La península de Dingle en bicicleta (3) Cruzando el collado de Connor

Volver. Esa era mi misión durante la tercera jornada en bicicleta por la península de Dingle.

Me encontraba en Dingle y debía llegar a Tralee donde al día siguiente me esperaba el autobús que me devolvería a Dublín.

Desayuné y me despedí del hostal para retomar el contacto con el duro sillín de la mountain bike que había alquilado en Tralee. Empezaba la jornada con una buena ascensión hasta el collado de Connor (Connor Pass) que en su día entró en el libro de collados del Tour de Francia a pesar de sus escasos 410 metros. Luego me enteré que se trata del puerto de carretera más alto del país.

Las tormentas del primer día habían desaparecido pero el cielo todavía escondía unas cuantas nubes grises. El viento, el peor enemigo del ciclista en Irlanda, aparecía en los recodos de la carretera para complicar un poco la ascensión al puerto.

Las vistas desde el collado de Connor son espectaculares. La carretera es muy estrecha y desde lo alto puede apreciarse la costa a ambos lados de la península y el pico de Brandon si el tiempo lo permite. Por desgracia, yo no tuve suerte ese día. Las nubes escondían el Atlántico. Sin embargo, el lugar (con o sin nubes) bien merece la pena.

Tras el alto en el camino, proseguí mi andadura descendiendo el puerto con las manos en los frenos. De una tirada pasé por Cloghane y llegué hasta Stradbally donde descansé y comí.

Ya me quedaba poco y el trayecto hasta Tralee era en plano bordeando el Atlántico y pasando por Camp a través de una carretera en buen estado que se hizo más larga de lo esperado. El viento silbaba a favor por primera vez durante los tres días y me supo a gloria.

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Llegué a Tralee cansado. Volví al mismo hostal donde había dormido tres noches atrás y tras cenar y tomarme una pinta no me quedaron fuerzas para más.

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