Kovalam, playa para hindúes y turistas

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Hawa Beach en kovalam
Nora me había sugerido que en lugar de irme directamente a Trivandrum (el nombre antiguo) / Thiruvanamthapuram (el dificil de recordar nombre moderno), la capital del sureño estado de Kerala, me fuera a pasar unos días a Kovalam, situado a apenas dieciséis kilómetros al sur de la ciudad. Se trata de un pequeño poblado costero, donde podría disfrutar de la brisa marina y de algo de descanso para recuperarme del viaje y el paso por cuatro zonas horarias, cinco aeropuertos y catorce horas de vuelo en menos de cuarenta y ocho horas.

Merced a sus limpias playas, éste poblado de pescadores se ha convertido en un recurrente destino turístico. A la zona que no delimita con el mar, sólo se va a coger el autobús o a buscar un cajero automático, porque la única manera de escapar del calor es darse un chapuzón. La temporada alta es entre Noviembre y Marzo, cuando está todo abarrotado y se disparan los precios de los hoteles. Eso sí, este es un destino más tranquilo que otros como Goa o casi cualquier isla tailandesa, aquí no se viene por la vida nocturna sino a descansar calmadamente o a seguir los dictados de la medicina ayurvédica, cuyas clínicas abundan cerca y lejos de la playa. Eso no quita que todos los días, por lo menos tres o cuatro veces, me ofrezcan marihuana, hachis o cualquier otra cosa que desee fumar.

Pero ahora los turistas occidentales se cuentan casi con los dedos de una mano y, se alojen donde se alojen, todos acaban poniéndose negros en las tumbonas, alquilando tablas de surf o haciendo body board en Lighthouse Beach. La corriente, por cierto, es traicionera y no conviene alejarse demasiado de la orilla: los salvavidas, con uniforme azul, tienen que usar repetidamente sus silbatos para amonestar a los bañistas más atrevidos (o inconscientes).

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Cuando yo he llegado es temporada baja y el termómetro tiene mínimas de veintinueve grados centígrados y máximas de treinta y cuatro. El sol es inmisericorde. Por eso, me ducho cuando me levanto, antes de salir, cuando vuelvo a la habitaciòn, antes de salir a la hora de comer, antes de la siesta, después de la siesta, cuando vuelvo de un paseo, antes de ir a cenar, antes de ir a dormir…Contad las veces que me he duchado pero, creedme, aún así sigo con calor.

playa en kovalamNo sólo los extranjeros venimos a Kovalam. Los propios indios se vienen desde Trivandum a pasar el día en la playa y la que frecuentan en masa, aunque no exclusivamente, es Hawa Beach, separada de la otra sólo por unos metros de zona rocosa de acceso restringido. Resulta curioso el contraste entre las bañistas occidentales en bikini y las hindúes, que se meten al agua completamente vestidas, al igual que algunos varones. Una de las funciones secundarias de los vigilantes de la playa, que ahora no ejercen mucho por el bajo número de visitantes, es evitar que los varones nativos se queden plantados delante de las turistas que toman el sol en bañador. Por cierto, hablando de como nos influyen las hormonas, que dos hombres vayan cogidos de la mano no es una orgullosa proclamación de sus preferencias sexuales, sino algo perfectamente normal culturalmente hablando.

Algo también normal, a lo que yo me he acostumbrado, es a que todos los días alguien me pare y entable conversación conmigo, interesándose por mi lugar de procedencia, mi estado civil o qué es lo que me gusta de la India. Al contrario de lo que es habitual en otras partes (como, por ejemplo, en Connaught Place, en Delhi), la conversación nunca ha acabado con una invitación a visitar una tienda, una agencia de viajes o al cambista más generoso del mundo.

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Lo que ya no entiendo tan bien es que me paren para fotografiarse conmigo, ¡deben considerarme algo tan exótico! Los más timidos, levantan el móvil y se oye un delatador “click” antes de que pasen a mi lado. Espero no haber salido borroso.

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Una respuesta
  1. SUSANA MORINIGO 6 marzo 2013