Excursión a Villa Jovis en la isla de Capri

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Vistas a la península sorrentina y el golfo de Nápoles desde Villa Jovis en Capri

En nuestro itinerario de viaje por el sur de Italia queríamos incluir una escapada a la isla de Capri. Al principio no sabíamos bien si nos desplazaríamos a la isla desde Nápoles o desde cualquier otro punto de la costa del mar Tirreno. Tras leernos el apartado de la guía al respecto optamos por la opción más corta y sencilla.

Desde el puerto de Sorrento existen múltiples conexiones diarias en ferry a Capri en un trayecto que apenas dura media hora y sale por unos 13 euros la ida. El puerto de Sorrento se encuentra bajo el acantilado del mismo pueblo y debemos superar el desnivel a través de unas escaleras al mar y unos túneles poco amigables. Eran las 8 de la mañana y ese túnel parecía ser el picadero por excelencia de Sorrento a razón de los condones que nos encontramos tirados por el suelo. El trayecto en coche es más amable. Asimismo, existe un ascensor que realiza el trayecto por un euro por si os queréis evitar la desagradable caminata.

Nos subimos a uno de los ferries de la compañía Caremar. Antes de comprar un billete de ida y vuelta aseguraros de los horarios de otras compañías porque puede que os convenga más realizar la ida con uno y la vuelta con otra de las empresas que realizan el trayecto. Si os encontráis en temporada baja quizás sea conveniente no comprar la vuelta de antemano y supeditarla al rato que os lleve vuestra visita a la isla de Capri.

El trayecto pasó rápido y en apenas 30 minutos ya nos encontrábamos en la bonita marina de la isla. Nos acercamos a los funiculares que unen el puerto con el pueblo principal de Capri y nos subimos a ellos. 1,80 euros el billete. El funicular realiza el ascenso hasta el pueblo y empezaremos a disfrutar de las buenas vistas del golfo de Nápoles, el imponente Vesubio en la distancia y del cercano aroma a naranjos y mandarinas cultivados en los campos que dejamos a nuestros pies.

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Una vez finalizado el trayecto nos encontramos con un bonito mirador a a unos 140 metros de altura con vistas a las colinas de Capri que se precipitan al mar, a la lejana marina y el perfil imponente del Vesubio al horizonte protegiendo -o sellando una inevitable Apocalípsis- la ciudad de Nápoles.

Dimos un paseo por la localidad principal de Capri. Las calles con paredes encaladas dan paso a callejuelas estrechas donde las tiendas de moda se suceden sin cesar. Echamos de menos algunas plazas de más donde tomar algo en una terraza. El perfil de Capri es accidentado y las casas se agolpan en zonas concentradas. Finalmente nos tomamos un café -un espresso de 4 gotas- y un capucchino y la factura de 8 euros nos hizo más efecto que la cafeína.

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Cafés a precios de moda en la isla de Capri que dan ganas de practicar el “sinpa”

Decidimos realizar una de las excursiones más habituales y largas en la isla. Desde la plaza Umberto I nos dirigimos hacia las calles que abandonan la población de Capri para acercarnos al monte Tiberio y a la famosa villa Jovis, antigua residencia del emperador romano Tiberio. Se trata de un recorrido de una hora aproxidamente -contemplad dos horas en total con la vuelta a Capri- que discurre por olivares, mansiones y vistas a los acantilados que se enfrentan cara a cara con la cercana península sorrentina. Se trata de un recorrido muy recomendable y apto para realizar en familia.

La mayor parte del recorrido discurre entre callejuelas estrechas y las casas la mayor parte de las vistas. A medida que nos alejamos del pueblo vamos tomando altura y podemos empezar a disfrutar de las vistas a la Marina. Más adelante encontramos unos jardines de entrada gratuita donde pudimos contemplar el flanco sur y sus precipicios no aptos para viajeros con vértigo.

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Seguimos el sendero y unos veinte minutos más tarde llegamos a las puertas de Villa Jovis. Parecía cerrada. Un señor apareció de la garita y nos saludó. Nos informó que la visita a la Villa Jovis estaba cerrada pero tras hablar un rato nos permitió el acceso pagando la entrada de dos euros. Más adelante observamos que les contaba el mismo cuento a los demás turistas y muy probablemente se llevaría de esta manera unas interesantes comisiones por su buen hacer al saltarse las normas. Italia, con su picaresca, en ocasiones parece estar más cerca de la India que de Alemania.

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La villa Jovis en Capri

La Villa Jovis es la residencia más grande que construyó el emperador Tiberio en la isla de Capri. Hoy en día se encuentra prácticamente en ruinas aunque la gran extensión del terreno nos puede dar una idea de la enorme construcción en su época.

Justo al traspasar la entrada principal, si nos acercamos hacia la derecha observaremos un impactante precipicio con vistas al mar. Lo llaman el salto de Tiberio y la leyenda cuenta que el emperador iba todo el santo día loco tras los adolescentes y una vez saciaba su apetito sexual los muchachos se suicidaban lanzándose al mar desde este lugar. Probablemente el eco ha seguido fomentando el mito a través del lamento que parece oírse desde las barcas de pescadores que merodean la zona.

Lo mejor de Villa Jovis hoy en día son las fenomenales vistas que encontramos desde aquí arriba hacia el golfo de Nápoles, la península sorrentina y parte de la misma isla de Capri. La ubicación de esta antigua residencia romana ostenta la extraña y magnífica particularidad de gozar de una vistas de 360 grados al mar.

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Una respuesta
  1. Reflejos de Moda 17 febrero 2014

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