El Palacio de Mysore en Karnataka

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Uno de los leones de bronce, Palacio de Mysore en Karnataka, India

Uno de los leones de bronce, Palacio de Mysore en Karnataka, India

Fotografiado miles de veces cada día, el Taj Mahal, que cuenta con la ventaja de la cercanía de Agra a Delhi, es sin duda el monumento más conocido de la India. Pero en el Sur del país, cerca de Bangalore, se encuentra el Palacio de Mysore, uno de los más bellos que podemos visitar en el subcontinente, con unos interiores que compiten sin rubor con los de palacios y fortalezas en la más popular zona de Rajastán.

El arquitecto inglés Henry Irwin diseñó el palacio en una mezcla de estilos arquitectónicos hindúes, musulmanes, góticos y de Rajput. Vista desde el exterior de su fachada principal, la estructura tiene tres pisos de granito gris – el anterior palacio, de madera, había sido destruido por un incendio en 1897 – coronados en las esquinas por torres con cúpulas, de un tono rojizo ocre unas, con un apagado resplandor dorado otras.

Pero es en su interior donde realmente nos quedaremos sorprendidos con la belleza de una era pasada, cuando contemplemos los colores y la decoración de las salas públicas y privadas (Durbar) donde se reunía la corte y se celebraban Consejos de Estado.

Aunque la dinastía de los Wodyers gobernó Mysore casi ininterrumpidamente durante más de 500 años, el palacio sólo tiene un siglo de existencia y apenas disfrutó de 35 años de consideración como sede real: la creación de la Unión India en 1947 supuso el fin de las monarquías y las cortes de los Maharajas.

El Palacio de Mysore, o Palacio Amba Vilas, está en el estado de Karnataka, el mismo en el que se enclavan las ruinas de Hampi y las playas de Gokarna. En el recinto, protegido por los muros de un viejo fuerte, se incluyen una docena de templos hindúes de los siglos XIV al XX y unos jardines cuyo esplendor, desafortunadamente para mí, no se apreció durante mi visita en Marzo.

Palacio de Mysore en Karnataka, India

Palacio de Mysore en Karnataka, India

A través del Gombe Thotti (Pabellón de las Muñecas) entramos en el palacio y allí podemos contemplar los 84 kilos de oro que cubren la madera de una howdah, silla-plataforma cubierta para llevar pasajeros a lomos de un elefante. De ese animal podemos ver dos cabezas disecadas flanqueando una palaciega puerta, cuando el Marajá practicaba la caza, aunque poco después dio un giro de 180 grados y se unió con entusiasmo al WWF (World Wildlife Fund).

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Enmarcado en tres de sus lados por pasillos con paredes cubiertas de pinturas (inspiradas en fotografías de época), con procesiones y desfiles celebrados en el exterior del palacio y por las calles de Mysore, se encuentra un cerrado y rectangular patio interior. Flanqueando la escalera de bajada al mismo encontramos las esculturas de dos leopardos de bronce que parecen a punto de saltar el uno sobre el otro, similares a los que podemos ver repartidos por los jardines exteriores.

El cuarto lado del patio es una pared que lo separa del Mantapa Kalyana, o Salón de Bodas, donde se celebraban esas ceremonias, además de cumpleaños y otras funciones sociales. Levantando la mirada de los policromados azulejos del suelo, observamos las vidrieras del elevado techo que, como la estructura metálica y coloridos pilares del pabellón octogonal, fueron fabricados y traídos desde Escocia.

Una de las puertas del patio, Palacio de Mysore en Karnataka, India

Una de las puertas del patio, Palacio de Mysore en Karnataka, India

Cúpula en el Palacio de Mysore en Karnataka, India

Cúpula en el Palacio de Mysore en Karnataka, India

Pasada la sala de retratos, donde turbantes y kurtas sustituyen a lo que en la Europa de otras época serían fracs y chaqués, entramos en una sala que, de no ser por los vidrios de separación, tendría un delicioso olor a sándalo. Ese es precisamente el material con que están fabricadas las decenas de cajitas, finamente decoradas que allí se exponen, en las que los súbditos presentaban a los Reyes de Mysore obsequios y peticiones cuando estos realizaban visitas por sus tierras.

