
Un avión de hélices de Olympic Airlines nos dejó en el minúsculo aeropuerto de la isla griega de Paros. En realidad, más que aeropuerto es un parche de asfalto entre un suelo árido cubierto del típico arbusto marrón que encontramos también en la costa mediterránea. Allí nos esperaba Antoine -o Tonio, como se presentó él- [...]







