Los otros barrios de Estambul

Domingueros disfrutando de la tarde junto a la mezquita de Ortaköy

Domingueros disfrutando de la tarde junto a la mezquita de Ortaköy

Cuando la gente oye hablar de Estambul, las primeras imágenes que le vienen a la cabeza son las mezquitas Santa Sofía y Azul, el palacio de Topkapi, el Gran Bazaar y algunos otros monumentos situados todos en la misma zona de la ciudad, el distrito de Sultanahmet. De hecho, es lo que todo el mundo suele visitar si tan sólo tiene un par de días para visitar la ciudad. Y no les culpo. Desde el punto de vista monumental e histórico, esta parte de la vieja Constantinopla no tiene competidor alguno, no sólo en esta ciudad sino en casi ninguna otra del viejo continente.

Pero si dispones de algunos días más no debes dejar de visitar otros barrios de Estambul, mucho menos turísticos pero llenos de vida local. Aquí te propongo algunos que conocí el pasado mes de noviembre.

Beyoglu

Sin lugar a dudas, Beyoglu es el barrio más cool de Estambul.

Los alquileres se han disparado desde hace unos años proporcionalmente a la proliferación de bares, restaurantes, tiendas de arte, hoteles, centros culturales y demás.

Callejones de Beyoglu

Callejones de Beyoglu

Es la mejor zona de la ciudad para alojarse si estás buscando vivir la capital turca al cien por cien.

Situado al otro lado de Sultanahmet y justo al lado de Galatasaray y su torre de Gálata, desde Beyoglu se puede acceder a casi todas los monumentos de la ciudad caminando.  Es un paseo cuesta abajo desde la zona de Taksim hasta cualquiera de los dos puentes que conectan el Cuerno de Oro: el del Gálata o el de Ataturk. Justo al lado del puente del Gálata existe también una de las paradas de los ferrys, la de Karaköy. Desde aquí podéis viajar a otros puntos de la capital como Üsküdar y Kadiköy en el lado asiático.

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Pero lo mejor ocurre en el mismo barrio. La vida en Beyoglu apenas deja de existir las 24 horas de cada día de la semana. Hay negocios que cierran un par de horas para limpiar y seguir con su trabajo. La calle de Istiklal, que nace -o muere- en la famosa plaza Taksim, es su arteria más famosa pero todas las calles adyacentes ofrecen multitud de opciones de ocio y comerciales, tanto de día como de noche y para todo tipo de bolsillos.

Istiklal

Istiklal

 

Imagen cotidiana en las mezquitas de Estambul

Imagen cotidiana en las mezquitas de Estambul

Los bohemios turcos desarrollan aquí su arte con música en directo en la calle y varias galerías de arte. Cómprate un zumo de naranja o granada recién exprimido en cualquiera de los muchos puestos callejeros y déjate perder por la maraña de calles de Beyoglu.

Como anécdota, decir que aquí se encuentra también el Instituto Cervantes, donde muchos jóvenes aprenden nuestra lengua y cultura, muy apreciada por estos lares.

Kadiköy

Este distrito ubicado en el lado asiático tiene el honor de ser el más poblado -más de medio millón de habitantes- y más antiguo de la ciudad de Estambul como tal (se han encontrado objetos del año 3000 a. C.).

Abarca barrios carismáticos como el de Moda, Bostanci o Fenerbahçe (albergando el estadio del famoso equipo de fútbol).

Pescadores en Kadiköy

Pescadores en Kadiköy

Kadiköy ofrece una diversidad arquitectónica y religiosa única en Estambul. En la época del Imperio Otomano esta parte de la ciudad estaba habitada por alemanes, franceses, griegos y armenios, entre otros, y se nota en los diferentes tipos de edificaciones y la cantidad de curiosos cementerios de las distintas religiones.

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Hoy en día es un centro neurálgico de comunicaciones y comercio donde habita, mayormente, gente de la clase obrera y estudiantes (Universidad de Mármara).

Me acerqué a Kadiköy un día gris tomando el ferry desde Karaköy  (estos nombres tan fonéticamente parecidos inducen a confusión). Me compré algo para comer en los puestos situados junto a los muelles y comencé  a caminar sin rumbo fijo. Hay, también, una parada de Dolmus que pueden llevarte a casi cualquier punto de la ciudad.

El ritmo en este lado asiático es casi tan frenético como en el lado europeo pero apenas hay turistas y te sientes más cerca del corazón puramente turco de Estambul. Merece la pena perderse por este distrito donde la gente normal desarrolla su día a día sin hacerte el menor caso.

Ortaköy

Arte en la calle en Ortaköy

Arte en la calle en Ortaköy

Tras vagar toda la mañana por el distrito asiático de Kadaköy, tomé el ferry de vuelta al lado europeo para desembarcar en el puerto de Besiktas.

La parada del ferry se encuentra muy cerca del palacio de Dolmabahçe pero decidí no visitarlo y vagar hacia mi derecha, dejando a la espalda el Bósforo.

Ortaköy forma parte del distrito de Besiktas y es el típico caso de pueblecito cerca de la capital que acaba formando parte de la urbe al expandirse. Como Kadiköy también fue un centro cosmopolita en las primeras décadas de la República y vivían allí judíos, turcos, armenios y griegos, que han dejado huella en el mapa religioso del barrio.

Hoy en día el lugar está lleno de cafeterías, bares y restaurantes cuyas terrazas son perfectas para tomarse algo contemplando el Bósforo.

Ambiente de domingo en Ortaköy

Ambiente de domingo en Ortaköy

El arte también está muy presente y lo pude comprobar sin necesidad de visitar ninguna de las galerías diseminadas por el barrio. Justo en la parada del ferry había una exposición de fotografías al aire libre. A su lado, las impresionantes figuras de piezas de artillería de los últimos siglos lograban un contraste importante.

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Por aquello de “Allá donde fueres haz lo que vieres”, me compré un paquete de pipas con sal y me senté en el muelle a ver a la gente pescar. Eran muchísimos jóvenes, parejas y familias, los que pasaban el rato haciendo ésto.

Más tarde caminé hasta las inmediaciones de la mezquita de Ortaköy, un área aún mucho más viva que la anterior. Bares de varias plantas al aire libre invitaban a tomarse un cóctel observando el atardecer. Restaurantes y puestos de artesanía completaban la estampa a tan sólo unos metros de la mezquita. Una gran muestra de laicidad en un país que la está perdiendo poco a poco.

Ortaköy también es el barrio de la fiesta de élite. La discoteca Reina es su máximo exponente.

Entre el hervidero de gente encontré un lugar donde sentarme a contemplar la vida pasar mientras devoraba mi cena: una patata inmensa cocinada y rellena de multitud de verduras, salchichas y dos o tres salsas distintas. Una comida consistente por 12-15 TRY (4-5 euros).

 

Caminé unos 45 minutos en la noche para regresar a mi hostal en Beyoglu. Sólo me quedaba tomar mi mochila y despedirme, a la medianoche, de esta ciudad que tanto tiene que ofrecer. Mi favorita de Europa.

 

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2 Comentarios
  1. Manolo Cuevas 4 febrero 2015
  2. Diseñadora 7 junio 2015

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