INDIA (13) Viaje a Rishikesh

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Rishikesh, declarada extraoficialmente la Capital Mundial del yoga, es un lugar muy tranquilo situado a orillas del Ganges, en el Norte de India.

Estamos alojados en un hostal en el que nos encontramos muy bien. Tenemos baño en nuestra habitación, e incluso conseguí que Krishna, el “chico para todo” del hotel, me facilitara una cuerda para poder utilizarla a modo de tendedor en la terraza que da acceso a la habitación, de forma que podemos hacer nuestra propia colada.

¿Y cómo lavamos la ropa? se preguntará alguno. Pues llenamos un cubo con agua caliente (el cubo es gentileza de Krishna también), compramos unas pastillas de jabón en el pueblo, y a frotar. Una vez limpia y aclarada, tendemos las prendas en la cuerda que puse en la terraza, y ya sólo hay que esperar a que se seque.

Nunca en mi vida había hecho una colada de esta forma, pero ya lo véis, siempre hay una primera vez para todo.

Por las mañanas hacemos yoga. Un grupo de cinco personas nos reunimos a las 9 para hacer estiramientos y otra clase de ejercicios indicados por nuestro profesor, un chaval de no más de 25 años que se dedica a ésto del yoga.

Hay muchísimos centros para aprender y practicar yoga en Rishikesh, así como para la meditación. De hecho, parece ser que los Beatles solían venir a Rishikesh a menudo para seguir sus prácticas de yoga y meditación así como para visitar a su gurú particular.

Mi parte favorita son los ejercicios de respiración. Me dejan absolutamente relajado y me hacen sentir muy bien.

Paseos por aquí, paseos por allá, conversaciones en la terraza con gente que viene y gente que se va, o simplemente sentarse a observar alguno de los monos que merodean por el lugar jugando con el pequeño perro del hotel, los días transcurren como a cámara lenta, sin prisa, sin ninguna prisa.

El otro día fuimos a un parque acuático. Fue una risa. Dos chicas y un chico israelíes, otra chica alemana, Róisín y yo, nos aventuramos a visitar el parque acuático más divertido que he conocido hasta el momento. Las atracciones eran un desatre, pero aún y así lo pasamos genial. Ni que decir tiene que fuimos la atracción para el resto de bañistas, que nos miraban alucinados de ver por allí a cuatro chicas de piel blanca (a las mujeres las obligaron a vestirse con unos pijamas muy divertidos, para que no enseñasen más de la cuenta), y a un par de chavales junto a ellas.

Ayer nos fuimos en busca de una cascada de agua que hay en uno de los innumerables bosques de los alrededores. Varias personas nos habían hablado de dicha cascada comentando que era un lugar fantástico.

Fue un largo paseo bordeando el Ganges antes de desviarnos para sumergirnos en las profundidades del bosque que nos habían indicado. Tras unas cuantas horas de excursión dimos con la cascada, y tengo que decir que mereció la pena. Un agua totalmente fresca y cristalina proveniente de la no muy lejana cordillera Himalaya y que va a desembocar al sagrado río Ganges, hacía un salto de unos 5 metros aproximadamente, convirtiendo el lugar en un auténtico rincón paradisíaco en el que nos bañamos y relajamos después de una ardua caminata.

En fin, que estamos empezando a sentirnos a gusto y a comprender los entresijos de este magnífico y misterioso país, la mágica India.

Siguiente destino, Varanasi. Más de 18 horas de tren, casi nada.

Dicen que el tren está mucho mejor que el autobús. Será nuestro primer tren en la India, y estoy convencido de que será otra nueva aventura que contar.

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6 Comentarios
  1. Anonymous 6 septiembre 2007
  2. nosue 11 septiembre 2007
  3. nuria 22 septiembre 2007
  4. Anonymous 29 agosto 2008
  5. Barbara 16 noviembre 2008
  6. sergi 19 noviembre 2008