China (13) Haciendo vida en Pekín

Beijing o Pekín, la Ciudad Prohibida, el Palacio Real, el Último Emperador, Tiananmen, Mao Zedong, Zhou Enlai, Deng Xiaoping. Trece millones de habitantes en esta capital histórica que prepara la cosmética para celebrar las olimpiadas del 2008.

Me reencontré al llegar con Guido y compartimos una doble con precios casi europeos. No en vano la ciudad rebosa de servicios, metro, lavabos limpios, centros históricos y barrios modernísimos con rascacielos compitiendo con Hong Kong y Shangay.
Nos instalamos en una zona relativamente centrica en una bonita y tranquila calle con mercados y vida incesante de calle. Apenas hay turistas extranjeros (al menos donde vivimos) y probamos los deliciosos raviolis al vapor en el bar de enfrente.

En tres días visitamos un sinfín de lugares. El palacio prohibido donde los emperadores hacían vida sin apenas pisar los pies afuera, el templo del jardín paradisíaco (estos chinos siempre usan estos nombres tan exagerados… pero con solo un par de símbolos) una belleza arquitectónica y un pulmón verde a una de las ciudades con mas polución del mundo (9 de las 10 ciudades con mas polución del universo se encuentran en China).

Tiananmen, una enorme plaza vacía al estilo soviético que ocupa el bárbaro espacio de 3 estaciones de metro! Farmacias que parecen Condis, Templos, pagodas y también nos perdimos por el fascinante mundo de los hutongs: pequeñas calles laberínticas que crecen alrededor de las grandes avenidas. Todas ellas tienen su propia personalidad y rebosan de vida, comida y bicicletas.

Probamos el pato a la pequinesa! Quizás fue la mejor cena que tomamos en estos casi tres meses de viaje! Una maravilla de pato! Por fin pude ver en un plato un trozo de carne que por si solo sobrepasaba la petita de dos centímetros! Encima daban en diferido el Barca contra el Alavés, aunque el resultado no fuera tan satisfactorio como el de mi tripa!

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Visitamos el palacio de verano, una maravilla de edificaciones bordeando al lago Kunming donde los emperadores se refugiaban del bochorno del verano. También el jardín botánico y pateamos, pateamos y pateamos!


Después de un par de días luchando con la burocracia de la policía china conseguimos tramitar la extensión del visado. También me toco pelearme un poco con agencias, internet y cualquier oportunidad que surgiera para conseguir un vuelo a India, Nepal o Tibet. Finalmente descarte Mongolia por los consejos de ciertos viajeros ya que parece un país lleno de mitos salvajes pero la realidad es muy distinta, en especial para viajeros autónomos. Al final la lotería cayo al cuadrado remoto y pequeño de Katmandú donde volare el próximo 3 de setiembre.

Durante esta semana seguiremos disfrutando de Pekín, de sus raviolis, de su pato y como no de la muralla china. Tocará también prepararse en forma y conseguir material para andar por esos montecillos y praderas que hay por Nepal. El circuito del Annapurna, el campo base del Everest o lo que venga en gana!

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