Mi peor experiencia como viajero

Viajando por el mundo

Viajando por el mundo he vivido un sinfín de anécdotas y experiencias de todo tipo. La mayor parte de ellas, por suerte, muy positivas. Algunas se podrían incluso catalogar de extraordinariamente fantásticas. Pero de todo hay en la viña del señor y mentiría si no te dijera que también he vivido algunas experiencias totalmente para olvidar.

En India me requisaron el pasaporte durante unas cuantas horas poco antes de emprender mi viaje hacia Tailandia. En Camboya descubrí que unos cuantos dólares habían desaparecido de mi cartera misteriosamente. En Australia, encontrándome aún en el agua, perdí de vista el barco que debía recogerme tras una inmersión en el Gran Arrecife de Coral. En Brasil la policía detuvo a media noche el bote que me llevaba de crucero por el Amazonas dirección Manaus para registrar mi mochila buscando véte tu a saber qué.

Han sido varias las situaciones en las cuáles me he encontrado en apuros durante mis viajes aunque, por fortuna, todas tuvieron un final feliz. Hoy, pese al mal trago del momento, las recuerdo con una melancólica sonrisa dibujada en mi rostro.

Pero ni los problemas de pasaporte en India, ni el dinero robado en Camboya, ni el susto de quedarme perdido en un mar habitado por tiburones se lleva la palma en mi ranking de momentos para olvidar durante mis viajes. A continuación te voy a explicar mi peor experiencia como viajero.

Volar con Ryanair

Volar con Ryanair

Ni más ni menos. Volar con Ryanair es mi peor experiencia como viajero.

Todo empieza ya mal cuando estás en su página web realizando la reserva. Tras emocionarte con la suculenta oferta de volar por un pequeño puñado de euros empiezan a aparecer los extras. Que si el recargo por la maleta, que si el embarque con prioridad, que si la comisión por pago con tarjeta. En fin, lo que pretendía ser un vuelo económico se convierte en un vuelo mucho más caro de lo esperado.

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Hasta ahí todo es aceptable ya que, a estas alturas, Ryanair ya no engaña a nadie y todos sabemos con lo que nos vamos a encontrar. Al fin y al cabo se trata de una cuestión de precio final que se puede comparar fácilmente con otras alternativas.

Llega la hora de embarcar la maleta. Si ésta sobrepasa mínimamente el peso limitado, no tienes escapatoria. He visto viajeros que han tenido que abrir la maleta para descargarla a causa de un sobrepeso de 400 gramos. Si este trato no se contradice con una buena atención al cliente tal vez será que yo vivo en otro mundo.

Bien, sigamos y aceptemos que, al final, las reglas están para ser cumplidas y si te permiten embarcar hasta un máximo de 15 Kg y tu maleta pesa 15 Kg y 400 gramos, pues mala suerte  y a enmendar tu error.

Pasas el control de pasaportes del aeropuerto, realizas la maratón hasta la puerta de embarque y, exactamente en este momento es cuando, para mí, empieza la pesadilla.

Pasajeros disfrutando de un vuelo de Ryanair

Viajas con tu familia, la cual incluye niños pequeños. Has pagado los 10 euros por persona para tener prioridad de embarque con el objetivo de poder sentarte junto a tus hijos durante el vuelo. Apenas hay pasajeros que viajan con niños, incluso las azafatas se han apercibido y bromean con los pequeños mientras esperamos a que aparezca el avión que tiene que transportarnos a nuestro destino.

Aparece el avión tras más de una hora de espera. Se abre el paso y, atención, a las azafatas no se les ocurre otra cosa en ese momento que comprobar si tu equipaje de mano cumple las dimensiones requeridas para subir a bordo. El resto de pasajeros van pasando tranquilamente mientras tú sigues comprobando las dimensiones de tu equipaje, maleta a maleta, a la vez que sostienes la mano de tus hijos para evitar que se pierdan entre la marabunta.

