Gdansk: La puerta al báltico en Polonia

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El horizonte de Gdansk

Aunque no aparezca en la Lonely Planet Eurolines ofrece un servicio de autocar desde Vilnius a Gdansk en el norte de Polonia. Asimismo también existe un servicio entre Vilnius y Kláipeda y de ahí a su vez hasta Gdansk. Es un círculo perfecto para conocer Lituania y Polonia sin duda.

Por la noche tomé el dicho autocar desde Vilnius para llegar por la mañana en territorio polaco. Mientras felizmente dormía en el autocar noté un pequeño golpe en el hombro y desperté de repente. Un par de militares con cara de pocos amigos me pidieron el “Passporten” o algo parecido y no tuve ninguna duda sobre qué debía hacer. Con los ojos medio cerrados miré por la ventana y contemplé la frontera con más alambradas que he visto en mi vida.

Tras una paradita en ese “resort turístico” tan especial, proseguimos camino y tras echar una nueva cabezadita llegamos a Gdansk.

Dejé la mochila en una de las taquillas de la estación. Individuales y por 1 euro puedes dejar tu mochila durante todo el día. Felizmente aliviado de la carga, me dediqué primero a los asuntos de “trabajo”. Es decir, conseguir un nuevo destino para la tarde y controlar precios y horarios de trenes, autocares o lo que hiciera falta. El bingo toco para la desconocida ciudad de Poznan y a partir de ahí estuve libre para visitar la ciudad de Gdansk durante unas buenas horas.

La ciudad está situada en el mar báltico, en la zona más al norte de Polonia y no me esperaba que fuera tan bonita. Verdaderamente tenía pocas expectativas al respecto y menos sobre todo por que esta vez viajaba por Polonia sin ninguna guía ni información sobre el país en absoluto.

No vi muchos hostales con precios baratos en la ciudad y verdaderamente se puede visitar en un día y proseguir vuestro recorrido hacia otra parte de Polonia gracias a la buena comunicación de trenes y autocares que goza la ciudad porteña de Gdansk.

Desde la estación rápidamente llegareis al centro. La puerta de Wyzynna divide la zona antigua de la ciudad con la calle Dluga, o también llamada la Ruta Real, con la mayoría de los edificios más bonitos de la ciudad. Sin duda, caminar arriba y abajo durante un unas horas esta calle creo que no cansaría a nadie de lo bella que es. Cada uno de los detalles en las cornisas, techos y columnas es distinto, cada una de las casas está pintada de un color distinto, las iglesias, las mansiones, incluso los bares mantienen el delicado estilo de la calle y la gran catedral a su izquierda da un colorido medieval de sueño a la postal.

En medio de la calle se halla también el Ayuntamiento con estilo gótico-renacentista que es una verdadera maravilla. A sus pies se encuentra el símbolo de unión de la ciudad con el mar: se trata de la estatua de Neptuno.

La calle se cierra con la puerta de Grüne y tras ella se abre el canal que une la ciudad con el mar báltico. Ahí encontrareis la famosa grúa medieval portuaria de Gdansk. La única que existe en Europa de tales dimensiones y labrada en madera.

Por el interior de la ciudad también os esperan bellas sorpresas como la calle Marciacka con su basílica, la gran grande en ladrillo construida jamás en Europa o también la original iglesia de San Juan construida durante el siglo XV.

Sin lugar a dudas, Gdansk es un lugar obligado en vuestro viaje a Polonia y puede ser una interesante opción para unir Cracovia con los países bálticos gracias a su buena comunicación.

Sin ningún aumento de precio te facilitamos la reserva de tu viaje:

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2 Comentarios
  1. Almudena 11 julio 2011
  2. santiago 20 noviembre 2012