Cuando uno viaja de un lado a otro con la mochila a la espalda es bastante recomendable aplicarse a sí mismo aquello de “allí donde fuéres, haz lo que vieres”. No sólo ayuda a integrarse con los habitantes del lugar, sino que proporciona una variedad de nuevas actividades que tal vez nunca descubrirías si no te hubieras desplazado hasta ese destino. Y lo más importante, te divertirás.
Cuando me pasé por Tailandia, Bangkok se convirtió en el centro de operaciones. Desde allí Róisín y yo preparamos nuestro viaje a Ko Tao, la isla en la que permanecimos durante casi un mes mientras realizamos nuestros cursos de scuba diving (submarinismo con equipo). También fue Bangkok el lugar desde donde preparamos nuestra incusión a Camboya. Una vez de vuelta a Tailandia, volvimos a la capital, nos despedimos del sudeste asiático, y volamos hasta Sídney, dispuestos a explorar Australia.
Durante nuestras intermitentes estancias en Bangkok, los masajes fueron una de nuestras actividades preferidas. La mayoría de chicas que conocí, de todas formas, hablaban de los fantásticos masajes faciales que las hermosas tailandesas realizaban en sus centros de relajación y belleza.
Cómo no, antes de abandonar el país, no pude resistirme a probarlo; con pepinillos incluídos.
30-12-07 Autor: Sergi - Categoría: Consejos, Tailandia, Vuelta al mundo



Juanra
30-12-07buenos consejos! me voy a tailandia de aqui a dos semanas. probaremos eso de los pepinillos!
Sergi
31-12-07jajaja! pues estuve a punto de con lo de la manicura…