La aventura del Dakar

Para muchos el nombre de El Lago Rosa no significará nada, Lisboa será la capital de nuestro país vecino y Dakar la de un país africano del que les costará recordar el nombre y no hablemos ya de situarlo en un mapa.

Desde que tenía 11 años y hasta que dejé España no me perdía ni uno sólo de los resúmenes que solían dar en la 2 sobre el rally – en aquella época – París-Dakar. Empezaba el nuevo año y los Reyes Magos venían de Oriente mientras centenares de intrépidos pilotos se dirigían hacia las dunas de una de las pruebas deportivas más duras y exigentes del planeta.Y no, aunque siempre he sido un apasionado del deporte, nunca he llegado a seguir mucho el relacionado con el mundo del motor. Pero yo nunca lo vi como tal, sólo veía el desierto, los lugares inhóspitos por los que pasaba la caravana, la magia del desierto africano y un aroma a aventura que me dejaba hipnotizado.

El Dakar tiene amantes y detractores casi a partes iguales. Por un lado se dice que supone un peligro para las gentes que habitan en los lugares por los que pasa – han habido varios muertos por atropello -, que es una prueba muy comercial y no se respeta a los habitantes africanos pero por otro supone una fuerte inyección de dinero que – siempre que no quede en manos de los pocos de siempre – puede cubrir parte de las grandes necesidades que por allí se sufren.

También pilotos mueren en esta prueba ya sea por tiroteos de asaltantes, minas abandonadas después de guerras pasadas o accidentes en el difícil terreno que deben enfrentar.Incluso su creador – el francés Thierry Sabine – fue víctima de esta prueba maldita al sufrir un accidente mortal con el helicóptero de la organización mientras seguía una etapa.

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Aunque recorre España y Portugal en sus primeras etapas, el rally está centrado en el desierto y es allí donde se viven las situaciones más espectaculares, más felices y tristes.

Son muchos los pilotos españoles que engrosan las listas de participantes cada año y siempre se han encontrado entre los puestos de honor – aunque no tanto en coches como en motos – habiéndose proclamado ganadores recientemente Marc Coma (2006) y Nani Roma (2004). Ahora Nani Roma y Carlos Sainz son nuestras mejores bazas en coches y Coma intentará ganar por segunda vez en motos. Pero este rally es especial: sólo el hecho de acabar besando la arena de las playas del Lago Rosa en la última etapa, sabe a victoria.

Para ver todo esto más de cerca y vivir el rally hay vuelos a Dakar desde Madrid en estas fechas por precios que comienzan en los 430 euros con Air Europa y Royal Air Morocco. Si quieres ver la salida en Lisboa, multitud de aerolíneas te pueden llevar allí a principios de Enero desde los 70 euros i/v que, por ejemplo, te costaría con Easyjet.

Eso sí, si estás pensando en participar ¡prepara los 13,000 euros que te costará sólo la inscripción si lo haces en moto!

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