China (8) Litang: El lejano oeste de la China


Se desviste al muerto de su ropa blanca y todos aquellos que presencian el funeral se bañan con incienso. El Tonden afila su largo puñal contra una piedra mientras recita mandras y corta la carne del cuerpo en grandes pedazos. Los huesos y el cerebro se machacan y se mezclan con harina.

El olor de la carne y del incienso atrae a un gran numero de buitres que vuelan en círculos alrededor del funeral. El Tomden se aparta unos metros y los pájaros gigantescos se abalanzan en un festín frenético, devorando cada pe-quena parte del cuerpo y llevándosela al cielo, presenciado todo por la familia del muerto desde una colina cercana.

Esto es el funeral celeste, un funeral de tradición ancestral budista-tibetana. Mientras puede parecer una locura para la sensibilidad occidental, en esta parte del mundo tiene su sentido tanto espiritual como practico. De acuerdo con el credo budista, el cuerpo es un mero vehículo para transportar la vida; una vez el cuerpo muere, el espíritu deja el cuerpo y este ya no es necesario. Dar el cuerpo de comida a los buitres es un acto final de generosidad al mundo de los vivos y provee un vínculo con el ciclo de la vida.


Este tipo de funerales se realizan en Litang, en esta dura tierra tibetana a mas de 4600 metros de altura y si tengo el “privilegio” de presenciarlo dudo que lo pueda olvidar en mi vida.

Los chinos que venían conmigo querían ir a Kanding (ciudad que se encuentra mas cercana a la capital de Sichuan) pero no consiguieron billete y alquilamos juntos una furgoneta hasta Litang ya que les venía de paso. Al llegar al pueblo se han apresurado en encontrar un medio de transporte para escapar de ahí.


Litang, ubicado en una pradera con colinas verdes que parecen el fondo de pantalla del Windows XP, es el “wild west” de China. Aquí se habla, se vive, se come, se respira tibetano (si es que el oxigeno lo permite) y parece que son pocos los chinos que se venturan por aquí. Algún turista occidental si que se ve, al menos podre oir mi propia voz!

La gente flipa contigo por las calles y no paras de saludar Tahidelek por todos lados.


Abunda el estereotipo de tibetano pastor: De caracteres faciales más marcado que los chinos, de nariz mas prominente, altos y de gran envergadura, ojos mas ovalados, pelo negro y largo, tez oscura y pómulos marcados. Acostumbra a llevar una imitación china de Harley Davidson con banderitas budistas colgando del manillar, llevan chaleco de piel de yak o traje militar, a veces u gorro estilo del oeste y suena una música tibetana estridente de alguna parte de la moto.

Esto es el wild west de la China y ¡por aquí anda un catalán!

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2 Comentarios
  1. Anonymous 15 agosto 2005
  2. Anonymous 16 agosto 2005