Heathrow, la pela es la pela

Cuando la palabra crisis está en boca de todo el mundo (excepto de la de nuestro máximo representante electo) los comerciantes agudizan su ingenio para conseguir ventas. Conscientes de que solo hay tres tipos de clientes (los que consumen tu producto, los que consumen el de la competencia y los que no consumen…aún), algunos de ellos optan por compararse, siempre favorablemente, con las alternativas existentes en el mercado.

Esto funciona tanto para la gasolinera de Eroski en el Centro Comercial Parque Principado, a las afueras de Oviedo (que tiene una lista con los precios de la gasolina en otras estaciones de servicio de la zona), como para el bar-restaurante Wetherspoon en la Terminal 1 de Heathrow.

El domingo pasado, a punto de dar por concluido un viaje relámpago a Londres, y aunque a mi lo que me apetecía era echarme una siesta más que tomarme nada, sabía que mi cuerpo no se había contentado con un café rápido en la habitación del hotel a las seis de la mañana. Tenia, además, que matar tres horas antes de que despegara mi avión y prefería hacerlo sentado comodamente, y cerca de un enchufe para mi portátil (no hay batería que aguante las esperas de Aeropuerto sin agotarse). Así que me dirigí al primer piso de la zona de facturación de la T1 del mencionado aeropuerto británico.

Según salí del ascensor (llevaba un trolley porque mi mochila jamás va medio vacía), me encontré con este cartel:

comparando precios
Como podéis ver, en Wetherspoon han optado por poner bien a la vista el precio del café en su establecimiento y en los otros dos restaurantes adyacentes, Costa Coffe y Cafe Italia. Teniendo en cuenta el cambio de la libra (online me dicen los de XE que está a 1,27 Eur, en el hotel andaba por 1,37 y en la calle a 1,23 más comisión), uno tiene que mirarse mucho el precio de lo que compra cuando visita el Reino Unido. La competencia siempre es positiva para el consumidor, así que ¡bienvenida sea!.

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Por cierto, acabé gastándome 2,99 libras porque mi latte, grande, lo acompañé con un cinnamon swirl, un riquísimo bollo de canela.

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