Las esculturas precolombinas de San Agustín

Esculturas de San Agustín
Mucho antes de que los españoles pusieran sus pies sobre tierras sudamericanas existieron multitud de civilizaciones y pueblos que nacieron y desaparecieron, desarrollaron, crearon y dejaron su legado. Fruto del arte de uno de ellos -del que apenas se conoce nada- es el conjunto de esculturas de deidades religiosas que se encuentra en San Agustín y sus alrededores.

Teniendo que elegir, por la falta de tiempo, entre Cali y San Agustín decidí dejar la gran metrópoli de lado y explorar aquella zona que, según la guía comentaba, guardaba tesoros escultóricos de más de mil años de antigüedad.

El camino para llegar a San Agustín viniendo desde el sur es más bien complicado y pesado como os relaté, pero si os encontráis en Bogotá hay al menos un bus diario que os llevará en cosa de unas 10 ó 12 horas por una carretera mucho mejor que la sureña.

El parque principal, que contiene el mayor número de esculturas, está tan sólo a una caminata de menos de 30 minutos desde el pueblo aunque, si sois un poco perros, también podéis acercaros en un servicio de colectivo o alquilar un paseo a caballo de los muchos que se ofrecen en el lugar.

Para entrar al parque hay que pagar un ticket que sirve para distintos emplazamientos esculturales de la zona y no sólo para el parque en sí. No recuerdo bien el precio pero creo que rondaba los 30.000 pesos colombianos. También podéis contratar el servicio de un guía en el interior aunque no se ponen muy pesados con el tema y hay varios carteles explicativos en cada asentamiento. La verdad es que seguro que el guía os contará muchas más cosas pero a mí me apetecía visitar el lugar a mi bola y decidí quedarme vagando por mi cuenta.

En el interior tenéis muchos ídolos de piedra de distintos tamaños, algo parecido a mesas y varias tumbas de las gentes que allí habitaron y sus sacerdotes. Toda la zona está rodeada de selva y zonas verdes, haciendo el paseo realmente agradable. Además estuve allí un día cualquiera entre semana de la primavera sempiterna colombiana y casi no había visitantes en todo el recinto salvo una clase entera de la Universidad de Neiva -capital del departamento- que al final acabaron teniendo más curiosidad en mí que en las esculturas y me quedé de charla con diez o doce -casi todo alumnas para mi suerte- hablando sobre Europa, España y los viajes en general.

Entre el museo, las distintas mesas -como llaman en el parque a cada emplazamiento de esculturas-, los puestos de artesanía cercanos a la entrada y el bosque de esculturas, podéis echar fácil toda una mañana tomándolo con mucha tranquilidad y disfrutando del paisaje.

Esculturas de San Agustín

Aunque yo no realicé más excursiones en busca del resto de esculturas que se encuentran esparcidas por los bellos alrededores de San Agustín, tenéis muchas opciones que podéis consultar en las distintas oficinas de turismo que hay en la calle principal del pueblo. Muchas de estas esculturas se encuentran en lugares de difícil acceso y por ello casi todas las excursiones que se ofrecen incluyen paseos en jeep o a caballo con guías de la zona.

Yo tuve suficiente con el parque porque venía bastante cansado después de tantos meses de viaje y mi segundo día lo empleé en darme un paseo por el campo y escoger un buen punto en lo alto de una colina desde donde divisaba muchos campos de cultivo y zonas de selva. Saqué mi bocata y libro y allí pasé leyendo un día tranquilísimo.

Si tenéis tiempo y energías si os aconsejaría que cogieráis uno de los tours, no sólo por las esculturas -que, en definitiva, se asemejan mucho a las que podéis encontrar en el parque- sino porque me comentaron que los paisajes por los que os llevan para llegar a ellas son realmente bonitos.

Sobre el pueblo en sí y opciones de alojamiento y demás os contaré en otro artículo. La verdad es que lo que me pasaba por la cabeza cuando contemplaba estas obras de arte realizadas con tanto detalle hace tantísimos años era la fascinación por el misterio que suponen esas civilizaciones precolombinas que -al menos hasta hoy- permanecen en la oscuridad más absoluta para nosotros. Sentir cómo era la vida cuando no se conocían tantos avances y desgracias que llegarían más tarde. Sus costumbres, religión. Su día a día. No sé, desde pequeño siempre me atrajeron las historias en las que los personajes viajaban en máquinas del tiempo -como Zipi y Zape- y vivían en épocas distintas sabiendo lo que sabían en el momento actual.

Sí, ya lo sé, una ida de pelota, pero la verdad es que soñaba con que algún día éso fuera posible. Pero hasta que lo sea, siempre podéis pasearos por aquí e intentar llevaros una sensación de lo que era la vida hace más de mil años.

8 Comentarios
  1. carlos 18 diciembre 2009
  2. David 19 diciembre 2009
  3. grandes viajes 23 diciembre 2009
  4. jhon danilo criado 25 marzo 2010
  5. jhon danilo criado 25 marzo 2010
  6. David 26 marzo 2010
  7. Quique 26 marzo 2010
  8. elen 12 julio 2011