INDIA (15) Hostales baratos en Varanasi


Llegamos a Varanasi bien entrada la noche. Ciudad nueva, oscuridad y más de 20 horas de incómodo trayecto en tren hicieron que nos decantáramos por la via más fácil, un hostal cerca de la estación y a poder ser de rango medio.

Conseguimos una habitación doble en el Hostal Ajaya por 400 rupias, unos 8 euros. Se nos escapaba un poco del presupuesto, pero un baño privado con agua caliente, una cama bastante grande, una televisión con un amplio surtido de películas sacadas de la factoría Bollywood, y el enorme cansancio acumulado a esas horas de la noche hicieron que no nos lo pensaramos demasiado.

A la mañana siguiente abandonamos la habitación, otra vez con nuestras mochilas a la espalda y nos dedicamos a buscar nuevo alojamiento, esta vez mucho más ajustado a nuestro presupuesto. Una noche de “lujo” había sido más que suficiente para que nuestros cuerpos y nuestro bolsillo volvieran a la “realidad”. Nicole, que ya había estado en Varanasi anteriormente, nos había recomendado un hostal llamado Vishnu Rest House, situado en la Old City.

La Old City vendría a ser el casco antiguo de Varanasi. En ella se encuentran la mayoría de “gates” o entradas de la ciudad al Ganges, rio sagrado de India. En algunas de ellas están dispuestos los crematorios, lugares en los que son incinerados los cadáveres de aquellos creyentes que desean que sus almas sean purificadas de forma que, tras la muerte, éstas puedan reencarnarse en una vida mejor.

Este hecho motiva que Varanasi sea lugar de peregrinaje predilecto para los hindúes.
Hay infinidad de creyentes de todas partes del país que se pasan la vida trabajando para, una vez muertos, poder pagar el traslado de sus cuerpos hasta los crematorios de Varanasi, para que estos sean incinerados y así sus almas sean purificadas.

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Los restos del cuerpo incinerado, envuelto en una especie de papel de aluminio, serán vertidos, lógicamente, en el rio.

El hostal Vishnu Rest House no parecía estar nada mal. Una magnífica terraza era el lugar de encuentro de un inmenso número de viajeros de todas las nacionalidades que, cómo no, hacían parada en la ciudad sagrada de India por excelencia. La terraza, además, tenía vistas al rio y unas antiguas escaleras daban acceso a una orilla bastante cercana a unos de los crematorios principales.

El olor de la ciudad en general, y el de los alrededores del hostal en particular, era bastante peculiar. La habitación era bastante “básica”, cama y baño diminuto. No había ducha. Si queríamos refrescarnos, había que utilizar las duchas “comunitarias”.

El precio de la habitación doble, 150 rupias, unos 3 euros. Un precio que hacía muy feliz a nuestro bolsillo, pero tras pasar una noche nuestra mosquitera, que fielmente nos acompañaba en nuestro viaje, se convirtió en una plataforma de aterrizaje para una innumerable variedad de insectos. Así que decidimos que tal vez había que buscar una tercera opción.

Nuestra inseparable Lonely Planet nos llevó hasta el hostal Shanti Guest House.
200 rupias el precio de la habitación doble con baño y ventana incluídos. La ducha era de nuevo compartida con los vecinos, pero el lugar era limpio y tanto nosotros como nuestra querida mosquitera descansamos sin demasiados sobresaltos.

Una vez cómodamente establecidos, había llegado la hora de investigar a fondo el rio, la ciudad, y sus crematorios.

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Una respuesta
  1. Anonymous 17 marzo 2008