Lanzarote (3): La Cueva de los Verdes

A tan sólo 1 kilómetro de Jameos del Agua se encuentra la Cueva de los Verdes.

El día – cómo no – volvía a ser nublado y nos cayó algo de lluvia nada más dejar el coche en el parking gratuito del recinto.

La entrada cuesta 8 euros por persona adulta y, como se fijan en el DNI para esas cosas, no pudimos aludir una edad mental por debajo de 18 a pesar de que les demostramos que éramos capaces de cantar la canción de Verano Azul y los Fraguels de cabo a rabo. Este mundo moderno ya no deja lugar a la imaginación, chavales.

Pero bueno, entramos junto con un nutrido grupo de turistas de diversas nacionalidades encabezado por un guía que dejaba mucho que desear. El personaje en cuestión tenía un par de peculiaridades: hablaba un inglés muy pobre – cosa perdonable a todas luces, salvo cuando eres guía para turistas de habla inglesa – y un español bastante extraño, ya que no vocalizaba y entonaba las frases como quien ha comenzado a leer hace poco: sin puntos ni comas, sin cambios de entonación y de la manera más desapasionada posible. El tipo era el candidato perfecto para comentar en la televisión sueca las últimas noticias de la apasionante actualidad del pueblo más pequeño y remoto del Círculo Polar.

A parte de esto, la parte visitable de la Cueva es bonita y curiosa.

La Cueva se formó debido al avance de las lavas emanadas del Volcán de la Corona, hace más de 3,000 años y es uno de los mayores túneles volcánicos del mundo. El recorrido tiene una duración de una hora a través de los 2 km. de ruta habilitados repartidos en 3 galerías – aunque sólo 2 de ellas estaban habilitadas en el momento de nuestra visita -. Conforme avanzas a través de túneles de techos bajos se van apreciando caprichosas y variadas formas, como las pequeñas estalactitas originadas por el goteo de la lava, resaltadas por una iluminación blanca e indirecta instalada a tal fin. La temperatura en el interior es constante y muy agradable y la quietud es la nota que sobresale durante la visita,sólo alterada por una música ambiental adecuada que recrea el instante de la formación del túnel.

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En el interior, en una de sus estancias más espaciosas, se ha habilitado un auditorio, en el cual tienen lugar destacadas manifestaciones culturales, sobre todo musicales, dada la excepcional acústica del recinto fruto de su origen volcánico.

Fue Jesús Soto quien concibió las obras y fue abierta al público en 1964, después de ser acondicionada para recibir visitantes mediante un cómodo recorrido. En cuanto al origen de su nombre la teoría que más triunfa es la de que lo heredó de una de las familias que habitaba la Isla y que utilizaban esas grutas como escondite, tanto para el ganado como para ellos, cuando eran víctimas de los frecuentes ataques piratas.

Sólo una advertencia: cuidado con el abismo que se abre en el interior, casi al final del recorrido… quien haya estado por allí sabe de qué hablo.

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