Festival of World Cultures en Dublín

dublin festival of world culturesEs verdad: aquí no tenemos verano, la comida es más bien poco variada y los pubs cierran a las dos y media por ley. Pero Dublín tiene sus cosas buenas y una de ellas es el entretenido Festival of World Cultures que tiene lugar, desde hace ya nueve años, el último fin de semana de Agosto.

Si estás planeando una visitia a la capital irlandesa sería buena idea hacerla coincidir con este fin de semana en el que puedes disfrutar de actuaciones musicales de grupos provinientes de variopintos rincones del Mundo, entre otras cosas. Además, es el final de verano y quizás hasta haga buen tiempo. Bueno, seamos serios: lo más probable es que te llueva o haga frío, o las dos cosas, que ésto es la Isla Esmeralda y es lo que hay, pero los dos últimos años han sido más o menos buenos.

Como aquí el verano es cuando se puede estar más o menos bien y el invierno es durísimo, la verdad es que suelo ser un visitante asiduo de este Festival que ya va por su novena edición.

Durante un fin de semana, el barrio portuario de Dun Laghoire se convierte en un crisol de culturas -no tan sólo por los artistas y entertainers sino también por los visitantes de tan diversos países- que da vida a la capital irlandesa.

El programa es muy completo.

Este año ha incluido:

  • La habitual oferta gastronómica que incluye puestos de comidas de lugares como Líbano, Brasil, India, Congo, Sudáfrica, Francia, España, Italia y otra multitud de lugares que harán que se te haga difícil escoger. Los precios son algo más hinchados de lo habitual y, por ejemplo, te clavarán 9 euros por un plato de noodles con pollo en salsa agridulce para que te lo comas de pie, pero es lo que tienen estas ferias. Para completar la cosa me tomé un postre en forma de tartaleta de chocolate negro que fue de lo mejorcito que he comido en mucho tiempo.
  • Actuaciones musicales. Desde la reina del pop de Mali hasta el flamenco español, pasando por ritmos tribales del Congo o el funky de Río de Janeiro. Hay varios escenarios repartidos por la zona, siendo el más grande el que corona un parque justo al lado del mar. Muchos grupos de personas se llevaron sus bocatas y cervezas y acamparon en el césped para hacer su fiesta mientras en el escenario desfilaban los distintos grupos.
  • Clases y demostraciones de bailes. No todos los eventos del festival son gratis y algunos talleres de baile son de pago. Los hay de salsa, samba, flamenco y alguno que otro más. Otros simplemente se subieron al escenario para enseñar a bailar ritmos africanos al personal por la jeta. Fue muy divertido ver a tanta gente de diferentes edades moverse con total descoordinación mientras el profesor se partía la caja de nosotros desde el escenario. La danza oriental de unas artistas chinas y el clásico baile sensual de las mujeres brasileñas son actuaciones que se repiten todos los años y no te puedes perder.
  • Artes marciales. Talleres de judo, capoeira, kendo y algunos más, estuvieron disponibles para los visitantes durante el fin de semana.
  • Artesanías. No hay festival de culturas que se precie que no tenga su correspondiente feria de artesanía. Las más variadas manufacturas de distintos lugares del mundo se encuentran en venta o exposición durante el fin de semana. También hay curiosidades como el puesto en el que se venden hamacas hechas con tela de paracaídas (en las que decenas de niños de balanceaban de lado a lado como posesos) o las chicas que cobran 5 euros por pintarle la cara a los niños. Éso sí, eché en falta al que, el año pasado, daba abrazos a la gente por una mera contribución voluntaria. Éste sí que era un crack. Tatuajes de henna, gorritos para el frío del Perú, artesanías de figuras de animales de África son otras cosas que puedes encontrar en los puestos que salpican la calle.
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Para llegar a allí existen varios autobuses que lo hacen desde el centro de Dublín, como el 7 o el 46A (que es el más frecuente). Aunque nosotros escogimos esta opción, el DART (tren de superficie que recorre la costa) también es una buena alternativa para aquellos que tengan una parada a mano.

Sin duda es una buena forma de pasar un fin de semana entretenido en Dublín y el éxito del evento -en 7 años la afluencia de público ha pasado de 25.000 a 250.000 personas- parece asegurar su futuro por muchos años más.

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