La ciudad que murió por la libertad, el alzamiento de Varsovia

Cartel en el Museo del Alzamiento de Varsovia

Cartel en el Museo del Alzamiento de Varsovia

Viajar a Varsovia es visitar una ciudad reconstruida, lenta y dolorosamente, desde 1945 cuando en el curso de unas pocas semanas el 85% de sus edificios fueron destruidos con saña y la población fue diezmada, pasando de un millón de personas a casi cero. El 2 de Octubre es una fecha especial en el calendario polaco y el momento adecuado, si acaso hiciera falta uno, para visitar el Museo del Alzamiento de Varsovia (Muzeum Powstania Warszawskiego).

El 2 de Octubre tiene tintes trágicos por ser el fin de un sueño que empezó con determinación el 1 de Agosto de 1944, cuando la resistencia polaca y los civiles de Varsovia se levantaron contra las tropas alemanas que habían invadido su país 4 años y 11 meses antes. Era una lucha de proporciones casi bíblicas, de un David sin armas pesadas, débil y agotado por años de ocupación, contra un Goliat que, pese a las derrotas en los campos de batalla de Rusia y el reciente Desembarco de Normandía, aún golpeaba con puños demoledores.

En el Museo del Alzamiento de Varsovia se documentan los hechos ocurridos antes, durante y poco después de los 2 meses y 1 día que se luchó en las calles de la ciudad, debajo de ellas y en las orillas del Río Vistula que lo cruzaba. Desde el otro lado del mismo, más allá de disparos testimoniales, el Ejército Rojo no movió ni un sólo dedo para ayudar a los combatientes ni a los civiles polacos.

Interior del Museo del Alzamiento de Varsovia

Interior del Museo del Alzamiento de Varsovia

Polonia había vivido encajada entre dos totalitarismos desde principios de la década de los 30. Pese a ello florecieron las artes y la democracia, siendo una nación avanzada y próspera al nivel de otras de Europa. Sin embargo sus fronteras fueron mancilladas el 1 de Septiembre por Alemania desde el Oeste y un par de semanas después por la URSS desde el Este.

Hitler y Stalin, dos tiranos con más coincidencias que diferencias, se repartieron el país que poco pudo hacer frente a un doble y masivo ataque. La II Guerra Mundial había empezado y Europa Occidental y del Este cayeron bajo la bota nazi que pronto cruzó el Mediterráneo.

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Pero antes de que pasaran cinco años, la situación habia cambiado por completo para Alemania y su desgastado aparato militar se batía en retirada en África, Italia, Francia y el Este de Europa. La Unión Soviética, otrora camarada de armas pero desde 1941 – en que había sido atacada por las tropas del Eje – enemiga, recuperó el terreno perdido a base de carne de cañón y llegó a mediados de Julio a la antigua frontera de Polonia.

Interior del Museo del Alzamiento de Varsovia (II)

Interior del Museo del Alzamiento de Varsovia (II)

En ese momento la resistencia polaca y el Gobierno en el exilio, en Londres, se vieron obligados a considerar una acción en Varsovia, como parte de la Operación Tempest de insurgencia, que tuviera un doble objetivo, político y militar. Por un lado, apoyar y ayudar al avance del Ejército Rojo desgastando la retaguardia alemana. Por otro, legitimar internacional y abiertamente el apoyo del pueblo de Polonia a su Gobierno intentando disminuir el riesgo de que con los rusos en su suelo el país se convirtiera en un títere de los designios de Moscú. Stalin ya había demostrado sus intenciones en 1940 asesinando a 22.000 prisioneros militares, policías, comerciantes e intelectuales polacos en Katyn.

El 31 de Julio de 1944 los primeros grupos de partisanos bajo las ordenes del Coronel Antoni Chruściel comenzaban a dirigirse, en pequeños grupos, a sus posiciones preestablecidas para el inicio del ataque, las 17:00 del 1 de Agosto. Entre 25.000 y 54.000 polacos se iban a enfrentar a una guarnición de 13.000 a 25.000 alemanes. Pero las cifras sólo son una referencia porque en un campo de batalla moderno los fusiles, aunque sean más, valen menos que los tanques, aunque haya menos soldados para manejarlos.

Fotografías del Alzamiento, Museo del Alzamiento de Varsovia

Fotografías del Alzamiento, Museo del Alzamiento de Varsovia

Barrios enteros fueron conquistados por los polacos. Barrios enteros vieron a los insurgentes caer destrozados por los cañones de los Panther. El Alzamiento de Varsovia no se resolvió como esperaban quienes lo habían iniciado: en cuestión de días y gracias al apoyo de tropas y artillería del Ejército Soviético. Las tropas de Stalin no sólo observaban la batalla sin pisar el agua del Río Vístula sino que negaron el uso de sus aeródromos a los aviones aliados que intentaban abastecer por aire a los sitiados.

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Día tras día, Varsovia se fue convirtiendo en una bolsa de resistencia a la que se le acababa el aire, el agua y la comida. Su población aguantó 2 meses y 1 día sin ayuda exterior notable, bebiendo de pozos excavados en los jardines de las casas, comiendo sopas de cebada proveniente de una fábrica de cerveza, mientras se combatía tenazmente pero la capitulación era inevitable.

