Mountain Biking por los bosques de Karlstad en Suecia

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Dándolo todo sobre la bici en Brattforsheden ©IsraelUbeda/Visitsweden

La región sueca de Värmland es a la naturaleza y los deportes outdoors lo que fue Elvis Presley al Rock and Roll: un rey -o reina en este caso- de la especialidad. Y el mountain biking en Brattforsheden es una de las guitarras preferidas de la Reina Värmland.

La gente suele relacionar a Suecia con la idea de nieves perpetuas, renos, lagos helados y gentes que apenas salen de sus casas. No saben lo equivocados que están, porque cuando llega el deshielo y los caudalosos ríos se afanan por llegar al mar, gran parte del país se convierte en una explosión de colores, olores, sonidos y experiencias que atraen a cualquier amante de la naturaleza.

Tras pasar nuestra primera noche en la ciudad de Karlstad -capital de la región de Värmland-, madrugamos para dirigirnos hacia el Noreste por la carretera 63 buscando la zona natural protegida de Brattforsheden.

Cargamos la furgo alquilada y Maria -una de nuestras queridas guías suecas- nos condujo los 40 kilómetros que nos separaban de nuestro destino mientras Sofie, con su eterno buen rollo, nos sintonizaba, por primera vez en el viaje -que no la última- una estación de radio en la que sonaba el hit sueco del momento: Euphoria, la flamante canción ganadora de Eurovisión.

Una de tantas postales que pueden contemplarse en Brattforsheden

Llegamos a las 10 de la mañana bajo un Sol espléndido que aún no calentaba demasiado.

Brattforsheden es una área protegida de unas 11.400 hectáreas donde muchos pequeños lagos salpican una paisaje de enormes pinos que medran y crecen sobre dunas de arena. Observándolo, uno no puede creer que todo aquello se formó hace unos 9.500 años debajo de una capa de hielo de 400 metros de grosor.

Éste fue uno de los primeros comentarios que nos hizo Patrik, quien, junto con Thomas, fundó la compañía de mountain biking y canoeing Crow Adventure.

Estos dos cracks del mountain biking se habían pasado media vida participando en carreras y realizando rutas que les llevaron a conocer preciosos parajes, no sólo de su país, sino también de otros como Canadá y Nueva Zelanda.

Las rutas van desde escasa a gran dificultad técnica. ©IsraelUbeda/Visitsweden

Hace un año decidieron crear Crow Adventure y, aunque aún conservan sus antiguos puestos de trabajo, su sueño es poder vivir de su empresa y estar todo el día haciendo lo que más les gusta: rodar en sus bicicletas al aire puro de Värmland.

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Con ellos estaba el pastor alemán Remy, que merodeaba a nuestro alrededor mientras Patrik nos daba una pequeña charla sobre el funcionamiento de las bicicletas que nos habían asignado.

Las bicis eran muy ligeras, con amortiguadores en ambas ruedas, 27 marchas y casi totalmente nuevas. Creo que nunca había montado una de tanta calidad en mi vida.

Tras unos minutos practicando con los cambios y adaptándonos, Patrik y Thomas nos dirigieron al inicio de los caminos y comenzó la aventura.

Los lagos de la zona son grandes protagonistas del paisaje.

El terreno es arenoso y las piedras y raíces de los árboles hacen que pueda llegar a ser una ruta bastante técnica. Puedes elegir el nivel de dificultad y ellos decidieron probarnos un poco primero para ver por dónde podían meternos.

El pelotón no tenía desperdicio. Nuestras guías Sofie y Maria no quisieron quedarse sin probar, Israel -también de la oficina de VisitSweden en Barcelona- y Javier Díaz -un crack al que rebauticé como Marco Pantani por su parecido físico con el malogrado genio italiano y el profesionalismo de su outfit– demostraron estar en forma, y Anna -una gran camerawoman y mejor persona- y yo nos defendíamos como podíamos con la mirada puesta en los caminos.

Al principio nos costó un poco a todos con el tema de las marchas y demás, pero a los 15 minutos ya íbamos demostrando que teníamos cierta madera de aventureros y sufridores con los primeros chorros de sudor corriéndonos por las espaldas.

El paisaje es tan bello que te dan ganas de apartar la mirada de la senda para admirarlo. No os aconsejo que lo hagáis mientras estéis rodando por rutas técnicas. Vosotros mismos podéis marcar el ritmo a Thomas y Patrik y decidir dónde parar a contemplar esta maravilla de la naturaleza. No os faltarán playas, claros, colinas y zonas espesas de bosque donde elegir daros un respiro.

Nuestra paradita técnica en la playa de un lago.

Nosotros elegimos una playa de uno de los lagos para refrescarnos en el agua y comer una manzana. El Sol estaba ya más alto y calentaba lo suficiente para dejar a un lado las sudaderas.

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Desde allí regresamos al punto de partida por un camino distinto al que habíamos tomado a la ida. Los últimos 5 minutos transcurrían por una senda estrechísima y técnica que nos encantó a los chicos. Al quedarnos con ganas de más, decidimos repetir esa última parte y, al vernos aún insatisfechos, Patrik nos llevó a Isra, Pantani y un servidor a foguearnos por una zona rompe-piernas con continuas subidas y bajadas pronunciadas.

El bueno de Patrik consiguió fundirnos y regresamos buscando agua, comida y césped donde tumbarnos.

Los ricos pescados haciéndose a la parrilla. ©IsraelUbeda/Visitsweden

Thomas había estado cocinando a la parrilla una especie de pescado muy parecido al salmón que proviene de la cercana Noruega. El olor del pescado y la verdura hacía la espera interminable pero al fin nos dimos un buen banquete tirados sobre la hierba y charlando.

Nos habría gustado probar las canoas por la tarde pero aún nos quedaba un largo camino en coche hasta nuestra próxima parada.

Os aconsejo que hagáis ambas cosas porque el paseo en canoa os permitirá explorar la zona desde un punto de vista muy distinto al que tendréis desde tierra. Así podréis relajaros a los remos después del subidón de adrenalina que os pueden dar las bicis.

Patrik dándonos una charlita.

Crow Adventure también realiza excursiones en mountain bike por la ciudad de Karlstad y la zona natural de Glaskogen -al Oeste de Karlstad y cerca de la frontera con Noruega-, del doble de tamaño que Brattforsheden donde las canoas tienen también su protagonismo y pueden realizarse recorridos que duren todo el fin de semana.

Las personas que ya tengan cierta experiencia y no sean muy amigos de los tours guiados, siempre pueden alquilar las bicicletas allí mismo por unas 300 Kr diarias. El mismo precio tienen las canoas por 24 horas.

Nos levantamos con las piernas cansadas para despedirnos de nuestros anfitriones -incluyendo al gran Remy que no dejó de seguirnos por todos los caminos- y nos dejamos caer en los asientos de la furgoneta. Recuerdo que alguien preguntó la hora y tan sólo eran las 2 de la tarde. No lo podíamos creer.

Quizá hay un secreto en Brattforsheden aún por descubrir: la belleza de este ecosistema te atrapa en un Mundo donde el tiempo no pasa. Es pura magia…Magia made in Sweden. O como cantaría Queen:It´s a kind of magicIt´s a kind of magic.

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5 Comentarios
  1. Kika Lemus 7 junio 2012
  2. Barcelona Hostels 7 junio 2012
  3. Sergi 7 junio 2012
  4. Alberto Suquin 8 junio 2012