Guía para viajar a Oporto

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El centro histórico de Oporto ha sido declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco. Las colinas que circundan la desembocadura del río Duero tienen más de 10 siglos de historia y alberga puentes, monumentos y edificios de gran interés para el viajero.

Durante nuestro viaje a Oporto nos instalamos en la céntrica pensión Cristal, un sencillo alojamiento de dos estrellas donde la habitación triple nos salió por apenas 50 euros con desayuno incluido. Correcta, limpia y apenas a unos 5 minutos al norte de la Avenida dos Aliados donde se halla el Ayuntamiento y el centro neurálgico de la ciudad.

Nada más llegar dejamos las mini mochilas y nos fuimos directos hacia el centro en busca de la primera cervecita de la noche.

Oporto es un continuo subir y bajar calles con pendientes bien pronunciadas que dejarán a más de uno con el aliento fuera.

Detalle del centro de Oporto

Detalle del centro de Oporto

Visita al centro histórico de Oporto

Apenas en unos cuantos minutos paseando por el centro de Oporto nos dio la sensación de que habíamos entrado en un túnel del tiempo. Parecía como si por arte de magia nos hubiéramos catapultado a la España de finales de los 80, algunos edificios pidiendo a gritos un buen lavado, tiendas de comestibles a la antigua usanza que lo pakistaníes han borrado del mapa en Barcelona hace años y restaurantes donde todavía se puede comer sano y bien a muy buen precio.

Se trata de la orilla norte del Duero donde existen una serie de bares y restaurantes con vistas preciosas a las famosas bodegas al otro lado del río y al espectacular puente Dom Luís I.

Esta es la zona antigua de la ciudad, con calles estrechas, con preciosos soportales y los famosos azulejos en las fachadas de los antiguos edificios. Es una de las postales más características de una visita a Oporto y merece la pea perderse un buen rato por sus estrechas callejuelas.

Plaza frente a la Catedral de Oporto

Plaza frente a la Catedral de Oporto

La Catedral

La Catedral fue construida en el siglo XIII y tenía a su vez la labor de ejercer como fortaleza gracias al promontorio donde se encuentra ubicada. Durante la historia se han realizado multitudes de reformas que le dan un interesante contraste de estilos. Desde la catedral tendréis vistas espectaculares de la ciudad de Oporto.

A su vez, conviene pasearse por las calles adyacentes a la catedral. Es un barrio curioso con personajes con cara de mala leche, alguna viejecita angelical, antros donde cantan preciosos fados durante la noche y algún taller y comercio diseminado por las cuestas de estas calles antiguas que rebosan de historia y vida.

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La iglesia de los clérigos

Veréis su torre durante vuestra estancia en Oporto desde casi cualquier punto de la ciudad. Mide 75 metros de altura y la iglesia fue construida durante el siglo XVIII con estilo barroco. Es obligado subir sus 225 escalones que te llevan a lo alto de la torre para tener una vista de pájaro de la ciudad.

Palacio de la Bolsa

Este palacio es de estilo neoclásico construido a mediados del siglo XIX. Se encuentra en la calle Ferreira Borges y ofrece visitas guiadas con varios idiomas. Se trata de un monumental edifico con preciosas salas y patios como la sala presidencial, una extensa biblioteca o la sala arábiga inspirada en la Alhambra de Granada.

Niños jugando bajo el puente de Dom Luis I

Niños jugando bajo el puente de Dom Luis I

Vistas a la ciudad desde el puente de Dom Luis I

Vistas a la ciudad desde el puente de Dom Luis I

Oporto: La ciudad de los puentes

A Oporto también se la llama de esta manera debido a la abundancia de puentes que cruzan el río Duero. Fueron construidos en distintas épocas y se caracterizan por su carácter imponente. Nosotros nos quedamos alucinados con el puente de Dom Luis I.

Fue construido por el arquitecto Seyrig, uno de los ayudantes del arquitecto que levantó el puente más famoso del mundo en París. Una línea del metro cruza el puente pero también puede andarse sobre él. Los suicidas de Madrid estarán encantados con él. Verdaderamente la sensación de vértigo puede asustar a más de uno debido a sus barandillas no demasiado altas y el espacio vacío en las líneas del metro que dejan ver el Duero a muchos metros de distancia. Son 178 metros de un lado a otro y ofrece las mejores panorámicas de la ciudad con la Ribeira a un lado y el puerto de Vilanova de Gaia con sus bodegas al otro lado del Duero.