Interior del Museo del Alzamiento de Varsovia (III)

Interior del Museo del Alzamiento de Varsovia (III)

El 2 de Octubre de 1944, Varsovia tuvo que rendirse. Para entonces unos 16.000 soldados polacos habían fallecido o desaparecido, 5.000 más heridos y otros 15.000 hechos prisioneros. Entre 150.000 y 200.000 civiles perdieron la vida durante los combates. 700.000 civiles fueron expulsados de la capital en ruinas.

“Ruinas” es una palabra que no llega a describir la magnitud de la devastación de Varsovia durante y después del Alzamiento. Hitler odiaba a Polonia, a los polacos y a su capital. Los combates destruyeron la cuarta parte de los edificios de la ciudad, otra cuarta parte había desaparecido durante el levantamiento del ghetto judío el año anterior y la invasión de 1939, pero un 35% de lo que se convirtió en polvo y cascotes fue la meticulosa obra, con explosivos y lanzallamas, de los ingenieros alemanes llegados tras el fin de las escaramuzas.

Acceso a "Ciudad de Ruinas" en 3D, Museo del Alzamiento de Varsovia

Acceso a “Ciudad de Ruinas” en 3D, Museo del Alzamiento de Varsovia

Para ilustrar la escala de lo anterior, en el Museo del Alzamiento se proyecta una corta película en 3D que pone los pelos de punta. Se trata de tomas aéreas de la ciudad en 1945 que hacen a Varsovia indistinguible desde el cielo del horror que sufrieron Hiroshima o Nagasaki.

El Museo está diseñado en su interior como si de una sucesión de calles se tratara, con abundancia de adoquines y muros de ladrillo. Aunque hay una amplia presencia de paneles expositores con carteles y periódicos de la época, llaman la atención unos pequeños visores a los que acercamos nuestros ojos para observar grabaciones de aquellos años. Construidos con un aire retro, se integran con elegancia en los muros en semipenumbra.

Calendario del alzamiento, Museo del Alzamiento de Varsovia

Calendario del alzamiento, Museo del Alzamiento de Varsovia

Distribuidos a lo largo de todo el recinto encontramos calendarios que sólo contienen 63 páginas de las que el visitante puede arrancar una y llevarla de recuerdo (están en polaco e inglés). Cada pequeño rectángulo de papel marca uno de los días del Alzamiento y contiene un extracto de los hechos más importantes de ese día.

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Las armas, porque fue una batalla, se exhiben bajo láminas de metacrilato transparente. Son cortas y largas, alemanas, rusas o de otras nacionalidades, modelos antiguos o lo último en tecnología militar en 1944. No son importantes. Lo importante fue su uso y quienes las empuñaban Varsovia arriba y abajo. Literalmente.

Exposición de armas, Museo del Alzamiento de Varsovia

Exposición de armas, Museo del Alzamiento de Varsovia

Una reconstrucción, pulcra y luminosa, de un pequeño tramo de alcantarillas sirve para recordarnos que allí, rodeados de los desechos humanos, unos hombres se enfrentaban a otros con granadas y lanzallamas.

Hoy hace 70 años que Varsovia y sus últimos habitantes se rindieron, por segunda vez, a los alemanes. Unos meses después, el país cambiaba una dictadura por otra que no se sacudió hasta casi medio siglo después. El pueblo polaco sabe muy bien que los totalitarismos van contra el pueblo, sean de un signo o de otro y aunque enarbolen banderas en su nombre. Ellos no lo han olvidado, no lo olvidemos tampoco nosotros.

Escolares esperando para entrar en el Museo del Alzamiento de Varsovia

Escolares esperando para entrar en el Museo del Alzamiento de Varsovia

Entrar en el Museo del Alzamiento de Varsovia debería ser una visita imprescindible en la agenda de cualquiera que visite la hoy, como hasta 1939, floreciente capital de Polonia.


Datos prácticos sobre el Museo del Alzamiento de Varsovia

MUZEUM POWSTANIA WARSZAWSKIEGO
Grzybowska 79, 00-844 Warsaw, Poland
tel.: +48 22 539 79 05, +48 22 539 79 06
fax: +48 22 539 79 24
e-mail: biuro(arroba)1944.pl

Horario:
Lunes, miércoles, viernes: 8:00-18:00
Sábado y domingo: 10:00-18:00
Jueves: 8:00-20:00

Precios:
Adulto: 14 PLN (o 10 PLN con descuento)
Grupos: 7 PLN/persona
Domingos entrada gratuita
Acceso a la película 3d “Ciudad en Ruinas”: 2 PLN

Hay servicio, con coste, de guías individuales y para grupos. Lass audioguías, disponibles en español, cuestan 10 PLN (llevad un documento de identidad)

Para que no haya pérdida, el Museo del Alzamiento de Varsovia en Google Maps.

La página web del Museo del Alzamiento de Varsovia, aunque sólo está en inglés y polaco.

Información, en español, en la Wikipedia (como no), sobre el Alzamiento de Varsovia.

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Una respuesta
  1. David 2 octubre 2014

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