En motocicleta a las playas del Rodadero


Artículo participante en el concurso de relatos Viajablog.
Escrito por Erwin Castro Barbosa.

En Junio de 2004, a la víspera de un fin semana, decidido de improviso viajar a las Playas del Rodadero ubicadas en la ciudad de Santa Marta en la región caribe de colombiano.

500 Kilómetros En Motocicleta A Las Playas Del Rodadero

La noche del viernes entre tragos y risas de la nada surgió la idea de viajar al rodadero. Rito había discutido con su compañera y yo quería pasar un fin de semana diferente, era un puente festivo. Decidimos encontrarnos el día siguiente para viajar.

Rito llegó puntual al medio día del sábado en la motocicleta, una AX100 Modelo 96 un poco desgastada de motor y llantas. Terminada mi labor de trabajo, no había dinero para viajar así que decidí pedir por adelantado, parte de mi quincena.

Aunque fueron muchas las negadas insistencias de mi jefe, familia, novia y amigos con respecto al viaje, no hubo poder sobre la tierra que nos hiciera cambiar de opinión, íbamos a viajar con los recursos que hubieran y a la hora que fuera.


Con los doscientos veinte mil pesos recolectados equivalentes en la actualidad a sesenta y dos euros, sin pensar dos veces, cada uno se dirigió a su casa. En un maletín recogimos dos mudas de ropa y vestidos como cualquier turista aventurero con pantalones cortos, camiseta, zapatos tenis, una gorra para el sol y lo que nunca puede faltar… las gafas oscuras, llevábamos lo básico para nuestro corto paseo.

Compramos una llanta para la moto, cambiamos el aceite del motor, llenamos el tanque y un recipiente de 5 galones con gasolina, a las 4 p.m. desde Ocaña iniciamos nuestro recorrido.

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Después de una hora de ascenso y descenso montañoso, ya transitábamos por troncal del caribe, importante autopista que comunica el norte con el interior del territorio colombiano.

A 80 kilómetros por hora, fuimos testigos en nuestro recorrido del maravilloso atardecer en las calurosas planicies del departamento del cesar.


Finalmente la oscuridad fue nuestra compañía en el camino, el aire de las tracto mulas al pasar hacia balancear la motocicleta y los mosquitos nos golpeaban la cara y los brazos, las luces estaban bajas y el vidrio que las protegía estaba lleno de mosquitos muertos. Aun así continuamos pero…

…Más adelante al costado derecho yo podía observar una señalización cada 100 metros la cual decía: “PRECAUCION DESVIO A 500 MTS”, “PRECAUCION DESVIO A 400 MTS”

Rito no desaceleraba la moto, parecía descartar la advertencia, así que le notifique y faltando 50 metros noto el desvió y por poco caemos en el sitio donde un puente había colapsado, ya había caído un carro, lo pudimos observar mientras pasábamos por el sitio.

Aguachica, Pelaya, Pailitas y en Curumaní decidimos hospedarnos en residencia con ventilador en el cuarto y dos perros calientes por comida. El presupuesto no daba para más, pero el alojamiento era muy cómodo y pudimos recuperar fuerzas.

El entusiasmo de continuar nuestro viaje nos despertó a las 5 a.m., un buen baño, un breve desayuno, agua para el camino, y continua la marcha.

Ya en el cruce de Chiriguana, fuimos testigos del ardiente amanecer, era un día despejado, ya podíamos observar el maravilloso y majestuoso habitad de los hermanos mayores, indígenas descendientes de la cultura Tairona, La Sierra Nevada De Santa Marta, ese imponente pico blanco, el pico Cristóbal Colon, era visible y todavía no nos acercábamos a la mitad del recorrido.

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Llegando a Gaira, ya observábamos el mar desde la vía, personalmente no veía la hora de zambullirme en las azules y cálidas aguas de la bahía.

Después de haber llegado nos hospedamos en un hotel y sin titubear nos dirigimos a la playa. Recuerdo claramente haberme quedado sin palabras al contemplar el panorama, El sol estaba en su punto más alto, una gran cantidad de mujeres bronceándose sobre la arena blanca y a su lado el enorme mar. Después de un relajante baño, la prioridad por el almuerzo no se hizo esperar. Las delicias de mar contrastan con la sazón en comida marina que se prepara en Santa Marta, es increíble.

Decidimos alegrar el atardecer y la llegada de la noche con un buen ron, solo tres litros bastaron para dejarme el recuerdo de un chichón en la frente al estrellarme contra una palmera… pero es que había razones para mirar a todos lados.

Ya que estábamos disfrutando del glorioso ambiente nocturno que brinda El Rodadero, su gente. En ese momento el cielo estrellado limitaba con el horizonte en el mar, el mar con la arena, la arena con el pavimento y el pavimento con aquellos lugares de fiesta y alegría.

Después de un reconfortante sueño nos vimos obligados a volver a nuestra tierra, partimos muy temprano y en 9 horas ya estábamos en el punto de inicio, sumamos 500 kilómetros de ida mas 500 kilómetros de vuelta en motocicleta, donde pudimos apreciar la enorme diversidad, contraste de paisajes, la calidez, amabilidad y alegría de su gente.

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9 Comentarios
  1. Juan Carlos Murillo Primero Web Master Pagina Web Programa Posadas Turísticas de Colombia 13 mayo 2009
  2. Quique 14 mayo 2009
  3. Anonymous 15 mayo 2009
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  5. Anonymous 15 mayo 2009
  6. Anonymous 15 mayo 2009
  7. carlos rochels 16 mayo 2009
  8. David 29 mayo 2009
  9. ALEJANDRA 18 marzo 2013