En este vídeo podéis contemplar como unos auténticos locos se lanzan al agua del río desde lo alto del puente.

Parque Serralves

Parque Serralves

Oporto: Museos, playas y compras

Tras visitar el casco histórico de Oporto tenemos todavía una serie de visitas obligadas en la ciudad. A continuación os detallo unas cuantos lugares a los que fuimos durante nuestro periplo por la ciudad lusitana.

Museo de arte contemporáneo

Entre la variedad de museos que ofrece Oporto, el museo de arte contemporáneo destaca especialmente por estar mecido en el incomparable marco que ofrece el parque de Serralves y la inigualable calidad arquitectónica del edificio construido por Álvaro Siza.

El edificio está construido en granito y estuco y cuenta con 13.000 metros cuadrados. En él podréis ver exposiciones de arte contemporáneo que pocos van a entender a no ser que uno sea amante de las cajas de cartón o alambres varios.

Paseo frente al río Duero

Paseo frente al río Duero

Junto al museo es halla el parque de Serralves. Un auténtico pulmón para la ciudad con bellos jardines, invernaderos e incluso animales de granja en su interior.

Para llegar tuvimos que subir a un taxi. La red de metro no tiene una parada cercana y aunque sí existen posibles autobuses que os dejen cerca, optamos por la vía rápida y subimos a un taxi.

Otro museo interesante para visitar es el museo de la fotografía. Los portugueses fotógrafos tienen especial renombre en su profesión y el mismo museo se halla en un interesante edificio histórico. Se encuentra muy cercano a la universidad.

La playa de Matosinhos al atardecer

La playa de Matosinhos al atardecer

La playa de Matosinhos

El sábado hacía un día espléndido y tomamos un autobús en dirección a la playa de Matosinhos. Podíamos tomar el metro pero preferimos contemplar la ciudad y el río con uno de los autobuses que parten de la estación de trenes y llega a Matosinhos bordeando el Duero.

La playa es extensa, con paseo marítimo donde la gente patina, juega y pasea. Muchos locales la frecuentan en días de buen tiempo y a la vez existe un buen número de restaurantes caseros donde comer buen pescado, al estilo de la Barceloneta antes de los Juegos Olímpicos. Os recomendamos echar una oejada a nuestros restaurantes preferidos en Oporto.

Mercado de Bolhao

Mercado de Bolhao

Centro comercial y el mercado de Bolhao

El centro comercial de Oporto rebosa de tiendas y cafés de estilo modernista que os ayudarán a realizar el paseo de manera más agradable.

El café en Portugal es una auténtica maravilla. Yo no sé si es porque en España la calidad del café es generalmente peor o simplemente porque los españoles son incapaces de limpiar y utilizar una máquina de café en condiciones.

Una de las perlas que encontramos por la zona comercial fue el mercado de Bolhao. En el mismo, había una manifestación ese mismo día porque el ayuntamiento quiere derribarlo.

En verdad, el edificio está ruinoso pero la vida de mercado que desprende es auténtica y ser merece una buena oportunidad. Es una visita indispensable para todo aquél amante del follón, de la vida diaria y cotidiana de una ciudad cualquiera.

Antigua imagen en las bodegas Ferreira

Antigua imagen en las bodegas Ferreira

Visita a las bodegas de vino porto

El paraíso de los ingleses con sus bodegas de vino porto te espera al otro lado del río Duero. Por el paseo existen multitud de restaurantes y terrazas donde comer buen pescado y tomar una copas. Es lo más parecido a la idea de zona turística de Oporto aunque realmente se encuentre en la localidad de Vila Nova de Gaia.

Existen toda una serie de bodegas que pueden visitarse. Las más famosas son Sandeman, Offley y Ferreira. Sin duda, visitar una de las bodegas de Oporto es una visita obligada en la ciudad. Nosotros nos metimos en la de Ferreira después de haber tomado unos vinos y unos portos, así que ya íbamos calentitos. La visita se hace guiada y en distintos idiomas. El español es el más habitual.