Mis preguntas son varias: ¿No podrían las azafatas haber comprobado el equipaje de mano durante la más de una hora que estuvimos en la cola esperando para embarcar? ¿Si deciden que esa acción no podía ser realizada hasta entonces, no podían retener al resto de pasajeros hasta que la comprobación se ha terminado y así respetar el orden de la cola? ¿Al tratarse de una familia con niños, no podrían tener un poco de consideración y evitar sufrimientos innecesarios?

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Tras superar el mal trago, llegamos al aire libre donde hay que volver a esperar hasta que el avión esté listo para el abordaje. Por suerte, uno no tiene problemas en explicarle a todos los que te han adelantado que eras el primero de la cola por lo que tienes derecho a recuperar tu posición. Algunos colaboran agradablemente y otros lo hacen a regañadientes, aunque estos últimos deciden no discutir demasiado tras observar tus ojos con los vasos sanguíneos a punto de estallar.

Consigues, pese a todo, embarcar el primero en el avión y te señalan inmediatamente que no está permitido sentarse en asientos anteriores a la fila 4. Lo aceptas como siempre haces con las normas acordadas para el bien de todos. El avión se va llenando de tal forma que, ante tu sorpresa, aquellos asientos que creías reservados empiezan a ser ocupados por los pasajeros rezagados que ni llegaron al aeropuerto a una hora prudencial, ni pagaron los 10 euros para conseguir prioridad en el embarque.

Miras al techo, te resignas y piensas: nunca más volveré a volar con Ryanair.

Luego, con el tiempo, recapacitas, te lo tomas con buen humor y decides aprender las reglas del juego. Aceptas que volar con esta compañía es para avispados o para personas que viajan solas, con poco y ligero equipaje de mano y a las que no les importa recibir mejor o peor servicio siempre que el avión consiga llevarles a su destino. Finalmente vuelves a repetir.

Pero aún así me pregunto: ¿tan complicado es mantener un cierto orden? ¿tan difícil es respetar la lógica y el sentido común? ¿tan pasado de moda está el ofrecer un mínima buena atención al cliente?

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He tenido la fortuna de viajar por el mundo y he visitado países muy muy humildes. En una enorme cantidad de ocasiones he podido comprobar que la pobreza o la falta de recursos no están reñidas con el buen servicio.

En fin, señores dirigentes de Ryanair que probablemente me están leyendo: quiero que sepan que su falta de buena organización, su falta de sensibilidad y su falta de decencia, han convertido los vuelos a bordo de sus aviones en mi peor experiencia como viajero.

Sin ningún aumento de precio te facilitamos la reserva de tu viaje:

Mi peor experiencia como viajero
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28 Comentarios
  1. Marc 16 mayo 2012
  2. Bertika 16 mayo 2012
  3. Sergi 16 mayo 2012
  4. Bertika 16 mayo 2012
  5. Sergi 16 mayo 2012
  6. emprendedores 16 mayo 2012
  7. Sergi 16 mayo 2012
  8. Marc 16 mayo 2012
  9. Bertika 16 mayo 2012
  10. avistu 16 mayo 2012
  11. Sergi 16 mayo 2012
  12. Sergi 16 mayo 2012
  13. Jordi Busqué 16 mayo 2012
  14. Sergi 16 mayo 2012
  15. Sergi 16 mayo 2012
  16. Pau 16 mayo 2012
  17. Sergi 16 mayo 2012
  18. David 16 mayo 2012
  19. Sergi 17 mayo 2012
  20. Sonia - La Zapatilla 17 mayo 2012
  21. Sergi 17 mayo 2012
  22. Arol 3 junio 2012
  23. Antonio 26 junio 2012
  24. Sergi Carbonell 31 agosto 2012
  25. Sergi 1 septiembre 2012
  26. Bobbo 14 septiembre 2012
  27. Roberto 4 septiembre 2013
  28. pi 30 enero 2015