Finandia: un país civilizado y casi deshabitado

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helsinki
Artículo participante en el concurso de relatos Viajablog.
Escrito por Jaime Garcia Vázquez.

Hace casi un año partí desde Málaga hacia un país del cual sabia poco pese a estar relativamente cerca de nosotros. Un país con una superficie un poco menor a España y una población similar a la comunidad de Madrid. Este país desconocido hasta entonces para mi es Finlandia.

Ya de por si Finlandia es un destino poco turístico, aunque mantiene dos puntos de atracción; su capital Helsinki y Laponia. Entre medias de estos dos puntos, distantes entre si más de 700 kilómetros, existe una Finlandia especial y autentica, una tierra de llena de lagos. Una tierra sorprendente para cualquier extranjero.

Mi destino fue Alavus, un pueblecito en medio de esa maravillosa “ninguna parte” de la que esta compuesta Finlandia. No llega a los 10.000 habitantes, pero su poca densidad lo hace parecer aun más despoblado. Se encuentra, como era de esperar, a las orillas de un lago y rodeado de pequeños riachuelos y bosques.

Llegar hasta allí te obliga a usar distintos medios de transporte; en mi caso un avión de Málaga a Helsinki, un tren de Helsinki a Seinäjoki y un coche de Seinäjoki a Alavus.

Llegue a la casa donde me hospedaría durante 2 semanas a las 3 de la madrugada pero el cansancio del viaje no consiguió hacer frente al fascinante sol de medianoche que nos recibía. Fue como un eterno amanecer bajo una suave neblina que proporcionaba al territorio unas características casi mágicas.

Para alguien que como yo que sufre el tráfico de las ciudades, la experiencia de conducir allí fue una de las más interesantes; El escaso tráfico que circula por sus pequeñas carreteras ya es suficiente para que disfrutes de esta actividad, pero son sus impresionantes paisajes los que te empujan a devorar kilómetros de carreteras finlandesas. En cada curva que descubría un nuevo paisaje me venían a la mente los viajes en familia en los que mi madre sobresaltada nos incitaba a mirar por la ventana a mí y a mis hermanos ante una bonita vista natural, aunque la diferencia es que aquí todo era digno de admirar.

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Aunque estaba en un pueblo pequeño alejado de toda ciudad, pude ver los más diversos estilos de peinados y formas de vestir tanto en jóvenes, adultos e incluso ancianos. Fue una grata sorpresa ver lo abiertos de mente que pueden llegar a ser en algunas cosas, aunque también me sorprendió su escasa vida social. Después entendí que su libertad individual es fruto de la poca interacción colectiva.

Esta zona de Finlandia es ideal para perderse; no pude resistirme a coger una pequeña moto y conducir por caminos de arena entre campos de los colores más vivos, o irme a pescar durante horas en un pequeño bote mientras algunas gotas de lluvia me mojaban. Tampoco pude resistirme a salir en mitad de la “noche” y pasear hasta tener la sensación real de estar perdido, y solo entonces usar una brújula para intentar volver a casa.

Pero este país tiene miles de cosas sorprendentes, cosas que no deberían serlo pero que como español me parecen algo muy raro; He visto como las latas de refrescos, botes y botellas eran recicladas con afán para recobrar unas monedas, he visto a niños y mayores hablando ingles a la perfección, he visto a ancianos con el pelo de colores, he visto tolerancia, he visto calles sin ningún papel en el suelo he visto respeto entre personas y muchas mas cosas, pero lo mejor que he visto de Finlandia es a mi pareja.

Sin duda recomiendo este viaje a todas esas personas en busca de si mismas, con necesidad de una tierra casi virgen que inspira tranquilidad y armonía.

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Una respuesta
  1. Dayana 27 junio 2009