La ciudad con más taxis del mundo

Compartiendo taxi en Uzbekistán

Compartiendo taxi en Uzbekistán

Dicen que cuando llueve los taxis escasean. Eso puede ser verdad en Londres, Nueva York o Madrid, pero conozco una ciudad en la que, aunque se desatase un segundo diluvio universal, nunca tendrías problema para encontrar un coche que te lleve a donde quieras.

La ciudad es Tashkent, en Uzbekistán, y la razón es que allí cualquier coche es un taxi y todos los conductores son taxistas.

No es que escasee el transporte público, al contrario. Descontando el Metro, la ciudad de Tashkent está atravesada por una buena red de autobuses, tranvías y mashrutkas – furgonetas para el transporte de pasajeros que siguen unas rutas fijadas – asegurando que ningún barrio quede aislado de los demás.

Mashrutka en Tashkent

Mashrutka en Tashkent

Autobús urbano en Tashkent

Autobús urbano en Tashkent

De hecho, las paradas cuentan con bancos, buena sombra y suelen tener integrada una pequeña tienda que ofrece bebidas refrescantes, chocolatinas, patatas fritas y esa multitud de cosas que nos suele apetecer cuando tenemos que entretener una espera, y en la batalla para combatir el aburrimiento gana la batalla el malcriado estómago.

En el caso de los taxis, y no me refiero a los pocos perfectamente registrados y fiscalizados, las paradas están en todos lados, como los propios taxis. Cualquier esquina de cualquier avenida puede ser el sitio en el que se ponen una, dos o tres personas a esperar. Y su medio de transporte puede ser cualquier vehículo que se detenga, sólo hay que negociar el destino y el precio antes de subirse a él.

Si no se habla uzbeco o ruso, es recomendable memorizar – o, mejor aún, llevar apuntado en alguno de esos idiomas – el nombre de la calle o la dirección concreta a la que queremos ir. Paciencia, mímica, sonrisas y nada de prisa os ayudarán a haceros entender aunque no son garantía de conseguir un buen precio.

No es necesario pelearnos con el hombre al volante si no hay manera de llegar a un acuerdo sobre el coste del viaje. Si al taxista no le merece la pena la carrera, él continuará su camino y el posible pasajero espera, no más de unos segundos, a que se detenga el siguiente coche y repetir la negociadora operación.

Cualquier coche puede ser un taxi

Cualquier coche puede ser un taxi

Al igual que un taxi es cualquier coche, también se rompe la norma occidental de la exclusividad. El coche que te lleva a tí porque el precio o la zona a la que te diriges le conviene al conductor, también puede parar por el camino y recoger – tras la preceptiva negociación, más breve en el caso de los locales – a más pasajeros con los que compartirás el trayecto.

Repasando mis notas, en Septiembre de 2011 mis gastos en viajes en taxi por la ciudad oscilaron entre los 2000 y los 4000 soms. El precio más habitual fue de 3000 soms para trayectos desde o al centro; los 4000 soms los pagué para ir desde Gafur Gulyam hasta la estación de tren y, puesto que iba con prisas, no lo negocié demasiado aunque era un precio bastante justo.

Una excepción a los precios es el transporte desde el Aeropuerto de Tashkent. Con los taxis oficiales, aparcados fuera de la terminal pero con conductores que os esperan en cuanto salgáis de Inmigración/Aduanas, os pedirán lo que les de la gana. Lo más habitual es acordar 10 USD, pero si seguís de frente y pasáis el aparcamiento, a la derecha de la parada de autobús es más que probable que encontréis una fila de coches.

Son taxistas ilegales con los que es posible negociar un precio mejor, de 3 a 4 USD por trayecto, y así los dólares que os ahorráis los podréis gastar en vuestra primera cena en Uzbekistán.

Fotos | Avistu

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8 Comentarios
  1. La Morada del Viajero 11 noviembre 2011
  2. JAAC (@SltCnmg) 11 noviembre 2011
  3. David 11 noviembre 2011
  4. Ku 12 noviembre 2011
  5. Avistu 12 noviembre 2011
  6. Avistu 12 noviembre 2011
  7. Avistu 12 noviembre 2011
  8. Avistu 12 noviembre 2011