A través del circuito se explica el proceso de fabricación y almacenamiento de los vinos. Desde los pueblos perdidos en el interior de los bosques de la provincia de Oporto donde se cosecha el vino y se realiza la vendimia –por cierto, uno puede ir ahí de turista y participar- hasta su almacenamiento en las bodegas de Oporto. Al final de la visita se hace una cata de distintos vinos de porto.

Vistas a Oporto tras las bodegas de vino

Vistas a Oporto tras las bodegas de vino

La gente se tomó su copita y se marchó. Nosotros nos quedamos solos en la sala con unas botellas que sugerentes nos pedían “Labios vaciadme…” Después de las copitas que llevábamos, no nos pudimos resistir…

Nosotros fuimos un domingo y resultó ser gratis. También podéis comprar un billete que os incluye un paseo en barco.

La verdad es que los ingleses son la raza más inteligente que conozco. Tenían a los portugueses trabajando el mejor vino de la zona y encima se los subían a Inglaterra. Aparte colonizaron toda una serie de lugares en el mundo para complementar su escasa tradición culinaria y de paso dedicarse a hacer escaladas donde sí existen montañas y jugar a cricket y rubgy en lugares donde sí existe el sol y apenas llueve. Sin duda, son los reyes del mambo.

El vino de porto tiene su propia denominación de origen. Los británicos descubrieron el vino común de Oporto a mediados del siglo XVII pero al transportarlo a las islas descubrieron que se avinagraba. Tras una serie de pruebas consiguieron, añadiendo brandy a la mezcla, interrumpir el proceso de fermentación y así es como hoy en día lo conocernos; un vino fuerte con su estilo dulce.

Existe una serie de variedades de vino de Porto dependiendo de su gusto. Tenemos los dulces y secos como el llamado Blanco, el vino de color rosado no tan dulce como es el Tawny y el Rubí, de color rojo intenso más afrutado que los demás.

Además vienen controlados por años en barrica siendo 20 la edad ideal y también por cosechas exclusivas. El vintage es el rey de los porto proveniente de una cosecha excelente.

Iba bien cocido de vino pero, ¡me sorprendo a mí mismo recordando la clase que nos dio nuestra guía!

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El transporte en Oporto: cómo moverse por la ciudad

Los medios de transporte en Oporto desprenden modernidad. Parecen recién estrenados e incluso parecen diseñados para una Oporto futura con infraestructuras mucho mayores de lo que la ciudad actual parece necesitar. Una auténtica gozada para el viajero.

El aeropuerto

Se llama San Francisco Sá Carneiro y está situado a 13 kilómetros del centro al norte de la ciudad. Está perfectamente comunicado con el metro con una línea directa al centro. En menos de media hora y por menos de dos euros te dejará en el mismo centro de Oporto. Circula de seis de la mañana hasta la 1 de la madrugada.

También existe un Airbus que sale de la Avenida de los Aliados cada 40 minutos y para en los principales hoteles de la ciudad.

Si os decantáis por un taxi no os saldrá por más de 20 euros el recorrido.

El metro

Oporto cuenta con el mayor proyecto de la Unión Europea con un total de 70 kilómetros de línea tanto por el interior como por el exterior de la ciudad. Parece que la infraestructura le quede grande a la ciudad con amplios vestíbulos en las paradas y apenas una maquina donde comprar el billete. Es un lujo para la ciudad que ha pensado en el futuro para evitar así nuevas remodelaciones en muchas décadas.

Con el metro podréis ir a la mayor parte de los puntos de interés de la ciudad. Sin embargo, con ello, no vais a evitar las continuas cuestas que existen por el centro.

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Autobús

También, Oporto, ofrece una variada selección de líneas de autobús que circulan por el centro y también nos llevan a las poblaciones adyacentes.

Trenes

Por otro lado, tenemos la preciosa estación de trenes en el centro de la ciudad que nos permite visitar con su red de cercanías lugares de interés turístico como Braga (2 horas) y Guimaraes (1 hora y cuarto).

Sin ningún aumento de precio te facilitamos la reserva de tu viaje:

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