India (10) Bienvenido a Mumbai


No es muy habitual levantarse de golpe a las cuatro de la madrugada debido a los gritos de un nigeriano borracho, instalado en la habitación contigua, recitando el Nuevo Testamento. En Mumbai y, especialmente en Colaba, puede ocurrir.

Me hubiera levantado y pedido gentilmente a mi vecino que hiciera el favor de callarse pero dos razones contundentes me agarraron a los muelles de la cama.

Primera: entre la fe y la locura hay un estrecho abismo entre gigantes picos y alguien recitando el Nuevo Testamento de madrugada, borracho y a voz de rap, sin duda, ha saltado y a pie parado!

Segunda: el nigeriano resultó ser una especie de Bogarde cuyas espaldas eran tan enormes que ni el catálogo de Ikea al completo es capaz de igualar semejante armario empotrado.

Por fortuna, el martirio no duró más de media hora y por la mañana no sufrí demasiado las consecuencias evangélicas.


Mama fella’! Que passa guapo!- estaba tomando un café en el bar Leopold cuando de pronto Amin entró en acción. Amin es un local amigo de mi cuñado y de mi hermana relacionado con la ONG en Mumbai donde ellos estuvieron colaborando.

Salido de la calle, Amin entró en una escuela jesuita cuando era un chaval y tuvo la oportunidad de formar parte gracias a ello en la sociedad. Desde entonces hace de guía, sigue en contacto y colabora con otras escuelas que hacen lo mismo para otros chavales sin oportunidades.

Amin, a rasgos exteriores, es un volcán rebosando energía, de puro corazón (el prototipo del guerrero de la bombilla de Coelho se queda corto por su frivolidad y su interés de marketing) y en sus ojos puedes ver la gratitud y la alegría con la que brinda esta segunda oportunidad de la que ha gozado.

-Guapo! Te gusta mi novia?- después de tres días, incapaz de recordar mi nombre, así me llama en perfecto castellano.


Su novia resulta ser una estupenda Honda de color negro de 250cc. Me montó en ella y empezamos el recorrido por la Mumbai de verdad. “A mi los monumentos, los museos y todas esas cosas culturales no me van mucho, yo te voy a llevar a la Mumbai de verdad, donde respira la gente, los ricos y los pobres.” (Quien quiera conocerla de verdad que me avise y le presento a Amin. Va a alucinar, en serio!)

En Mumbai se congrega el sur y el norte, el este y el oeste, todas las lenguas posibles que se hablan en la India, el té y el café, todas las cocinas posibles, las chabolas más infames y barrios al estilo Shangay con enormes rascacielos, el mendigo a punto de morir y la actriz de Bollywood mas cotizada, cristianos con un Ganesh colgando del retrovisor e hindús orando en una iglesia dedicada a la Virgen María. “Todo es posible en Mumbai!” Me grita Amin mientras esquiva los cientos de coches que atestan la ciudad.


Visitamos los dhobi ghats, una lavandería en el corazón de la ciudad al aire libre y de proporciones gigantescas. El agua, mas negra que marrón, bordeaba las chabolas en pequeños canales y miraculosamente la ropa tendida resplandecía!

Bordeamos con la moto la costa oeste de Mumbai, con sus paseos y sus playas. Yo me hubiera parado tranquilamente a tomar un café y disfrutar de las vistas pero Amin parecía haberse acoplado en la moto al más puro estilo tetris y cualquiera dudaría en saber si el tubo de escape pertenecía a la moto o a su dueño! “¡¡¡Qué pasa nen!!!!” Me grita y alucino al ver que Buenafuente ha llegado hasta la India!


A petición propia, paramos por fin a tomar un café. De todas maneras fue una parada con toque personal ya que el sitio que Amin escogió fue Victoria Station.

Uno de los más bellos monumentos que dejaron los ingleses en la India, la estación de Victoria estaba repleta de gente y nos mezclamos entre el barullo hasta encontrar un sitio donde sentarnos, tomar un café y contemplar la muchedumbre y el caos que genialmente llenaba el hermoso encuadre arquitectónico.

Al día siguiente, conocí a la organizadora de la ONG con más de 20 escuelas alrededor de Mumbai y a un par de voluntarias. Fuimos juntos a visitar una de las escuelas con un montón de niños y mujeres con el maldito síndrome que va elevando la tasa de mortalidad en los países pobres.


De vuelta en Colaba, -el íltimo sitio que Amin escogería para buscar un hostal, -todo lo contrario de lo que las guías dicen y nos llevan como corderitos- me fui a cenar con las chicas de Belfast.

Venían de rodar un videoclip en Bollywood como extras. No porque fueran rubias y guapas, que en realidad lo eran, sino más bien porque en las calles de Colaba no hay hora en que alguien te pare y te pregunte si quieres salir en una peli! Amin no me dio descanso y no tuve tiempo de probar mis modales de actor ante la cámara india, aunque después de Chinawood ya tuve suficiente!

Cenamos junto a dos suecos que habían conocido durante el rodaje. Los suecos, por norma general acostumbran a ser altos, rubios, aburridos y con el sentido del humor en el esfínter.

Aquel par de suecos resultaron ser por casualidad altos, rubios, aburridos y con el esfínter extirpado! Aun así, nos pudimos echar unas risas con las irlandesas mientras los suecos, inmutables, se dedicaban a llenar las mesas de cerveza.

A la vuelta al hostal, con un billete de Goa en el bolsillo, no pude alegrarme más al ver a un japonés entrando en lo que antes había sido la capilla sixtina nigeriana!

2 Comentarios
  1. NURIA 3 noviembre 2005
  2. ualaia 16 febrero 2007