INDIA (16) Seda barata en Varanasi

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Pasearse por las estrechas calles de Varanasi es un auténtico espectáculo.

Las vacas, por algún motivo que desconozco, son especialmente gordas, de manera que si alguna de ellas se te cruza en tu camino, más vale que pegues el culo contra la pared si no quieres tener que enfrentarte con los cuernos del inmenso bovino.

Los muertos son llevados en “volandas” hacia los crematorios. Amigos y familiares, entre cánticos, transportan el cuerpo envuelto en una especie de papel de aluminio en dirección al Ganges.

Hay ojos por todas partes. Niños, ancianos, comerciantes, monos, vacas, todos me observan, aunque no hay nada que objetar, pues yo también los observo a ellos. Todos nos miramos, no podemos evitarlo.

Varanasi, con todos los respetos, me recuerda a un circo ambulante, cada vez que das la vuelta a una esquina te encuentras con un nuevo “show”.

El otro día fuimos totalmente embaucados por unos “fantásticos” vendedores. Lo hicieron tan bien, que no nos pudimos resistir y compramos algunas piezas de tela de la tan popular seda de Varanasi.

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Paseabamos por un callejón cuando de repente un ‘comisionista‘ de las múltiples factorías de seda que hay en la ciudad apareció de la nada y nos convenció para que accedieramos a visitar “su” fábrica.

Empezamos con una visita guiada por el interior de un edificio que era fábrica y vivienda, así que fuimos presentados a cada miembro de la innumerable familia propietaria del negocio.

Tras el interesante ‘tour‘ pasamos a una sala repleta de sedas de todos los colores donde fuimos invitados a sentarnos en unas cómodas almohadas, y donde nos ofrecieron un buen chai.

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Hay que reconocer que la calidad y la belleza de la seda de Varanasi es indiscutible. Un especial y suave tacto, colores llamativos y elaborados dibujos. No hace falta ser un experto para entender por qué estas piezas de seda están justamente situadas entre las más reconocidas del mundo.

Tras unas arduas negociaciones acabamos comprando unos cuantos edredones y algunos pañuelos por un precio que no nos pareció muy caro. 1000 rupias por cada edredón y 250 rupias por cada pañuelo, unos 20 y 5 euros respectivamente.

Salimos del curioso edificio con la sensación de haber sido completamente embaucados, pero también con la satisfacción de haber comprado unas cuantas piezas de la tan codiciada seda india a un precio que no nos parecía totalmente desorbitado.
Al día siguiente nos dirigimos a la oficina de correos (lugar bastante parecido al “camarote de los hermanos Marx“) donde las telas fueron empaquetadas y enviadas a casa.

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Una respuesta
  1. Carey Fijal 21 marzo 2012