Irlanda y el Tratado de Lisboa

Hoy los irlandeses deciden el futuro de Europa. Tal como lo lees, Irlanda tiene en sus manos la aprobación o no del Tratado de Lisboa, un documento que pretende sentar las bases en cuestiones importantísimas relacionadas con política exterior, defensa y economía entre otros temas, cuestiones que nos conciernen a todos los europeos.

¿Por qué tiene el futuro de Europa en sus manos? Porque en la constitución irlandesa se estableció en su día que cuestiones como la de este tipo fueran decididas por sufragio universal; así que mañana, pinta de Guinness y a votar, y a mí me parece bien.

Vivo en Dublín desde hace ya algún tiempo, y creo que empiezo a conocer un poco a los irlandeses. Cultura peculiar donde las haya, poseen un dramático pasado digno de película de terror. Invadidos constantemente desde tiempos inmemorables, el pueblo celta tuvo que ceder ante vikingos y normandos para más tarde pasarse siglos bajo el yugo de la corona británica. ¡Y es que mira que han vivido penurias estos irlandeses! De modo que no es de extrañar que tras recuperar la tan ansiada libertad e independencia (a medias y a un altísimo precio) se miren con lupa cualquier movimiento que implique la entrega de poderes a cualquier otro estado u organismo, llámese Bruselas, Europa o Pozal de Gallinas.

Si nos encontráramos viviendo El Señor de los Anillos y nuestro planeta fuera la Tierra Media, para mí los irlandeses serían los hobbits. Un pueblo alegre, simpático, amante de sus tradiciones, enamorados de la cerveza, las canciones y la melancolía, pero también un pueblo fuerte y luchador y que no inclina la cabeza fácilmente ante nada o ante nadie.

Replegados en su querida isla protegerán su neutralidad, su presencia política en Europa y su milagro económico como gato panza arriba. Por si fuera poco todavía se están recuperando de un enorme desengaño amoroso sufrido con el hasta hace pocas semanas presidente de la República, Bertie Ahern, que tuvo que abandonar el gobierno por la puerta de atrás después de que se hicieran públicos unos ingresos misteriosos en sus cuentas privadas que no supo (o no pudo) justificar. Ahora que ha corrido un poco el aire, el bueno de Bertie alega que esas cantidades fueron ganadas mediante apuestas en carreras de caballos, y aquí eso no se lo cree ni el Tato.

Total, que por si no hubiera suficiente con las dudas y las incógnitas que encierran este Tratado de Lisboa, los irlandeses andan escaldados y totalmente desilusionados con sus políticos, por lo que el apoyo al Sí por parte de sus máximos dirigentes no hace más que levantar sospechas y desconfianza.

Yo no me decanto ni por su aprobación ni por su anulación, y sinceramente no lo hago por una única y muy triste razón, la falta de información, y lo que es aún más importante, la carencia de una información fiable. ¿Sabrías tú explicarme cuales son los beneficios que aportará al europeo de a pie el Tratado de Lisboa? Porque si los sabes, te pido por favor que me los transmitas.

En fin, que hoy se decide el futuro de nuestra vieja y querida Europa, y con el riesgo de equivocarme y desde la mayor humildad del mundo, me da a mí que va a ser que NO.

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3 Comentarios
  1. David 12 junio 2008
  2. Raul 12 junio 2008
  3. Arancha 12 junio 2008