Invasión en el Tibet: El turismo en masas

Os comento los alarmantes datos que he leído en The Guardian acerca de la masificación turística en el Tibet. No he podido obviar la noticia habida cuenta del especial aprecio que profeso a los tibetanos y a los cambios drásticos que China está provocando durante los últimos años a uno de los pocos lugares sagrados de la tierra.

El número de turistas que visitó el Tibet el año pasado se disparó un 60% sobrepasando al número de gente que vive allí y poniendo aún más presión a los colapsados caminos, palacios y monasterios tibetanos.

Por lo visto, 4 millones de turistas visitaron esta región del Himalaya de 2.8 millones de habitantes en 2007.

Según Matt Whitticase, portavoz de Campaña por un Tibet Libre, ésta es la primera vez que el número de turistas supera al de la población total. Asimismo comenta que el turismo es un pilar para la estrategia de desarrollo occidental de China pero está poniendo una presión inaceptable sobre el frágil ecosistema del Tíbet.

A pesar de la construcción de aeropuertos y ferrocarriles que unen la capital -Lhasa- con Xining, en la vecina provincia de Qinghai, el sector turístico tibetano utilizó 775 autobúses turísticos para poder atender el gran flujo de visitantes. El ferrocarril, que comenzó a utilizarse en el 2006, atraviesa cerca de 2.000 kilómetros de mesetas y zonas heladas a gran altitud y transporta más de 11,5 millones de turistas en el Tíbet por año.

El año pasado, un tercer aeropuerto civil fue construido en Nyingchi, y un cuarto está planeado en Nagari, que será el que a más altura se encuentre en todo el Mundo.

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Las autoridades locales informaron que el turismo generó sobre 4.8 billones de yuanes -424 millones de Euros- en 2007, suponiendo un incremento del 73% respecto del año anterior. Pero ésto es sólo una parte del potencial que tiene. El número de turistas es todavía menos de un 10% de los que visitan la provincia de Yunnan, situada en la frontera sur del Tibet.

El turismo ya supone el 9% del PIB tibetano y el explotar el encanto cultural de la región es la piedra angular de los esfuerzos del gobierno para integrar el Tibet con China y estimular la primaria economía rural.

El gobierno dice que el influjo de turistas ayudará además a generar los ingresos necesarios para proteger los antiguos monumentos tibetanos y sus costumbres de vida. Pero desde la campaña por un Tibet Libre comentan que los tibetanos en sí no se están beneficiando: “los tibetanos están siendo dejados atrás y la industria turística está siendo controlada por compañías Chinas Han que ni siquiera están domiciliadas en el Tibet.”

Preocupa el hecho de que la cultura de la región está siendo inundada por la mayoría Han – población China- en la zona. El Dalai Lama, el líder espiritual del Tibet que vive en el exilio, acusó al gobierno chino de cometer un genocidio cultural y avisó de que el frágil medio ambiente del Tibet se encuentra bajo amenaza, causando problemas no sólo en el Tibet sino también en India, Bangladesh y la misma China, que dependen de las mesetas del Himalaya para sus suministros de agua.

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Los críticos también comentan que China no ha tenido en cuenta la infraestructura requerida para poder abastecer a esta enorme cantidad de visitantes. También se han concentrado en el turismo de alto impacto con millones pasándose por unas pocas atracciones, incluyendo el palacio de Potala en Lhasa, que está rodeado por el tráfico y una expasión urbana descontrolada.

Sin duda, China ha iniciado la mayor integración territorial en esta región que tantos quebraderos de cabeza le ha dado. A base de aviones, trenes y turismo está apagando los trazos singulares de una sociedad y, a buen seguro, en un par de décadas, para mal de muchos, coseguirá su cometido.

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2 Comentarios
  1. viajes Lhasa 18 agosto 2011
  2. sampurna 30 noviembre 2011