

Antes de finalizar nuestro viaje a Madeira, no nos podíamos marchar sin probar suerte en alta mar y saludar a los cetáceos y delfines que conviven con la isla.

En Funchal encontraréis unas cuantas compañías que realizan avistamiento de ballenas y delfines por la costa. Los precios varían entre los 25 y los 48 euros aunque también lo hace el tipo de embarcación y tiempo que dedican a la actividad.

Nosotros optamos por la compañía Rota dos Cetáceos. Se encuentra en la céntrica Marina Shopping Mall y realizan salidas por la mañana y el mediodía. Se trata de una salida en zodiac con un máximo de 10 pasajeros por salida.

Licia Ferreira, además de ser nuestra guía demostró también sus conocimientos de biología explicando las especies y el estilo de vida de los cetáceos que habitan alrededor de Madeira. Antes de subirnos a la zodiac nos dieron un breve introducción al respecto y nos dirigimos al muelle de Funchal.

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La forma en que trabajan para asegurarse el avistamiento de cetáceos consiste en que dos empleados de la compañía se dedican a observar con prismáticos desde los acantilados de Cabo Girao cualquier movimiento que signifique la existencia de una ballena y lo comunican por móvil al guía de la zodiac a tiempo real.

Un buen sistema diréis. Sin embargo, ese preciso día hacía mucho viento y la bruma de las olas impidió que pudieran avistar ballenas. Cosas que pasan. Eso sí, a la que nos internamos al océano, no paramos de ver delfines que corrían a nuestra vera en un apasionante viaje.

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A lo largo de nuestro recorrido, pudimos ver un par de especies de delfines y en su mayoría los padres de familia rodeaban a una gran multitud de delfines renacuajos que disfrutaban saltando alrededor de la embarcación.

Si añadimos las preciosas vistas desde el mar a los acantilados de Cabo Girao de fondo, podríamos decir que los 48 euros invertidos fueron una gran decisión para una gran jornada de viaje en Madeira.

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