Una visita inesperada en Roma: la Cripta de los Capuchinos

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Hoy no esperéis que os desvele adónde vamos a ir“. De esta manera, mi amigo Ramón nos preparó para nuestra segunda jornada visitando la ciudad de Roma. Nos instalamos en su casa durante una semana ubicada en la popular y céntrica plaza de Vittorio Emanuele. “Es un lugar que sale de la habitual ruta turística en Roma, un poco macabro pero que a ninguno de mis amigos deja indiferente“.

El olor a café y las palabras de Ramón parecían quitarnos las legañas anímicas y empecé junto con Sergi a trazar variadas hipótesis sobre qué lugar tenía reservado nuestro amigo para descubrir en la città eterna. Por muchas vueltas que diéramos, nunca hubiéramos dado con el lugar que se escondía tras el enigma de Ramón y tras el viaje a Roma puedo afirmar que fue la visita que más me impactó durante nuestra estancia en la capital italiana.

Nos subimos al metro evitando el congestionado tráfico de Roma y en pocas paradas llegamos a la estación de Barberini. Íbamos completamente a las ciegas y siguiendo a nuestro amigo. Hicimos una breve parada en una heladería que no resultó ser el lugar que nos aguardaba. Tras tomarnos un riquísimo helado de sabores de fruta que parecían 100% naturales nos llevó al lugar que con tanto suspense nos había reservado.

Al llegar a la puerta del lugar celosamente guardado por Ramón no encontramos nada especial que nos hiciera pegar un brinco de emoción o sorpresa. Se trataba de una iglesia cuya fachada no desvelaba alarde alguno y unas letras que anunciaban su nombre: “Chiesa Santa Maria della Concezione dei Cappuccini“.

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Visitamos la iglesia levantada durante el siglo XVII que alberga bonitos frescos aunque su nivel está bastante alejado de las maravillas que uno puede encontrar en las mejores iglesias de Roma.

Todavía no habíamos llegado al lugar sorpresa. Bajamos a la planta inferior de la iglesia siguiendo las señales para acceder a la cripta. Un monje, antes de entrar, nos indicó que las fotografías estaban prohibidas en el interior de la cripta. Cuando nosotros visitamos el lugar la entrada era gratuita aunque esperaban una donación que suele ser de un euro.

Y finalmente entramos en el corazón del secreto que nuestro buen amigo Ramón nos tenía guardado. La Cripta de los Capuchinos en la Iglesia de Santa María de la Concepción.

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En su interior nos esperaban centenares de huesos, calaveras y todo el set de anatomía necesario para convertirse en el mejor traumatólogo especialista en huesos. Uno circula por un pasillo y delante suyo puede observar toda una serie de celdas donde decenas de cráneos y huesos humanos de todo tipo adornan cada habitación. Verdaderamente no causa pavor pero el hecho de imaginarse a un monje descuartizando y posteriormente colocando a conciencia cada uno de los huesos da escalofríos.

Pocos turistas encontraréis en el lugar. Nosotros estuvimos media hora aproximadamente en el interior de la cripta y no entró nadie más. Eso sí, por respeto a los monjes evitad hacer fotografías, y si no os podéis reprimir como un servidor, hacedlas sin flash y con mucho disimulo. De todas maneras, en la entrada a la cripta existen postales por si queréis llevaros un recuerdo visual.

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Durante nuestra visita a Roma tuvimos la suerte de instalarnos en casa de nuestro amigo. Si no tienes la suerte de tener algún conocido viviendo en la capital italiana os recomiendo alquilar un apartamento y así os ahorráis unos cuantos euros evitando desayunos o algunas cenas durante vuestras vacaciones en Roma.

Horarios y dirección

Chiesa Santa Maria della Concezione dei Cappuccini, Vía Veneto, 27. La parada de metro más cercana es Barberini.

Horarios: Por las mañanas de 9 a 12 del mediodía y de 3 a 6 de la tarde. El jueves se encuentra cerrado.

Precio: Cuando la visitamos nosotros la entrada era gratuita pero hoy en día cobran 6 euros para la visita a la cripta.

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