De la opulencia de las cortes de los Marajás dan fe salas como Ambivalasa, la más privada e íntima – a escala real, por supuesto – de los dos Durbars y a la que se accede a través de unas elegantes puertas de palo de rosa con incrustaciones de marfil. No faltan, como en la Mantapa Kalyana las columnas multicolores y las adornadas vidrieras del techo pero además el suelo está embellecido con piedras semi preciosas.

Jaya Maarthaanda es el nombre que recibe el acceso principal, abarrotado de gente durante la festividad otoñal de Dasara, con un pasillo central que culmina en una amplia explanada frente a la sala Durbar (de la corte) Pública. La enorme sala de múltiples columnas cuenta con espejos para jugar con las perspectivas, techos decorados con motivos religiosos hindúes, balcones interiores para dignatarios, nobles y cortesanos y se abre a una versallesca terraza cubierta. Desde allí el Marajá contemplará a la multitud y el comienzo de una procesión que incluye camellos, caballos y elefantes engalanados.

Palacio de Mysore en Karnataka, India

Palacio de Mysore en Karnataka, India

De las cuatro puertas de acceso al palacio, a través de los muros del viejo fuerte, sólo está abierta al público Varaha, al Sur del mismo.

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El precio de la entrada para los extranjeros se basa en la creencia de que todos los occidentales somos ricos, así que pagamos 200 rupias, que es 10 veces más de lo que paga un hindú. Eso sí, en la entrada se incluye gratuitamente una imprescindible audio-guía previo depósito de algún documento identificativo con fotografía o una cantidad fija de euros, dólares o libras que se nos devolverá posteriormente.

Además de en Inglés, Francés y otros idiomas está disponible también en Español sudamericano, aunque en la web oficial no aparezca nuestro idioma. A los locales, pues no se incluye en su entrada, les costaría 100 rupias y no vi que ninguno la usara y todos se dedicaban a hablar animadamente a gritos entre ellos.

Gratuito para todos es el servicio de custodia de zapatos – la visita se hace descalzo – y el de nuestras cámaras, aunque si no nos fiamos, una propina al guardia de seguridad junto a la máquina de rayos x nos permite conservarlas. Pero bien ocultas, pues no hay propina que autorice a realizar fotografías de las salas y pasillos del palacio y tenemos que conformarnos con hacerlas de la fachada del mismo y las que aparecen en la página web oficial.

Puesta de sol, Cúpulas del Palacio de Mysore en Karnataka, India

Puesta de sol, Cúpulas del Palacio de Mysore en Karnataka, India

Jaya Maarthaanda, Palacio de Mysore en Karnataka, India

Jaya Maarthaanda, Palacio de Mysore en Karnataka, India

No es la única atracción de la ciudad y alrededores, así que mi recomendación es llegar por la tarde, asistir al espectáculo de luces y sonido nocturno si así se desea o sencillamente ver el palacio iluminado con casi 100.000 bombillas, y quedarnos a dormir en Mysore. A la mañana siguiente, con el sol castigando su fachada principal, se puede realizar la visita de su interior y de otros puntos de interés, como el templo de Chamundeshwari en Chamundi Hill o la Catedral de San Patricio.

140 kilómetros en 3 horas de autobús local por carreteras indias, por muy nacional y autopista estatal que sean, no son fáciles de justificarle al cuerpo pese a que sólo nos cuesten 97 rupias cada trayecto desde la estación de Kengeri Satellite en Bangalore.

Pero después de visitar el Palacio de Mysore y aunque a nuestros huesos les queden horas de incomodo asiento por delante, no puedo dejar de pensar que el Palacio de Mysore en Karnataka es una visita imprescindible en la India.



Fotos | Avistu

Web Oficial | Mysore Palace (inglés)

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Una respuesta
  1. Devjani 11 febrero 2014