IISE, Visión global y solidaria desde la India

sabriye tenberkenMi primer fin de semana en este viaje a la India lo pasé en las instalaciones del IISE (Instituto Internacional para Emprendedores Sociales, traducido al español), a las orillas del lago Vellayani, en Kerala, invitado por mi buena amiga Isabel, co-Directora Académica del Instituto. Rodeado de sonrisas, buen humor y muchos proyectos de futuro, conocí a personas de los cinco continentes que tienen en común algo que no es evidente a primera vista: sus ganas de romper con el molde en que sus sociedades les han encasillado.

Si nacer pobre es malo, hacerlo en el Tercer Mundo lo empeora. Si, además, uno es invidente entonces cada minuto es una lucha constante contra las patadas que te da la vida y las zancadillas que te ponen los demás. En nuestro privilegiado Occidente, levantas una piedra y te salen media docena de organizaciones no gubernamentales, religiosas, ateas, departamentos de asistencia social e instituciones que, por lo menos en teoría, le ofrecen al individuo alternativas para salir de una vida de miseria.

Pero en los países en desarrollo la burocracia, el orgullo nacional, las prioridades gubernamentales y la mera estadística (por ejemplo, con lo que cuesta adaptarlos/comprarlos ¿cuanta gente usaría autobuses adecuados para discapacitados, en Delhi, Beijing o Lagos?¿no es potencialmente más rentable invertir ese dinero en proyectos que engloben a mayorías, y no a minorías?), ponen barreras adicionales a las que creó la genética, el destino o la providencia.

En Tibet, por ejemplo, ser ciego no es ser discapacitado, es ser maldito, despreciado e indigno de compasión. De acuerdo a una incorrecta interpretación de la tradición budista y el ciclo de nacimientos y reencarnaciones, a la siguiente vida volveremos en forma y condiciones directamente proporcionales a nuestras acciones, buenas y malas. Consecuentemente, quien es ahora ciego debió hacer algo muy malo en una vida anterior y por eso sufre el castigo de la falta de visión.

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Pero visión es precisamente lo que le sobra a Sabriye Tenberken, licenciada en estudios asiáticos, cofundadora en 1998 de la ONG Braille Without Borders (Braille sin fronteras), de una escuela para invidentes en el Tibet, de una granja orgánica con empleados ciegos, creadora de la primera escritura de Braille en tibetano, montañera, escritora y conferenciante, que ahora se ha embarcado en este ambicioso proyecto: la primera y única institución del mundo que ofrece formación a invidentes y personas parcialmente ciegas, dándoles las herramientas que les permitirán volver a sus países de origen y convertirse en emprendedores, en líderes de un cambio social y medioambiental.

La verdad es que Sabriye tiene una personalidad fuerte y magnética, pero de no ser así no se la puede uno imaginar recorriendo el Tibet a caballo, buscando ayudar a los niños ciegos que eran ocultados por sus familiares en aldeas y montañas. Su apretón de manos no es el de una mujer delicada, aunque su sonrisa te desarme.

He charlado con varios de los participantes y no he oido nunca un lamento, un arrepentimiento o un gesto o palabra de lástima por su condición. Tanto ellos como el cuerpo académico (“catalistas” es la palabra con que se definen), trabajan duro, muy duro, y de ello doy fe, para conseguir que las razas, culturas y experiencias que hoy se reúnen en las instalaciones al sur de Trivandrum, las abandonen al finalizar el curso con una maleta llena de proyectos que muy pronto se harán realidad.

Por cierto, Sabriye es ciega desde los doce años.

IISE
BWB (English) Concept Kerala
IISE (Español) El y ella on the trail Isabel on the trail
Fotos BWB

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