Estancias con Arte: una forma diferente de vivir Madrid

Nuestro querido sofá donde pasamos las horas en el Estudio de los Libros Olvidados (c) Estancias con Arte

Nuestro querido sofá donde pasamos las horas en el Estudio de los Libros Olvidados

Menos en Verano, me gusta Madrid en todas las demás estaciones del año. Sus calles llenas de personalidad; la oferta cultural en forma de museos, teatros, monólogos y eventos de todo tipo; su vibrante escena nocturna. Y muchas cosas más.

Siempre que la he visitado me he quedado en casas de amigos, familia y, ocasionalmente, en hoteles y hostales. Sin embargo, la semana pasada tuve la oportunidad de sentir lo que era tener tu propia casa en el mismisimo centro histórico de la capital.

Y, además, no una casa cualquiera sino una estancia con arte.

La propia directora de Estancias con Arte, Cristina Garrido, tuvo el detalle de recibirnos, a las 11 de la noche de un Sábado, en la puerta número 12 de la Calle de las Huertas, en pleno Barrio de las Letras de Madrid.

Cama del Estudio de los Libros Olvidados

Cama del Estudio de los Libros Olvidados

Tras los saludos iniciales traspasamos las dos puertas del vestíbulo que conducían al ascensor. Dejábamos atrás la fría noche madrileña de Noviembre para, tan sólo abriendo la puerta del apartamento, entrar en el mundo de calidez de El Estudio De Los Libros Olvidados.

Luces tenues iluminaban una estancia de unos 45 metros cuadrados, con suelos de madera, techos altos, cocina totalmente equipada, una zona que ejerce de sala de estar y una bonita y amplia cama separada del resto del espacio por una estantería blanca, a juego con la pared de ladrillo en relieve.

Nuestra cara de sorpresa y admiración debió ser bastante elocuente cuando Cristina sonrió y nos dijo: “es mejor que en las fotografías, ¿verdad?”. Y sí, lo era. Le había echado un vistazo a las fotos de la página web y la realidad superaba a la ficción.

Estuvimos charlando un rato con Cristina, que nos explicó cómo nació y de qué se trata el concepto de Estancias con Arte.

El Aposento es un palacio de principios del siglo XVII (c) Estancias con Arte

El Aposento es un palacio de principios del siglo XVII

El secreto y verdadero objetivo es hacer sentir a los huéspedes que están disfrutando de su propio espacio, único y diferente, desde el cual conocer Madrid a su ritmo y gusto.

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Desde el 2008, propietarios de casas o apartamentos situados en los más céntricos e históricos barrios de Madrid han contactado a Cristina para que ella los visitase. Sólo aquellos que lograron transmitirle una sensación diferente fueron los elegidos. Después llega un proceso de reforma y redecoración de sus interiores, según la imagen mental que concibe la misma Cristina.

Hasta el momento son 16 los alojamientos disponibles, con 4 más que se añaden a la lista en las próximas semanas. Cristina nos comentó que no quiere tener un número masivo ya que uno de los secretos del éxito es la atención personalizada que reciben los clientes por parte de todo el equipo de Estancias con Arte.

Escaleras de entrada al edificio donde se encuentra El Aposento

Escaleras de entrada al edificio donde se encuentra El Aposento

Y es que no ofrecen sólo un alojamiento céntrico, diferente, decorado con un gusto exquisito y con todas las comodidades mas allá de cualquier hotel o apartamento habitual, sino que como plus puedes escoger entre una serie de servicios como: que venga un chef a cocinarte, ver el Santiago Bernabeu acompañado de un ex-jugador del Real Madrid o salir de compras por la ciudad acompañada/o de un asistente personal.

Orientados tanto a gente que se queda una temporada a trabajar como a parejas, familias o amigos que quieren descubrir Madrid de una forma diferente, también ofrecen espacios para la organización de eventos.

