Pagar por elegir donde sentarse

Aparte de casi tres mil muertos, un shock para nuestras conciencias, dos países liberados de sus dictaduras – y sometidos desde entonces a ataques terroristas o una cuasi guerra civil – el 11 de Septiembre de 2001 supuso también una criba entre las compañías aéreas. Algunas de ellas desaparecían, otras se acogían a la figura legal de declararse en bancarrota, y otras se agrupaban en alianzas, con la esperanza de sobrevivir a la crisis que se avecinaba.

easyjetDesde entonces, los pasajeros se han encontrado con que los servicios que antes se daban por sentados, como parte del precio del billete, han ido convirtiéndose en suplementarios y de pago. Primero desapareció el reparto gratuito de prensa, excepto en clase Business y First, acompañado de los menús, que de ser una cortesía de la aerolínea se convirtieron en mercancía con un precio.

Después, viajar con equipaje que no fuera de mano nos ha obligado, también, a sacar la cartera. Con la excusa de aumentar la rapidez en el embarque se incentiva que se viaje sólo con equipaje de mano, de peso y dimensiones perfectamente limitadas. Y si no se hace, a pagar por ello, por ser tozudos, como los 9 euros por trayecto de la compañía de bandera irlandesa o los recién aumentados 10 euros de su rival, la low cost, low service, Ryanair.

Últimamente, compañías como Aer Lingus ya no permiten, por lo menos en el momento de hacer la reserva por Internet, elegir el asiento en que nos pasaremos varias horas de vuelo. Salvo que paguemos por ello, claro. Curiosamente, si usamos las máquinas de auto facturación en el aeropuerto, sí podremos hacerlo gratuitamente, aunque se reduce el número de plazas disponibles, obviamente.

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EasyJet y Ryanair, que siempre habían asignado los sitios según el principio “el primero que llega se sienta donde quiera” (en el idioma del bardo, first come, first served), han decidido conseguir ingresos adicionales cobrándoles a los que estén dispuestos a pagar por ser de los primeros en subirse a sus aeronaves. El Priority Boarding Fee les situará a la cabeza de la cola (no es un juego de palabras), rivalizando con familias con hijos y personas en silla de ruedas, para los vuelos de la compañía que luce un arpa en su timón de cola. El Speedy Boarding de EasyJet hace lo propio con sus pasajeros. De hecho, los británicos le dan una vuelta más al tornillo de la libra esterlina y se han inventado el Speedy Boarding Plus, que, además, les ofrece un mostrador propio de facturación, en los aeropuertos en que ese servicio esté disponible.

Teniendo en cuenta que todos volamos en el mismo avión, que no despegará hasta que el más lento haya, por fin, embarcado y que todos aterrizamos juntos, ¿merece la pena, salvo que no tengas equipaje facturado, pagar por algo así? Además, teniendo en cuenta que generalmente no sabes que tipo de avión cubre tu ruta, y que los hay que permiten abandonar el aparato tanto por una puerta delantera como por una salida trasera, te puedes encontrar que sales a la vez que el último mono. Dado que los asientos son idénticos ¿hay alguna ventaja en entrar el primero? ¿Es que todos los que vuelan se han leído dónde es, estadísticamente, más seguro sentarse y compiten por ese privilegio?

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He observado que todo el mundo corre a sentarse en la parte delantera del avión así que yo, tranquilamente, les llevo la contraria y me voy hacia la parte trasera, donde disfruto de un asiento de ventanilla. Y, generalmente, los asientos a mi lado quedan vacíos. Miel sobre hojuelas.

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