Tu kit médico de viaje

En un viaje que puede durar semanas o meses siempre conviene estar preparado para los posibles problemas de salud que podamos sufrir. El espacio que te ocupan un par de pantalones extras que quizás no llegues a usar – nada mejor que lavar mientras avanzas – lo puedes aprovechar de mejor manera poniendo instrumentos de tu kit médico.

Aunque lo que vayamos a necesitar dependerá mucho de la zona que vayamos a visitar, hemos elegido una lista de material médico que nos puede llegar a ser muy útil y de la cual podemos elegir lo que creamos que nos puede hacer falta:

Toallitas antisépticas, tiritas y antibióticos de uso tópico. Cuanto más caminatas te pegues más posibilidades de que te salga alguna ampolla tendrás. Lo mismo si arriesgas el físico con deporte de aventura o alguna aventurilla off the track. No hay razón para dejar que un pequeño rasguño se transforme en una infección más seria y por eso será mejor llevar remedios tipo Mercromina o Betadine. Llévalas sobre todo si viajas a lugares muy remotos y salvajes.

Linterna. No es instrumento médico pero no deja de ser imprescindible en tu mochila. Estoy seguro que no quieres hacer el camino al baño a oscuras en una de las noches de tu excursión en la selva amazónica.

Antidiarreicos y sales rehidratantes. Medicamentos como el Fortasec puede ayudarte a evitar que una mala comida en la India o Thailandia te deje débil y deshidratado por varios días. A mí me vino genial. Recomendado para los de estómago delicado.

Las pastillas de sales rehidratantes pueden ser encontradas en farmacias. Recuerda que más de la mitad de los viajeros experimentan este problema y se puede llegar a una condición realmente seria.

Protector solar. Siempre conviene llevarlo para evitar las quemaduras solares, sobre todo si elegimos destinos cálidos. Cuando estés pensando que te envidiarán tu color de piel a la vuelta si no lo usas, acuérdate del tan -tristemente – de moda, cáncer de piel.

Pastillas para evitar náuseas en los transportes. Un medicamento como la Biodramina puede hacer que en el bus de las mil curvas nepalí establezcas una grata conversación con tu compañer@ de asiento, mucho más allá del “¿tienes una bolsa donde pueda potar?”.

Termómetro. Fundamental – no sé vosotros, ¡pero yo soy de los que soy totalmente nulo para tomar la temperatura a alguien poniéndole la mano en la frente! -y que, según dónde te encuentres, no te será nada fácil encontrar. Procura llevarlo en un estuche resistente.

Calmantes del dolor. Medicamentos como la común aspirina, Nurofen o el iboprufeno pueden venir bien para que un dolor de cabeza, de articulaciones o la fiebre no nos impida disfrutar del día.

Hidrocortisona y cremas para combatir las erupciones o irritaciones de la piel. Puede llegar a ser muy molesto cuando tienes las ingles escocidas – por no mantenerlas hidratadas y el roce, por ejemplo – y debes caminar largas distancias.

Medicamentos antialérgicos. Si eres alérgico, llévate algunos antiestamínicos. Puede que tus alergias estén controladas en casa pero que aparezcan una vez cambias de clima o altitud. Si tienes alergia a determinados alimentos, picaduras de abejas, u otras condiciones específicas que requieran medicación, asegúrate que llevas gran provisión de ellos antes de comenzar tu viaje.

Pomadas especiales. LLévate cremas antihongos si eres propenso a pillarlos en duchas, por la humedad o tienes pie de atleta.

Repelentes. Un repelente de mosquitos es vital si estas viajando a áreas donde puede haber malaria, fiebre amarilla, dengue o cualquier otra enfermedad que pueda transmitir el mosquito. Dependiendo de donde vayas a alojarte puedes llevar contigo una mosquitera – las encontrarás en tiendas de aventura – para domir e incluso un tipo que te viene rociada en insecticida. Éste último tipo de mosquiteras fue la culpable de la reducción en un 44% de la mortandad infantil en Kenya debida a la malaria.

Medicamentos contra la malaria. Esenciales si están viajando a una región afectada, como África, el centro y noreste de Sudamérica, India y el Sudeste asiático. Hay diferentes tipos de tratamiento que a veces dependen de la zona afectada a la que vayas. Consulta con tu médico para saber cuál será el más apropiado para tu viaje.

Pastillas purificadoras de agua. Fundamental cuando vas a hacer largos trekkings atravesando lagos o ríos que pueden parecer cristalinos pero de los que beber puede causarte un fuerte desorden estomacal. Se pueden conseguir en cualquier tienda de deportes de aventura o farmacias.

Condones. Pues sí. Dependiendo del lugar al que viajes puede que no estén disponibles y nunca sabes los encuentros que te puede deparar la ruta.

A parte de todo esto, no olvides visitar a los médicos expertos en medicina de viajes que sabrán decirte los tipos de vacunas que necesitarás en función de tu itinerario. Además siempre podrán decirte de algún otro medicamento útil que poder añadir a tu kit médico.

Recuerda que no podrás disfrutar de tu viaje si no estás completamente sano. ¡Toma todas las precauciones posibles!

Imagen, travelizmo

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6 Comentarios
  1. Ander 1 febrero 2008
  2. Patricia 2 febrero 2008
  3. David 2 febrero 2008
  4. David 2 febrero 2008
  5. Anonymous 20 julio 2008
  6. hwcentralamerica 13 agosto 2008