INDIA (9) Kasol, Parvati Valley


Kasol está en Parvati Valley, una zona de la región Himachal Pradesh, uno de los 28 estados que componen India. Este es uno de los problemas diría yo en India. Muy pocos estados para demasiada gente. En Estados Unidos hay 50 estados para unos 300 millones de personas, en la India hay 28 estados para más de mil millones de personas. Yo creo que es una de las razones por las que todo está tan desorganizado y todo es tan caótico…

Esto de la India es fascinate en cualquier caso. Es rara, es mágica, es calurosa, es extraña, es diferente. Las reglas son otras, y la mayoría de veces las desconoces, si es que las hay. El viaje para llegar hasta aquí fue toda una historia. Partimos hacia las 19’30 de la tarde, si mal no recuerdo, tras esperar durante un par de horas tirados en medio de una carretera en lo que era la supuesta “parada” de autobuses…

Por cierto, en esa espera me comí la Samosa más sabrosa de todos los tiempos, (especie de empanada con vegetales algo picantes dentro, y mezclado con una salsa algo dulce) Hice amistad con el encargado de organizar la subida a bordo, y me invitó a esa samosa.

El viaje ha sido divertido, quizás por ser el primero, y por hacer tan poco tiempo que hemos llegado a India (aunque ya me parezca una eternidad)

No he podido dormir en todo el trayecto, un poco por la incomodidad del asiento (no era un autocar de lujo), otro poco porque no me quería perder nada de lo que veía por la ventana.

Las carreteras no os la quiero ni contar.

Todo lo que es el Norte de India parece la densa jungla, y uno no cesa de ver pájaros extraños, monos de todo tipo, y sonidos desconocidos para nuestros oídos.

A media noche el autocar se detuvo. Roisin, Nicole y Niamh dormían, como la mayoria de los pasajeros, pero yo no, así que me interesé un poco por saber lo que pasaba… El cielo estaba totalmente estrellado, el olor a naturaleza impregnaba el lugar, y los extraños y diversos ruídos que provenían de las entrañas de la jungla me hacían estremecer.

Lo primero que pensé es que se trataba de un pinchazo, pero no fue así. El conductor levantó una tapa que había dentro de la cabina, tocó cuatro cosas, y arrancó de nuevo, no se cómo…

Tras aproximadamente 19 horas llegamos a Bunthar, donde tomamos un taxi hasta Kasol. (Un taxi es una pequeña furgoneta, normalmente blanca, donde caben 4 personas y las mochilas)

En fin, estamos en Kasol, justo a los pies de la cordillera Himalaya.

Ayer cenamos fantásticamente los cuatro en el restaurante de un amigo de Nicole, Didoo, un joven indio fascinado por Europa y un magnífico emprendedor que regenta un restaurante y varias tiendas de la zona.

Mañana haremos el trayecto final para llegar a Pulga donde supuestamente nos esperan unos días de mucha paz y tranquilidad… ya os contaré.

Foto, trekearth

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