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India (12) Confiar o no confiar en la India


Alguna cosa me impulsaba a subir a la primera planta de la estación de tren. Estaba en Margao, la capital del sur de Goa tras una espectacular semana en la playa, donde me quedaría una noche a la espera del próximo tren con destino a Hampi.

En la misma taquilla de la planta inferior ya me habían dado la información que necesitaba pero algo me llamaba a subir a la primera planta y preguntar si podía reservar un billete de Mumbai a Delhi de aquí a dos semanas. Sabía que era una posible pérdida de tiempo, pero a su vez, Margao solo necesitaba un par o tres de horas para visitarla y no me importaba perder un poco de tiempo.

Así que subí a la primera planta y en las escaleras un hombre me paró y me preguntó si hablaba inglés. Parecía nervioso, iba bien vestido y hablaba buen inglés. Nos sentamos en un banco y me explicó que era ingeniero y en el tren viniendo de Kerala se había dormido y le habían robado la cartera. Mi auto sistema de defensa se puso en alerta y mi elevada capacidad de desconfianza me hizo interrogarlo en silencio de arriba a abajo. Las manos le temblaban y al hablar podía notar la ansiedad y la situación desesperada en la que se encontraba. Antes de todo me había preguntado si tenía pensado ir a Mumbai. Cuando le respondí afirmativamente fue cuando me expuso su situación y su imposibilidad de volver a casa si alguien no lo ayudaba.

Habitualmente, y más en Asia, no me fío ni de mi sombra. Incluso cuando me dan un precio real como un corte de pelo y afeitado por 40 rupias (80 cts.) no puedo dejar de suponer que me cobran unas cuantas rupias más simplemente por ser extranjero. Soy desconfiado hasta la médula y seguramente por eso a veces pierdo la posibilidad de una amistad sincera. Sin embargo, esta vez no dudé, y si lo hice, me ampare en aquella absurda llamada que minutos antes me invitaba a subir al primer piso de la estación por alguna razón inconcreta.

Fuimos juntos a las taquillas para preguntar precios y disponibilidades. Sabía de antemano que sólo quedaban plazas de primera clase ya que de Mumbai a Goa solo se podía reservar segunda clase con al menos una semana de antelación. Su tren partía de Vasco de Gama con lo que tenía que comprar el billete en la otra estación. Efectivamente el billete costó tres veces más de lo habitual. Le dí 1000 rupias y por dentro me asombré de mi mismo, del sinfín de situaciones límite en las que uno se encuentra cuando viaja. Traté de racionalizar el impulso que me llamaba a ayudar a ese hombre y el universo intangible de los impulsos me reafirmó más en el acto de sacar la billetera y ofrecerle mi dinero. Udai, asi se llamaba el hombre, me lo agradeció, incluso me enseñó su medalla de familia sacerdotal hindú y me dio su dirección en Mumbai donde me devolvería el dinero y también me esperaba una gran cena de agradecimiento. Nos despedimos y con 1000 rupias menos en el bolsillo me volví a sumergir en la ciudad.

Margao es una activa ciudad donde cada uno tiene suficiente con lo suyo y no molestan demasiado a los turistas. Bueno, mejor dicho al turista, ya que en todo el día no he sido capaz de ver a otro semejante pululando por la ciudad.

Margao respira todavía de su época colonial. Con antiguas mansiones portuguesas, la mayoría en decadencia tras jardines abandonados que le dan un toque modernista al estilo Rusiñol.

Con tres o cuatro horas ya me había pateado la ciudad, los parques, los mercados e incluso algún barrio de chabolas y me dediqué al olvidado oficio de conectarme a internet. Después de tres horas no fui capaz ni de subir una sola foto ni reducida a 30kb! Di la empresa por imposible y me dediqué al sano oficio de tomar el té en medio del mercado y observar al gentío en un día cualquiera. Sin duda, el mejor hobby que se puede practicar en Asia!

Me gustaría pensar mientras escribo estas lineas que hay alguien en un tren camino a casa dando las gracias a un semejante que lo ayudó en un momento difícil. Y si no es así, me quito el sombrero ante el actor y su impecable representación, al fin y al cabo, que le vamos a hacer!


Publicado por el Jueves, 3 noviembre, 2005
Etiquetas:
Categorías: India, Viaje al Asia


2 Comentarios sobre "India (12) Confiar o no confiar en la India"
  1. NURIA dice:

    Moltes Felicitats, moltes felicitats….¡¡¡¡¡¡¡
    Apa nen que ja has passat dels 30 eh? 31 anys …………..
    Deprés al migdia hora badalona quan vingui l’Ariadna de l’escola et truquem.
    Un peto molt fort i suposo que pasaras un dia diferent d’aniversari a l’India . Ja ho celebrarem quan tornis
    Un peto i moltes felicitats

    Núria

  2. Helen dice:

    Pics look amazing shame i cant understand your jibberish!!

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