Nosotros nos llevamos un consejo extra directamente de Cristina y, a la mañana siguiente, tras disfrutar de un magnífico desayuno que nos dejaron como regalo de bienvenida, nos dirigimos al Mercado de San Fernando, en la calle Embajadores en pleno barrio de Lavapiés.

Ambientazo dominguero en el Mercado de San Fernando

Ambientazo dominguero en el Mercado de San Fernando

Encontramos un ambiente más alternativo y auténtico que el famoso y turístico mercado de San Miguel. Los puestos habituales de carne, fruta y pescado -que abren entre semana- se encontraban cerrados y sólo unos bares sacrificaban el descanso dominical para dar de comer y beber al par de centenares de personas que asistían a un concierto de ska que estaba teniendo lugar allí mismo.

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Regresamos a nuestro Estudio de los Libros Olvidados tras presenciar una obra de teatro –El Gran Favor– en el Reina Victoria. Tan sólo tuvimos que caminar cinco minutos para volver al calor del hogar en un Madrid que empezaba a perder la batalla para resistirse a la llegada del frío propio de estas fechas.

El Lunes, bajo un sol radiante, salí de casa y caminé un par de cuadras para desembocar en la Calle Relatores. Allí me esperaba la simpática María de Andrés para enseñarme El Aposento.

El Aposento se encuentra en la Casa-Palacio de la Vera, un magnífico edificio del año 1605 restaurado con rigor, gusto y cuidado.

Habitación doble en El Aposento

Habitación doble en El Aposento

Subimos por las escaleras para apreciar la iluminación y espaciosidad de las mimas. Todo estaba impoluto y nadie habría podido decir que aquel edificio se había alzado allí hace más de 400 años, soportando ocupaciones como la francesa en 1800 o, más recientemente, la Guerra Civil Española.

Una vez dentro del apartamento uno no puede creer que esté viviendo junto a tanta historia. Los techos altos están reforzados con vigas de madera, dándole un aspecto rústico que te hace pensar que no debes encontrarte en el corazón de la capital, sino en algún lugar perdido en la campiña española.

Hoy en día no existe la división que había entre las dos plantas y, desde la biblioteca de la sala de arriba, puedes asomarte y contemplar el amplio salón que domina el piso de abajo. Es un crisol de materiales que van del hierro a la madera, pasando por terciopelo, cristal o aluminio. Hay rincones en los que se mezclan piezas originales de aquella época con mesillas vanguardistas y obras de arte contemporáneas.

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A pesar de tener un dormitorio principal amplísimo y luminoso, la estancia que más me llamó la atención fue el auténtico Aposento.

El pequeño auténtico "Aposento"

El pequeño auténtico “Aposento”

Imitando lo que venía a ser una habitación individual de principios del siglo XVII, este cuarto tiene unas dimensiones minúsculas, albergando una cama individual bajo un techo propio de las alturas de los hombres de la época. De hecho, podría decir que todo el piso de arriba no está diseñado para personas con el gen vikingo nórdico muy desarrollado.

La biblioteca situada en el piso de arriba tiene más de 1.000 ejemplares, versando muchos de ellos sobre arte, tal y como ocurría en nuestro Estudio de los Libros Olvidados.

Salí de allí maravillado y con pena de no poder haber visitado otro de los apartamentos situado en el mismo edificio: La Trastienda de Palacio.

Nos sentimos como en casa durante aquellas tres noches que pasamos en Madrid y creo que el secreto del éxito lo encontré durante mi primera noche en el Estudio de los Libros Olvidados, mientras charlaba con Cristina.

Ella ha puesto el alma en todas y cada una de las Estancias con Arte. Los ha visto crecer y los ha cuidado como si fueran sus hijos. Le brillan los ojos, como a una madre orgullosa, cuando habla sobre ellos y es que, cuando uno los llega a conocer, se da cuenta de que tiene motivos para estarlo.

Lugares con corazón desde los que disfrutar de una ciudad con mucho que ofrecer.

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